Los reyes de la distancia de seguridad

Nacho Sáez
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Estas empresas segovianas fabrican, comercializan o instalan mamparas, cuya demanda se ha disparado ante la necesidad para las tiendas o las oficinas de separar a trabajadores y clientes.

Jesús y Víctor María Cordero Villoslada, de Vitralart, en plena fabricación de una mampara. - Foto: Rosa Blanco

Los países conmemoran estos días el 75 aniversario del final de la II Guerra Mundial, que dio origen a un anhelo de paz del que surgió pocos años después la Comunidad Europea del Carbón y del Acero. Embrión de la actual Unión Europea y del derribo de unas fronteras que ahora se han vuelto a levantar como consecuencia de la crisis del coronavirus. Han regresado las barreras incluso entre los ciudadanos de un mismo país y hasta en la vida cotidiana. Con el fin de frenar la propagación de los contagios, el quiosquero, el farmacéutico, el frutero o el carnicero se han parapetado no solo detrás de mascarillas sino también de todo tipo de soluciones (viseras, plásticos, muros construidos con lo primero que han pillado a mano…), aunque la más común ya son las mamparas, cuya demanda se ha disparado como consecuencia de la pandemia.

También en Segovia, tal y como confirman a El Día algunas de las empresas locales que se dedican a su fabricación, distribución e instalación. «El teléfono y el Whatsapp nos suenan a todas horas», cuenta Víctor María Cordero Villoslada, el menor de tres hermanos que han dado continuidad a una tradición familiar. Los apellidos María Villoslada está unido en Segovia desde hace décadas a la cristalería. Primero con la empresa Mavi y más recientemente con Vitralart, el proyecto de Víctor y de sus hermanos Jesús y Eduardo, que en los últimos días han encontrado un nuevo nicho de mercado. Los comercios se han lanzado en tromba a la compra de mamparas hasta el punto de que las existencias de metacrilato –uno de los materiales con los que se pueden fabricar– escasean a nivel local y también nacional.

«Yo le estoy aconsejando a la gente que, en vez de poner metacrilato, que es la moda, elija el cristal. Es más duradero, más limpio, antibacteriano, no se raya, no se amarillea como el meatriclato… Para algo que no va a ser puntual sino que se va a quedar por lo menos un año...», señala Víctor, que ha atendido un buen número de pedidos, dice, de clínicas de estética «porque están muy de cara al público”. Su oferta arranca desde los 45 euros por una mampara de separación, pero el pasado viernes presupuestó por ejemplo una a medida de 199 euros más IVA.

Darío Llorente instala una mampara en la Joyería Real. Darío Llorente instala una mampara en la Joyería Real. - Foto: Rosa Blanco

Él y sus hermanos se consideran decoradores. Realizan trabajos de impresión de gran formato, rotulación, dieño o vinilos «y la cristalería es un complemento a pesar de nuestro pasado familiar», según reconoce el propio Víctor. Sin embargo, ahora no descartan la contratación de algún empleado que se sume a la plantilla actual –los tres socios y un trabajador– en vista de la facturación que están alcanzando con este ‘boom’ de las mampáras. Un crecimiento en este ámbito que les ha permitido paliar la caída de otros ingresos, como los que obtenían como servicio concertado de cristalería de Mapfre.

Son tiempos de reinventarse. Como lo ha hecho Darío Llorente, especializado en pequeñas reformas y en la instalación de conductos de aire acondicionado y de mobiliario de baño. De poner mamparas en duchas ha pasado a hacerlo en comercios. Una de ellas ya la disfrutan en la Joyería Real, en plena Calle Real. «No llegamos a estar sobrepasados ni es agobiante, pero sí estamos funcionando. Se pasan bastantes presupuestos», asevera. Él trabaja con vidrio templado y metacrilato, del que acepta pedidos a pesar de la escasez de ‘stock’. «Las mamparas de metacrilato solo las distribuimos. Nos las mandan hechas, suelen ser de un metro y las seguimos sirviendo, aunque va muy despacio», revela en conversación telefónica. Esas de un metro por 70 centímetros que él comercializa han subido ligeramente de precio hasta situarse en el entorno de los cien euros. Las de vidrio templado, mientras, constan de 100x50 centímetros y rondan «los 120-150 euros».

«He tenido que tomar un poco esta vía porque las obras están muy paradas», remarca este autónomo. Los problemas para cuadrar las cuentas agobian a centenares de empresas segovianas. Es el caso de la carpintería de aluminio cuellarana Primitivo Sanz SL, que creyó haber hallado una salida a sus desvelos con las mamparas para comercios y que ahora, sin embargo, ha vuelto a la casilla de salida del momento en el que se declaró el estado de alarma. Su actividad ha sufrido un nuevo frenazo. «Nos hemos quedado sin material», se lamenta Fuencisla Sanz, una de las responsables de este negocio familiar. Les había sobrado policarbonato que solían utilizar para ventanas de naves o maquinaria agrícola y empezaron a realizar mamparas, pero ese material también se ha convertido en difícil de encontrar.

Beatriz San José, de Muñoz Arquitectura.Beatriz San José, de Muñoz Arquitectura. - Foto: DS

También trabajan con vidrio templado y estores enrrollables, pero el frenesí de hace unos días ha dejado paso de nuevo a la parálisis práctica. «Nuestros clientes son sobre todo particulares así que nos quedamos casi sin nada cuando empezó todo esto. Luego hemos estado unos días muy liados y nos han llamado incluso de Madrid y de Valladolid, pero ahora se ha acabado el material justo cuando habíamos vuelto otra vez los cuatro hermanos al trabajo», revela resignada Mercedes.

ESTUDIO. En Muñoz Hostelería conocen esa sensación de desarraigo profesional que ha provocado el coronavirus. Esta emblemática empresa proveedora segoviana acusa el cierre de bares, restaurantes y hoteles provocado por la crisis, aunque ha hecho de la necesidad virtud y ha lanzado un protector anticoronavirus «ideal para farmarcias, comercios u hostelería». Lo ha hecho de la mano del estudio de arquitectura con el que también cuentan en la familia. «Sería fundamental que hubiera una legislación más clara porque la gente está muy insegura», subraya su responsable, Beatriz San José. «Nadie quiere que le pase lo que ocurrió cuando cambio la ley anti-tabaco, que muchos hicieron reformas en sus locales y luego no sirvió para nada», añade.

Su propuesta son soluciones en metacrilato u otros materiales. «Primero hay que estudiar la opción geométrica y viable porque tampoco nos vamos a desmadrar. Tiene que ser una cosa económica –porque no nos podemos olvidar que ahora todo el mundo está en una situación débil– y a partir de ahí se hacen propuestas», indican desde Muñoz Arquitectura, que en ese sentido oferta mampáras desde 50 euros. También dispone de opciones estandarizadas pero, en previsión de una posible normativa que condicione el uso y diseño de los espacios públicos, ofrece un estudio y diseño personalizado, tal y como hace hincapié en la publicidad que ha distribuido.

Instalaciones de la empresa cuellarana Primitivo Sanz. Instalaciones de la empresa cuellarana Primitivo Sanz. - Foto: Cristina Sancho

En la que está difundiendo Hermanos Turrero Muñoz figuran, por su parte, los productos del proveedor que trabaja para ellos, que apuesta por «mamparas protectoras anticontagio realizadas en vidrio templado de seis milímetros de espesor y perfiles de aluminio». O con peana de vidrio templado y base adhesiva, «excelente para la división y protección de puestos de trabajo». «Nosotros nos dedicamos principalmente a hacer ventanas de aluminio, pero sí que pregunta bastante gente por esto», concluyen desde esta empresa de El Espinar que también está siendo testigo de este nuevo fenómeno.