El consumo interno aún resiste a la desaceleración económica

SPC
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La producción efectiva (consumo interno, exportaciones y ventas a otras autonomías) desciende un 4,1% en el segundo trimestre de 2019 cuando en el arranque del año había avanzado un 6,1

El consumo interno aún resiste a la desaceleración económica

El enfriamiento económico impacta ya de forma evidente en el comercio de bienes de Castilla y León, que sólo mantiene cierto pulso ‘autárquico’ en su consumo interno en el segundo trimestre del año. El último informe del proyecto C-Intereg, que elabora Ceprede en colaboración con las autonomías españolas y que ha sido recogido por Ical, revela un escenario poco halagüeño que confirma la temida desaceleración global, con caídas en exportaciones e importaciones, ventas y compras a otras autonomías.
Las relaciones con los mercados exteriores son las que más sufren, efecto lógico de la enorme incertidumbre que mantiene el final del ‘brexit’ y la guerra arancelaria abierta por el presidente de EEUU. En concreto, las exportaciones de la Comunidad, en el segundo trimestre del año, se situaron en los 3.734 millones de euros, con un desplome del 11,4 por ciento. El retroceso exportador se acentúa, ya que en el primer trimestre del año descendieron un 7,8 por ciento (3.627 millones).
La situación se repite aunque de forma mucho más moderada en las ventas de la Comunidad, a otras autonomías, ante el mejor comportamiento de la economía española frente al resto de socios europeos. La cifra alcanzó entre abril y junio, los 4.258 millones de euros, que suponen una bajada del 1,7 por ciento, pero es que, en los tres primeros meses del ejercicio, el dato había crecido un 17,1 por ciento en relación a 2018, con 4.540 millones.
En el caso de las importaciones, la tendencia fue similar, con un desplome del 13,5 por ciento respecto a 2018 en el según trimestre del año, hasta los 3.224 millones de euros, cuando en el arranque del ejercicio sólo habían mermado un 7,8 por ciento (3.132 millones). Las compras a otras autonomías españolas también retrocedieron, un 3,9 por ciento en concreto, hasta los 4.871 millones de euros; un dato que contrasta con la subida del 7,7 por ciento que experimentaron en los tres primeros meses de año, con 5.057 millones.
Déficit

Los datos que facilita el informe de noviembre de Ceprede indican que la balanza comercial de la Comunidad registró un déficit global de 103 millones de euros entre abril y junio, con 510 millones de superávit exterior, frente a los 613 negativos en las relaciones con el reto de España. En el primer trimestre el dato de déficit comercial estaba en 22 millones de euros, casi en equilibrio.
La distribución espacial del comercio de bienes de Castilla y León del segundo trimestre de este año sólo salva en positivo, el consumo dentro de la propia autonomía, donde se compraron productos por valor de 3.133 millones de euros, con un avance del 2,4 por ciento respecto al mismo periodo de 2018. Sin embargo, la contracción del dato es patente, ya que durante el primer trimestre se alcanzó un dato de 3.031 millones de euros, que supuso una subida del 10,5 por ciento, respecto al año 2018.
Esta fotografía del mal comportamiento del comercio de bienes por parte de Castilla y León se traduce en un progresión económica global de la productividad negativa. En concreto, la producción efectiva de la Comunidad, alcanzó en los meses de estudio, entre abril y junio, los 11.125 millones de euros, que son el resultado de sumar el consumo interno, las exportaciones a otros países y las ventas a otras autonomías, un dato que representa un retroceso productivo para Castilla y León, del 4,1 por ciento.
Este porcentaje negativo contrasta con la buena marcha que parecía tener la economía autonómica en el arranque del año, cuando se alcanzaron los 11.197 millones de euros, con un importante crecimiento del 6,1 por ciento, según el mismo informe recogido por Ical.
El año pasado en su conjunto, la producción efectiva de la Comunidad, sumó los 44.232 millones de euros, y sufrió ya una bajada del 1,6 por ciento, cuando en 2017 creció un 1,5 por ciento; y en 2016, un 4,5 por ciento. La preocupación se intensifica en los ambientes económicos ante un escenario de momento de desaceleración que exige medidas de inmediato de contención para evitar una nueva crisis.