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La crisis de microchips se extiende al comercio de Segovia

David Aso
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La oferta de ordenadores escasea, cuesta encontrar ciertas marcas o modelos de impresoras, teléfonos móviles y electrodomésticos, y los plazos de entrega de coches nuevos se alargan hasta seis meses, contrayendo también el mercado de ocasión

Juan Alonso, encargado del servicio técnico de Globales Informática, muestra un microchip. - Foto: Rosa Blanco

Sonaba lejana para Segovia la crisis de suministro de microchips o semiconductores cuando empezó a protagonizar titulares en la prensa económica entre finales de 2020 y principios de 2021. Se acercó, pero tampoco demasiado por el limitado tejido industrial de esta provincia, cuando las fábricas de automóviles de España, como las de otros países, empezaron a sufrir paradas de producción; pero le ha dado de lleno en cuanto se ha extendido a toda clase de artículos electrónicos, desde ordenadores, teléfonos móviles o televisores hasta frigoríficos, lavadoras o microondas, una vez que la rotura de los ritmos de fabricación de chips y los altibajos de demanda provocados por la pandemia han impactado sobre el último eslabón de la cadena de consumo, los negocios a pie de calle. 

De todas las derivadas de la crisis global de suministros que afecta desde hace meses a diversos materiales básicos para la industria y la construcción (desde el cartón hasta el acero o la madera) por falta de producción y de personal, así como por problemas de transporte, destaca el desabastecimiento de microchips o semiconductores, cuya fabricación depende de un puñado de marcas localizadas fundamentalmente en Asia. Constituyen el corazón de cualquier aparato electrónico y no es que no se encuentre de nada en el mercado, pero si uno entra a una tienda con idea fija de llevarse un modelo concreto de electrodoméstico, equipo informático, dispositivo móvil o cualquier trasto que lleve chips en sus tripas, bien le vendrá abrirse a la posibilidad de tener que escuchar alternativas que le plantee el vendedor. Probablemente toque digerir un precio superior al que habría pagado ayer, pero tal vez inferior al que pueda encontrarse mañana. Más aún cuando se teme que esta crisis se prolongue hasta bien entrado 2022; lo que hoy escasea quizá mañana vuelva o quizá haya que esperar sine die, igual que lo que hoy está disponible no puede garantizarse que continúe mañana.

El primer achaque ya lo sufrió una industria emergente como la de los videojuegos en noviembre, cuando dos de sus gigantes, Sony y Microsoft, lanzaron sus nuevas consolas Play Station 5 y Xbox Series X. Ambas se agotaron en pocas semanas y aun hoy siguen llegando al mercado a cuentagotas, con pequeñas partidas de vez en cuando o ni eso. «De Xbox no recibimos ni para poder hacer alguna campaña de reservas, de PS5 muy poco», apuntan desde la tienda Game del centro comercial Luz de Castilla. Allí tienen una lista de espera de clientes interesados en comprar la PS5 y cuando surge la oportunidad de hacerse con alguna les llaman por orden de inscripción para ofrecérsela, pero deben cursar la reserva y pagar en «una hora u hora y media como mucho», porque suele tratarse de pocas unidades que se ofrecen desde varias tiendas a la vez y se agotan en ese plazo.

"Hay marcas que ya casi no están suministrando producto, y las alternativas suelen ser más caras», afirma Javier Rodríguez, de Electronava Expert.«Ahora mismo hay verdaderos problemas para fabricar muchos de los componentes electrónicos que requiere la línea de consumo, sobre todo chips», advierte Alfredo Rico desde su tienda de informática de la plaza de la Universidad, Ricosoft. «El problema ya no es solo de nuestro sector, de los electrodomésticos o los coches. Todo lo que tenga que ver con la domótica requiere microchips, hasta un dispositivo de aire acondicionado por la electrónica que lleva para manejarlo en remoto», recuerda. 

«En mi caso, con los portátiles tardas un poco pero algo encuentras en stock, pero con las impresoras el problema está siendo aún más complicado, sobre todo con las de gama media o media alta para oficinas y pymes», continúa Rico, y no se libran ni las marcas más populares. «HP está teniendo problemas, Brother también… De esta última tengo pendiente servir tres máquinas grandes desde el principio del verano y no hay forma de que lleguen ni de que me den fecha», lamenta.

«Supongo que los problemas que tenemos nosotros a la hora de comprar un portátil o una impresora lo estarán teniendo los demás, porque realmente estamos teniendo problemas», coincide en reconocer Alfonso Rincón, director de una empresa informática de referencia como Globales, desde su tienda de Soldado Español. «El otro día por ejemplo un compañero me dijo que había encontrado seis portátiles para tener en stock. Le dije 'cómpralos ya porque si no, no vamos a encontrar'. Esto es así». Toca ir aprovechando ofertas sueltas que planteen los distribuidores, porque «antes te encargaban un portátil y se lo podías entregar al cliente al día siguiente, pero ahora pueden pasar semanas, meses, o directamente no lo consigues y en todo caso terminas ofreciendo otro». 

Respecto a las impresoras, «de las pequeñas muchas veces te piden modelos que no encuentras, aunque algo vas consiguiendo», prosigue Rincón. El problema es mayor con las grandes, sean de la marca que sean: «Somos distribuidores oficiales de Canon en Segovia y eso supone que nos deberían suministrar mejor que a cualquier otra empresa, pero no lo pueden hacer porque no tienen las máquinas que les pedimos». Así les toca asumir plazos de entrega de «unos tres meses», si es que es posible. 

Tal y como le sucede a su colega de Ricosoft, Rincón podría seguir citando más ejemplos porque «los problemas los puedes encontrar con cualquier producto», dentro y fuera de su sector, dado que «los microchips son para todo, desde el teléfono móvil hasta una cafetera».

ELECTRODOMÉSTICOS. Bien puede dar fe de ello Javier Rodríguez por lo que está viviendo en su tienda de electrodomésticos de Nava de la Asunción, Electronava Expert. «Los ordenadores ya estaban caros y escasos el año pasado. Empezaron a faltar más cosas sobre todo desde hace seis o siete meses y ahora hay muchas marcas que no tienen producto, o muy poco, como Teka o BSH», este último, el grupo que comercializa Siemens, Balay o Bosch. «Lavavajillas de 45 centímetros, por ejemplo, no están entrando. En telefonía, Samsung tiene problemas para proveer modelos de gama media baja, y Apple con los repuestos. Y en televisores, hace unos meses entró bastante producto, pero ya empiezan a faltar: de 50 pulgadas algo me queda en stock, pero ya no se está dando, y televisores de LG de 32 pulgadas que antes de la pandemia tenías modelos que se vendían por 200 euros o 200 y poco ya no encuentras, sólo otros modelos de prestaciones similares pero que están por encima de los 250 euros». Ese es otro de los grandes problemas, el de las subidas de precios en informática, «donde ves precios hasta un 25% por encima de los de antes», y en otro tipo de productos, bien porque un modelo se haya encarecido o porque toque buscar alternativas más caras.

Juan Pedro Bayón, de Electrodomésticos y Cocinas Bayón, en el paseo Conde Sepúlveda de Segovia, coincide en apuntar que «se nota cierto retardo desde mayo para acá, sobre todo en gamas bajas». «En unos casos por los chips y en otros igual por otros componentes. Se nota en los microondas económicos, por ejemplo, que ahora tienes que ir a gama media alta, y pasa con otros productos. Pero en gamas más altas los retrasos no son excesivos, aunque falten modelos».

Jorge López, propietario de la tienda Milar de Segovia, en la avenida de la Constitución, relativiza la situación. «Hemos tenido escasez de lavadoras, lavavajillas, frigoríficos… Si no consigues unas marcas intentas defenderte con otras. Hay modelos que se han dejado de fabricar, pero al menos parece que otros, los más rotativos, van llegando más», percibe. «El problema se va notando más en ordenadores, móviles… aunque esos productos a nosotros nos afectan menos. Ahora estamos sacando promociones de algunos modelos de televisores LG y Samsung, pero si el cliente busca algo específico, ahí hay más problemas».

Esa última frase la podría suscribir el director del concesionario Renault Peñalara Auto, Juan Ignacio Martín, pero lógicamente hablando de coches, que escasean hasta para exponer. «Yo lo que aconsejo al cliente es que si puede se adapte a lo que hay, que sacrifique alguna opción para tener disponibilidad rápida, yendo a series limitadas que sacan los fabricantes para garantizar entregas en un mes o antes, porque si se buscan modelos específicos se pueden tardar cuatro, cinco y seis meses», advierte. Así le está ocurriendo a la firma del rombo, que intenta compensar con precios competitivos en esas series limitadas, y sucede parecido en casi todas las marcas españolas o del resto de Europa. 

Además, según apunta el director del concesionario segoviano de Renault, al demorarse las ventas de coches nuevos, los sufridos compradores tardan más en entregar su coche viejo, contrayendo también el mercado de ocasión. 

No tan mal le va sin embargo a las marcas automovilísticas de Asia, el continente que concentra más del 80% de la producción de microchips: «En KIA estamos pudiendo asegurar plazos de entrega inferiores a tres meses y esperamos tener stock hasta final de año, pero eso no quita que no nos podamos terminar viendo afectados si esto se alarga», advierte el jefe de ventas del concesionario segoviano de KIA (Alevi Auto), José Santiago Herrero. Esa es la duda de todos, cuánto durará esta crisis, y lo cierto es que no pinta bien ni de cara a la campaña navideña. 

Los fabricantes europeos de automóviles confían en retomar cadencias regulares de fabricación hacia finales de año, pero aun así tardarían unos meses más en paliar la situación de los concesionarios. Y un gigante tecnológico como Sony ya ha advertido que quizá no pueda normalizar la producción de PS5 hasta 2022. Consecuencias de un ser microscópico que se convirtió en pandemia para cambiar el mundo, y de una pieza electrónica de pocos milímetros que ahora atenaza la industria y el consumo global.