UN MINUTO MIO

Jesús Quijano

Catedrático de Derecho Mercantil de la Universidad de Valladolid


El rigor necesario

Es verdaderamente sorprendente el escaso aprecio por el rigor con que debieran ser tratadas las informaciones en general y, especialmente, aquellas que tienen un alcance importante o un contenido técnico preciso, o ambas cosas. A menudo se trata de acontecimientos y noticias de elevada repercusión en la opinión pública, lo que debiera hacer aún más necesario el rigor en su tratamiento. Pero, frente a ello, predomina con frecuencia la ligereza, la frivolidad, la parcialidad, etc., casi siempre para obtener réditos políticos de la exageración.

Algo de esto se ha podido percibir en algunas reacciones, comentarios, valoraciones, etc. a propósito de la reciente sentencia pronunciada por la Audiencia de Sevilla en el conocido asunto de los ERES. Sin retar un ápice a la gravedad objetiva que tiene la sentencia, ni a la gravedad de las penas impuestas, se han emitido juicios de valor perfectamente desproporcionados. Así, por ejemplo, cuando se afirma que toda la cantidad aplicada a los famosos ERES es fraudulenta, o cuando se tilda indiscriminadamente de robo a los parados andaluces lo ocurrido. Porque la sentenciano dice, ni puede decirlo, que la finalidad de los programas presupuestarios, que era la de complementar prestaciones de prejubilación o indemnizaciones por rescisión de contratos de trabajo en empresas en crisis, sea ilícita, ni mucho menos delictiva. Lo que considera es que el procedimiento para asignar las ayudas no disponía de controles suficientes para asegurar su corrección. Pero no se discute que la mayor parte de las cantidades presupuestadas tuvieron un destino correcto, a pesar de que el procedimiento de adjudicación no lo fuera; y esto es lo que ha sido penalizado.

Quedan aún pendientes diversos sumarios sobre la ejecución de las partidas en cada empresa en concreto, sobre algunas prácticas de indebida inclusión de personas en las prejubilaciones, y, sobre todo, quedan pendientes los recursos que parece se interpondrán ante el Tribunal Supremo, donde sin duda se plantearán aspectos que suscitan muchas dudas, como es el efecto de la intervención parlamentaria en el asunto.

Sería bueno, por tanto, cuidar algo más el rigor en el análisis; aunque sólo sea por respeto a la verdad.