Pontvianne: "No veo recuperación antes de finales de 2021"

Santiago González
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El salmantino César Pontvianne es consejero delegado de Plásticos Durex, empresa del sector de la automoción, y preside desde hace dos años la Asociación Empresa Familiar de Castilla y León

César Pontvianne. - Foto: Ical

El impacto de la covid-19 en la economía está haciendo tambalearse a muchas empresas y por ello sus directivos y propietarios exigen medidas paliativas. Pontvianne es uno de ellos y, como presidente de la Asociación Empresa Familiar, lo hace en nombre de más de 160 compañías que aportan casi el 20 por ciento del PIB autonómico y más del 10 por ciento del empleo.
Cuál es la situación actual de la actividad empresarial. ¿Existe aún una paralización generalizada o se está recuperando la actividad?
Los datos que tenemos, por nuestras encuestas semanales, es que, además de la paralización total del sector servicios; la industria está bastante regazada, aunque ha vuelto a la actividad lo hace con caidas entre un 20 y un 40 por ciento. Y el sector agroalimentario, aunque no ha parado, no trabaja al 100 por cien porque han disminuido las ventas.
¿Cuándo se podría estar funcionando como antes de la crisis?
Nos vamos a ir a finales de 2021 para recuperar el nivel que teníamos antes de la declaración del estado de alarma. Por supuesto, creo que el sector agroalimentario va a avanzar más rápido que el resto, pero en la industria, la automoción, los servicios o  la hostelería vamos a ir muchísimo más lento.
El gran problema que tiene España es que nuestro mix de sectores está muy dañado, pues el turismo, el automóvil y la construcción tienen un gran peso. Ycuando la gente salga de esta situación va a tener pocas ganas y poco dinero para comprar casa o coche.
¿Existen problemas en las empresas para garantizar la seguridad de los trabajadores por falta de equipos de protección?
No solo en la empresa familiar y no solo en Castilla y León. Hay una falta de equipos de protección, se está convirtiendo en un auténtico bazar conseguir epis, se está trabajando con empresas con las que llevamos muchísimos años que están haciendo un trabajo excelente. Pero efectivamente hay escasez y carestía de epis. Se están consiguiendo a un precio elevado y son costes, a los que hay que sumar las medidas de entrada escalonada, el control de temperatura o los test, que las compañías estamos asumiendo porque para nosotros lo más importante es la salud de nuestros trabajadores.
Los empresarios familiares concedían la semana pasada un suspenso al Gobierno y a la Junta ¿Qué medidas echan de menos por parte del Ejecutivo de Sánchez?
Muchas o todas. La gestión que está haciendo el Gobierno central no es la más acertada porque está generando incertidumbre. Yo entiendo que estamos en una situación para la que ningún gobierno está preparado, pero todas las decisiones y los cambios legislativos continuos generan inseguridad. 
Esa guerra ideológica que quieren marcar entre empresarios y trabajadores es totalmente equivocada, es el momento de tener una unidad de país, de salir todos juntos. Eso es totalmente anacrónico y está fuera de lugar. Creo que debemos de copiar a los mejores y mirar a países como Alemania, donde han cerrado filas todos para sacar adelante el país, primero de la crisis sanitaria y después de la económica.
Desde mi punto de vista las medidas de liquidez se han tomado tarde y mal, ya que los créditos ICO están tardando mucho en llegar. Y con los Erte, la ministra crea una inseguridad jurídica tremenda al amenazar con a inspeccionar todos los expedientes, por no hablar de que cambian las reglas de juego no una, sino tres o cuatro veces. Esto complica mucho la toma de decisiones de las empresas y llevan a medidas defensivas al no saber con que marco se van a encontrar.
¿Y las medidas de la Junta?
Creo que se ha hecho un trabajo más exhaustivo. La capilaridad que tienen las comunidades autónomas se tiene que aprovechar en estos casos trasladando esas medidas. Disparan con la pólvora que tienen, el Gobierno tiene muchísima más munición para poder desplegar muchas más iniciativas, aunque dentro de lo que puede hacer la región, yo sería más ambicioso.
El presidente Mañueco habló la semana pasada de triplicar la liquidez, que es fundamental para las empresas. Por ejemplo, Iberaval ha multiplicado casi por cuatro su actividad, lo que demuestra que no se está cubriendo totalmente con los créditos ICO como dice la ministra de Economía.
¿Hay alguna medida concreta que han pedido al Gobierno autonómico y echen en falta?
Nosotros le hemos trasladado las realidades de las empresas. Hemos preguntado a nuestros asociados cuál es la financiación necesaria y las cantidades son increíbles, primero porque tenemos mucha incertidumbre por delante del mercado y a ello se une la inseguridad jurídica por los Ertes, aunque eso es competencia estatal y lo único que podemos hacer es trasladar al presidente para que traslade al Gobierno. 
La Junta debe estar muy cerca del empresariado hoy para poder preservar el mayor número de empleos posibles. Sobre todo porque ahora ninguna empresa tiene visibilidad de lo que va a ocurrir. Hablábamos del sector de la automoción, y vamos a ir viendo cómo van cayendo en cascada los pedidos en los próximos meses. Porque los concesionarios están cerrados.
Hablaba de liquidez y financiación, ¿de esta crisis saldrán más perjudicadas las pequeñas empresas o las medianas que se encuentran en terreno de nadie?
Bueno, yo siempre pienso que el tamaño es una de las grandes debilidades de nuestro sector productivo. Siempre he dicho que tenemos que crecer, porque con una empresa mediana o grande eres capaz de soportar mejor estos vaivenes del mercado, de tomar más decisiones o de tener a tu alcance otras soluciones. Cuando eres una empresa pequeña, una micropyme o un autónomo es mucho más complicado acceder a mercados de capital o adoptar ciertas medidas. Las administraciones públicas deben estar con autónomos y micropymes porque son la parte más débil del eslabón y hay que ayudar lo máximo posible.
El teletrabajo ha tenido un crecimiento exponencial en este mes y medio y ha sido clave para mantener la actividad ¿Ha llegado para quedarse o volveremos al puesto de trabajo presencial?
Ha llegado para quedarse porque creo que esta situación va a durar bastante tiempo, al menos este año y el próximo. Tenemos que aprender a manejarlomejor, aunque también tenemos que regularlo porque tiene ciertos condicionantes de la vida familiar y, en primera persona sé que tienes que aprender a desconectar. Como muchas cosas en España, nos ha venido de repente y hay que ver cómo lo regulamos, cómo lo mejoramos, y a la vez hacer una inversión importante en equipos y sistemas dentro de las empresas. Llegará el momento de evaluar cómo ha sido el teletrabajo y cómo podemos mejorarlo para que se quede, para que sea una herramienta que, se utilice o no, esté disponible.
Los grandes empresarios siempre dicen que las crisis encierran grandes oportunidades. ¿Qué oportunidades pueden surgir de esta? ¿Puede suponer un salto tecnológico?
Totalmente de acuerdo con la afirmación. Y a pesar de la incertidumbre de la que hablamos existen oportunidades en algunos sectores. La mayoría van a salir muy dañados, pero sanidad o agroalimentación tendrán oportunidades aunque depende de la apuesta de valor de cada uno para consolidar el crecimiento en productos sanitarios, hospitalarios o agroalimentarios. También creo que va a haber una disrupción tecnológica, las capacidades de las compañías se van a ver bastante reducidas, con lo que es el momento de tomar ciertas decisiones sobre la industria 4.0 de la que ya se venía habando. Automatización, robotización, impresión 3D... hay que convivir con todas estas herramientas porque nos van a reducir muchísimo nuestra necesidad de inversión.
Hay dos sectores muy importantes en Castilla y León, con mucho peso en nuestro PIB. Uno es la automoción, que se está viendo muy afectada. ¿Cómo saldrá de la crisis todo el sector del automóvil?
A Castilla y León le va a afectar tremendamente, igual que a todas las comunidades que tienen fábricas. Ha sido un sector que ha pasado de trabajar a una actividad frenética a cero, parado totalmente. Además, no solo hemos parado la cadena de producción, sino lo más importante, el canal de ventas. En Alemania la semana pasada han vuelto a abrir los concesionarios y en España aún no sé cuando. Con lo cual si no hay ventas es muy difícil volver a producir, y además hay stocks muy elevados en España. Las compañías estamos arrancando, pero a una capacidad mucho más baja que antes de esta crisis, a un 40-60 por ciento de la capacidad instalada.
Otro de los sectores vitales es el agroalimentario. ¿Existe una oportunidad para que salga reforzado?
Sí, pero siempre que haga una apuesta de valor. Creo que también el perfil del consumidor está cambiando. La distribución se va a ver muy afectada por la crisis económica, por la capacidad de dinero del consumidor para poder comprar y tenemos que aportar valor.
Qué le vamos a vender o qué le vamos a dar a ese consumidor que ha visto mermados sus ingresos, en un porcentaje elevado si está en un Erte, o peor aún si ha perdido el trabajo. La industria agroalimentaria, que viene haciendo un trabajo muy bueno en Castilla y León, va a tener una oportunidad de estabilizarse, porque hablar de crecimiento me parece un canto al sol.
Habla de un consumidor diferente, ¿se aprecia un cambio entre los españoles sobre la importancia de un mercado y una producción nacional que antes no se valoraba?
No solo en los españoles, sino en los europeos. Hablaba al principio de la capacidad para adquirir epis, yo creo que los europeos nos hemos dado cuenta que las fábricas en China están muy bien, pero que tenemos que tener producción propia porque si no vamos a tener problemas con el suministro. Lo de ‘piensa globalmente y actúa localmente’ es ahora mismo cuando tiene más sentido. Creo que tenemos que trasladar capacidades industriales críticas a nuestros países, no sé en qué porcentajes, pero lo que se ha puesto de manifiesto es que los países más industrializados tienen más éxito de pervivir a estas crisis. 
Las empresas españolas han sido un ejemplo, han cambiado toda su capacidad productiva para fabricar lo que necesitaba la sociedad, que en este caso eran geles hidroalcohólicos, máscaras de protección, mascarillas, respiradores... ese es el verdadero ejemplo que ha dado la empresa, la familiar incluida, y eso se debe poner en valor.
Sobre la velocidad de la recuperación económica se ha hablado mucho, primero se dijo que sería en V, luego en U, algunos hablan de L. ¿Cómo ve esa recuperación?
Como dije antes yo creo que nos iremos a finales de 2021, con lo cual es una U muy larga. Por desgracia creo que irá por sectores y habrá algunos dónde la U sea muchísimo más larga, en función de la confianza. Pero por supuesto que no va a ser en V, que fue el primer mensaje que mandó un Gobierno central un poco desnortado.
¿Cómo valora la gestión política, tanto en Castilla y León como en España?
A la Junta de Castilla y León le daría un aprobado y al Gobierno de España un muy deficiente.
¿Y al comportamiento de la oposición?
En Castilla y León la oposición ha sido leal, pero su labor, tanto en la Comunidad como en España, y principalmente en el Gobierno central, es de construcción. La crítica tiene que ser constructiva, no vale decir que lo has hecho mal, pero sin proponer cómo hacerlo. Creo que la clase política en este país no está a la altura.
Se está hablando mucho de los pactos de reconstrucción o también llamados pactos de la Moncloa. ¿Los ve aconsejables y viables?
Como desconozco el contenido de los pactos, porque ni el Gobierno ni la oposición han trasladado su posición, pues es muy complicado valorarlo. El consenso desde luego siempre es bueno y ahí nos van a tener a los empresarios para apoyar y para empujar, pero antes de firmar o valorar cualquier cosa hay qué conocer en qué va a consistir. Está claro que el objetivo es reconstruir el país, que nadie se quede atrás, que todo el mundo pueda tener un empleo digno y las empresas y la economía sigan para delante. Pero, cómo se va a hacer eso, es lo que tenemos que conocer la población para determinar si los apoyamos o no.
Estos días se celebra el Día del Trabajador, ¿los sindicatos en este escenario de crisis están manteniendo una actitud responsable?
En la cercanía considero que sí. En las empresas con las que hablo están cercanos, conocen la actuación y la situación de la empresa, así como las medidas que está tomando la dirección de la compañía siempre por el bien de ella. Pero si abro los periódicos y veo las declaraciones y noticias sobre denuncias a empresas de ciertos comités me parecen totalmente anacrónicas y esa lucha de clases que quieren revivir está muy lejos de la realidad, ahora tenemos que estar todos a una. 
El empleo va a sufrir una hecatombe, se habla de más del 20 por ciento de paro. ¿Tardará mucho en recuperarse?
Estamos de acuerdo en que va a ser una hecatombe, aunque dentro de ella las empresas familiares, por la cercanía que tenemos con las plantillas, vamos a ser las más cercanas a la realidad para intentar mantener el máximo número de puestos de trabajo. La recuperación del mercado laboral irá pareja a la económica y no la veo antes de final de 2021.