Gonzalo va a su bola

Sergio Arribas
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El segoviano Gonzalo Sanz ha logrado transformar su pasión en estilo de vida. Su canal de Youtube 'Gonzaventuras', donde relata sus viajes en bici, furgoneta o moto, suma 80.000 seguidores y sus vídeos superan ya los 6 millones de reproducciones.

El canal ‘Gonzaventuras’ se presenta con una imagen del aventurero con la bola del mundo en su mano. - Foto: D.S.

Partió de su pueblo, La Losa, hace más de un mes y ya ha recorrido más de 4.000 kilómetros. Lo cuenta al teléfono Gonzalo Sanz Ahijado, o mejor ‘Gonzaventuras’, como ya es popular entre miles de internautas, gracias a su blog, canal de Youtube y perfil de Instagram. Ha detenido su moto, una Yamaha YBR, «en mitad del campo» en la región de Alentejo, en Portugal, para atender la llamada de El Día de Segovia

Viaja solo, como siempre, aunque por primera vez lo hace en moto. «Nunca fui motero, nunca me gustaron. Sin embargo, descubrí que otros viajeros hablaban de que en moto tenían una sensación especial de libertad y felicidad. Algún día yo también viajaré en moto, me dije, y aquí estoy», comenta Gonzalo, que ha dejado aparcadas en La Losa su bicicleta y furgoneta, vehículos con los que ha protagonizado, hasta ahora, sus aventuras en solitario por España y el continente europeo.

En esta oportunidad, el reto pasa por alcanzar, en unos 45 días y tras recorrer más de 6.000 kilómetros, los cuatro puntos más extremos de la península ibérica: el Cap de Creus, en Girona, el punto más oriental; el Cabo de Estaca de Bares, en La Coruña, el más septentrional; el Cabo da Roca, en la región de Lisboa, el más occidental de la Europa continental y la Punta de Tarifa, en Cadiz, el cabo que sirve de divisoria a las aguas del mar Mediterráneo y el oceano Atlántico.

Acampado junto al mar.Acampado junto al mar. - Foto: D.S.

Gonzalo estaba, este martes, en Alentejo, en dirección a la costa gaditana, para completar la última parte de su viaje, que le ha permitido recorrer, entre otros escenarios, Andorra y los Pirineos, los desiertos de Los Monegros y el de las Bardenas Reales, el norte de Castilla y León, Asturias, Galicia y la costa norte de Portugal.

Este viaje, como los anteriores, son documentados, en fotografías, en su cuenta de Instagram, con casi 15.000 seguidores, y en su canal de Youtube ‘Gonzaventuras’, al que están adscritos otros 80.000 ‘followers’. En la primera red Gonzalo relata el ‘día a día’ de sus peripecias, mientras que en Youtube ‘sube’ vídeos más elaborados. Las visualizaciones de estos vídeos suman casi 6 millones (5.819.449); y en constante aumento, ya que últimamente, según dice, contabiliza hasta 25.000 reproducciones al día.

La pasión viajera de Gonzalo, que acaba de cumplir 29 años, despertó cuando le diagnosticaron, hace una década, una enfermedad cardíaca, con riesgo de muerte súbita. Aunque, finalmente, se demostró que la extrema gravedad no era tal, Gonzalo pasó por quirófano y por años de medicación. «Fue una de las cosas que me hizo cambiar el chip. Comprendí que la vida se puede acabar en cualquier momento y que hay que aprovecharla, porque es un regalo. Yo quería conocer mundo», asegura.

En el Valle del Silencio.En el Valle del Silencio. - Foto: D.S.

Lo primero era aprender inglés y se marchó a Londres, donde aprendió una de las grandes lecciones de su vida: «se podía hacer de los viajes un estilo de vida gracias a internet. Ya no hace falta estar atado a una oficina, a un horario fijo, limitarte a 30 días de vacaciones al año».

Tras dos años de estancia en Londres regresó a España. Lo hizo junto a un español que conoció trabajando en el McDonald’s, el murciano Óscar Vivancos. ‘Como el que baja a comprar el pan’ es el nombre que ambos pusieron a su viaje —y documental disponible en Youtube— de Londres-Paris-Madrid en bicicleta. «Hacer algo así es tan sencillo como ir a por el pan, solo se necesitan ganas», explica.

Tras aquella aventura, recorrió, también sobre la bicicleta, el río Danubio; un viaje que le llevó desde su nacimiento en la Selva Negra hasta su desembocadura, en el Mar Negro, de oeste al este de Europa, a lo largo de 9 países: Suiza, Alemania, Austria, Eslovaquia, Hungría, Croacia, Serbia, Bulgaria y Rumanía. 

Al llegar en bicicleta al Mar Negro.Al llegar en bicicleta al Mar Negro. - Foto: D.S.

De pueblo en pueblo. Al margen de pequeñas ‘escapadas’, el siguiente viaje ‘gordo’ fue en una furgoneta de la familia que Gonzalo «camperizó» con ayuda de su padre; esto es, ambos adaptaron «la furgo» para poder dormir en su interior. Vivió en la furgoneta durante tres meses en los que visitó 66 de los 68 pueblos más bonitos de España. Solo no pudo tachar de la lista los insulares: Fornalutx (Baleares) y Tejeda (Gran Canaria). 

«Es cierto que muchos pueblos eran muy turísticos. Pero para llegar a ellos había que pasar por otros que no lo eran y, ahora que se habla tanto de la España Vaciada, aquella experiencia fue muy interesante» comenta Gonzalo, a quien no pesa la soledad que le acompaña en sus viajes. «Me gusta viajar acompañado, pero normalmente no encuentro a gente que pueda o quiera hacer lo mismo. Cuando viajo solo soy feliz y ese sentimiento de soledad solo aparece, en ocasiones, cuando estoy en lugares más turísticos donde ves a todo el mundo acompañado de su pareja, familia o amigos».

Gonzalo ha vivido también momentos de cierto peligro; como cuando en Los Cárpatos, en Rumanía, su tienda fue rodeada por una jauría de perros salvajes o cuando tuvo que atravesar entre Serbia y Croacia una zona sembrada de minas de la Guerra de los Balcanes. «No he tenido la sensación de gran peligro», aunque «quizá es arriesgado —dice— cuando acampo con la furgoneta cerca de los acantilados».

En el desierto de Las Bárdenas.En el desierto de Las Bárdenas. - Foto: D.S.

Soledad no es sinónimo de aislamiento. En su viaje en furgoneta la radio siempre la acompañaba, aunque entonces en bici y ahora en la moto Gonzalo admite estar un poco «desconectado» de las noticias del mundo exterior. «Estoy llevando mi vida a mi bola, cuando viajo desaparecen muchas preocupaciones. Al final, las mías, del día a día, son encontrar agua, comida y un sitio para dormir». Gonzalo conoce 25 países y ha pisado los cinco continentes. «Nunca he estado en Canarias», confiesa el segoviano, que mantiene un sueño perenne en su cabeza: «quiero dar la vuelta al mundo y algún día lo haré».

Un nómada digital con miles de seguidores

Gonzalo es un «nómada digital» o, lo que es lo mismo, mientras viaja —o gracias a sus viajes— trabaja y obtiene ingresos. La fórmula la aprendió en Londres, la desarrolló en sus aventuras y la ha plasmado en una guía «15+30 formas de ganar dinero por Internet mientras viajas», que puede descargarse desde su web gonzaventuras.com. En ella —y en el vídeo creado al respecto— ha plasmado todos sus conocimientos, personales y profesionales, «para poder ayudar a toda esa gente que quiere aprender a trabajar desde cualquier lugar gracias a internet, ya sea en su casa o viajando». 

En su furgoneta 'camperizada'.En su furgoneta 'camperizada'. - Foto: D.S.

Gonzalo tiene varias fuentes de ingresos. Gracias al ‘marketing de afiliados’, aprovecha su canal de Youtube ‘Gonzaventuras’ (80.000 seguidores) para recomendar productos de Amazon a sus seguidores, por lo que recibe una comisión; también por los ‘clicks’ de sus followers en la publicidad que aloja Youtube y que preceden al visionado de los vídeos (alrededor de 25.000 visionados al día).

También ‘revende’ hostings y dominios y trabaja como diseñador de páginas web. «No ha sido fácil el proceso, pero desde hace casi tres años he conseguido darme de alta como autónomo y puedo trabajar desde cualquier sitio. Tampoco gano mucho dinero, digamos que voy sobreviviendo, pero es suficiente para viajar y costear el material técnico que necesito».

En este último viaje en moto, Gonzalo lleva dos trípodes, un dron —para las tomas aéreas—, una cámara ‘de acción’ y otra normal, un ordenador portátil, dos pantallas —para edición de vídeo y diseño web— y tres micrófonos «por si en algún momento hago alguna entrevista a personas interesantes, para enriquecer mis vídeos».