CRÓNICA POLÍTICA

Charo Zarzalejos

Periodista


La cita de hoy

A las nueve de este sábado, el Congreso de Diputados acoge el inicio de la nueva legislatura. Por pocos días, el todavía candidato socialista no ha logrado su objetivo de ser investido presidente antes de que finalizara el 2019. Todo lo demás lo ha conseguido y lo ha hecho envuelto en la opacidad más absoluta y con la perplejidad de muchos más ciudadanos de los que él puede imaginar.

Dio el acelerón y con precisión de cirujano firmó con el PNV, horas después con Pablo Iglesias, sin que ninguno de los dos admitiera preguntas de los periodistas y, de paso, ERC dio por suficiente el escrito de la Abogacía del Estado que, al parecer, conocía sus lineas generales antes de que este fuera remitido al Supremo.

Sánchez ha acordado un Gobierno que, en principio, no tiene los apoyos suficientes garantizados como para iniciar una travesía medianamente tranquila. No, Sánchez ha adquirido compromisos que no es lo mismo que pactar un programa de Gobierno. En la adquisición de esos compromisos y en los tiempos políticos quien ha mandado ha sido ERC. De este acuerdo nada sabemos. Lo dicho y no desmentido es que habrá mesa bilateral y consulta a los ciudadanos catalanes. ¡¡Quién lo iba a decir después de esa campaña en la que el hoy todavía candidato abjuraba del independentismo!! Vista la naturalidad y el silencio con el que el futuro presidente ha interpretado personajes distintos, no hay que descartar que en el futuro no lejano salga otro Sánchez todavía desconocido.

Pedro Sánchez será presidente de un Gobierno legítimo y lo será después de haber admitido que ERC condicionara su apoyo a la investidura, que no al programa de Gobierno, al escrito de la Abogacía del Estado; es decir a una institución que como cualquier otra siempre debe estar a salvaguarda de cualquier acuerdo político. Más sutil ha sido el hecho de que haya firmado con el PNV la transferencia de Tráfico para Navarra. Reconocer a los nacionalistas vascos, representados nada menos que por el presidente del propio partido, que tienen algo que decir sobre Navarra es más de lo que nunca imaginaron. Sánchez es prisionero de sus compromisos. Son solo suyos y decididos por él y él los tendrá que gestionar. Si ERC quiere una mesa, Otegi no tiene por qué ser menos, ni Extremadura, ni Cantabria todas estas, por cierto, comunidades leales a la Constitución y con necesidades bien concretas.

La perplejidad existe a derecha y a izquierda, pese a que el PSOE mantenga un silencio impropio de un partido vivo. Esta perplejidad ampliamente compartida corre el riesgo, para muchos, de convertirse en orfandad y aquí es donde entra la oposición y de manera especial el Partido Popular, cuyo líder, Pablo Casado asume desde mañana mismo una enorme responsabilidad que va más allá de diagnosticar lo que ha ocurrido. La principal responsabilidad de Pablo Casado es hacer ver que hay alternativa, que los españoles que hoy se sienten perplejos, cuando no huérfanos, tienen a dónde mirar.

Con el nuevo año se inicia una nueva etapa política en España. Va a ser convulsa, incierta, dirigida por un Presidente que sin mover una ceja ha pasado del insomnio a dormir de un tirón. ¿Que ha ocurrido, cómo ha podido ocurrir que el Sánchez de la campaña, sea el Sánchez que ahora vemos?

Formo parte de los perplejos porque me cuesta entender al personaje, pero este Gobierno, ni ninguno de los que ha habido en España ha logrado quitarme ni una hora de sueño. Lo inquietante son los compromisos para lograr la investidura, la opacidad que ha presidido todo el proceso, la impostura con la que se afirma una cosa y su contraria, la facilidad con la que se pasa del insulto a los abrazos y la supina ironía cuando se dice a la oposición eso de que se abstengan y aquí paz y después gloria. La forma de estar en política puede ser más inquietante que lo que se pretende hacer y la forma de estar de Pedro Sánchez sí, eso sí que es inquietante.