LA MAREA

Antonio Pérez Henares

Escritor y periodista. Analista político


A Podemos le pintan moradas

 La debacle del PP en las elecciones generales hizo pasar en buena medida la hecatombe sufrida por Podemos. Hasta llegó a parecer que tan mal no le había ido a Iglesias aunque había perdido casi una treintena de diputados de los 72 que llegó a tener sentados en las Cortes. Han sido las europeas, autonómicas y municipales la que han visualizado, ciudad a ciudad, región a región y a escala nacional la profundidad del desplome. Iglesias se ha quedado en las raspas. 
Fueron precisamente las Europeas del año 2014 quienes hicieron emerger al partido morado. Sacó cinco escaños y se produjo tal explosión mediática (ya la había tenido sin tener representación alguna) que lo catapultó hacia lo que bautizaron a nada como "la conquista de los cielos". Como poco, al PSOE se lo iban a comer con patatas. Eso dijeron todas las encuestas, hasta los sondeos a pie de urna, durante meses y meses. Pero se dieron, cierto que por poco, contra los alambres. Y ahora están en el suelo y con el ala rota. 
En las Europeas Podemos sacó 5 escaños y ahora ha sacado 6. Es cierto pero no hay cosa más falsa. Podemos entonces tuvo esos escaños, un 7% y 1,2 millones de votos. Pero Izquierda Unida, con Willy Meyer, consiguió casi 1,6 millones, un 10% y 6 escaños. Cerca, en conjunto, de los 3 millones de votos, 11 escaños y un 17%. El retroceso, al estar ahora fundidos, incluso con respecto a aquel lejano año de los comienzos ha sido rotundo. E incluso ya sobre los resultados de las elecciones generales inmediatamente anteriores donde obtuvo 3,7 millones de votos y un 14,3%. En las Europeas, circunscripción nacional y única, han perdido respecto a ellas, 1,5 millones de votos, 5 escaños y quedado en un 10% raspado. 
Pero donde se ha visualizado aún más la costalada ha sido en las municipales y autonómicas. De todas las alcaldías les ha quedado una, Cádiz, que es la que fue siempre por libre. Por libre con respecto a Iglesias, me refiero. En las Comunidades o han desaparecido del mapa, casos de Cantabria y Castuilla-La Mancha o han quedado reducidos a comparsitas de los socialistas, único papel que ahora les queda. Lo peor, por más notorio, lo acaecido en Madrid. Mal en el Ayuntamiento, no se presentaron como tal y acabaron por despegarse de Carmena y los de Errejón y apoyando a Sánchez Mato que no sacó ni un concejal. En la Comunidad fue aún peor, el disidente Errejón, no solo les dobló, sino que estuvo a punto de triplicarlos en escaños. 
La crisis de proyecto y de votos es consustancial y está indisolublemente ligada a la de liderazgo. Esa extraña "Pareja Alfa" que Iglesias ha conformado con su actual compañera sentimental y que en cualquier lugar no tan sometido como España a la dictadura de la estupidez políticamente correcto sería motivo de continuo reproche mediático. Aquí se obvia y se trata incluso como si de lo más maravilloso, normal y avanzado en la cuestión de ascenso al liderato se tratara. Vamos, tan "normal" como lo de la "dacha" de Galapagar. 
Pero a lo que los medios masivos "okupados" le ponen sordina, el personal le pone el boca a boca. Las proclamas podemitas han dejado ya de tener efecto alguno y suenan, en tan solo este breve tiempo, a lo que en realidad siempre fueron, las consignas más viejunas y la impostación mas falsaria. Con el añadido del virus que el izquierdismo adolescente y nada trabajado siempre ha tenido, el de repetir hasta la saciedad los gag de la Vida de Brian y hacerlos hoja de ruta de sus zapatatiestas internas. Para acabar todo como en la obra de Orwell "La rebelión en la granja". Aunque quizás en Podemos han ido más por el lado lupino del asunto. La "Pareja Dominante"  expulsa de la manada a cualquier rival que pueda hacer sombra a uno de los dos "Alfa". La foto de los fundadores semeja  cada vez más a aquellas de los bolcheviques donde Stalin iba borrando a los purgados. 
La situación se acerca a toda velocidad hacia el reventón final. Iglesias y Montero pretenden encastillarse en el Congreso y conseguir alguna migaja de poder en el Gobierno. Pero quien antes fatuamente exigía, tronaba, amenazaba y fatuamente ahora frailuna y monjilmente pide y hasta suplica con voz meliflua. Todo sea por la supervivencia, que no está ya siquiera asegurada y a ver como se paga esa hipoteca. Como cada vez esta más en riesgo el dominio de la manada. La que ha surgido de la escisión, la de Errejón, amenaza seriamente con desalojarla del territorio, pero es que encima, entre los que quedan dentro, se está produciendo ya la revuelta. La primera voz la ha levantado Espinar. Pero detrás viene un tropel y una riada. 
Poca y mala solución tiene el quilombo. Volver atrás ya no es posible. La mentira de la reconciliación no duraría ni lo que tardara en sonar el cántico. Por delante se abre la lucha descarnada y una sima que se irá agrandando. Errejón cada vez más en posibilismo junto al PSOE y una creciente desvertebración cantonal y tribal por el lado de Iglesias que camina hacia la disolución acelerada. Que pintan moradas, vamos.