COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Lo que sirve para Burgos y Albacete no vale para Madrid

Tras los resultados de las elecciones de mayo –y también de las generales- los partidos políticos dijeron haber entendido el mensaje de los ciudadanos, que les obligaba a hacer política para llegar a acuerdos. Da la impresión de que esa política solo es posible en los ayuntamientos quizá por la premura de que los consistorios se constituirán el próximo sábado y si no hay acuerdo será alcalde quien encabece la lista más votada.

Y sí, en los ayuntamientos se ha hecho política y se han podido alcanzar acuerdos en los que en unos casos entra también en juego el gobierno de la comunidad autónoma. Pero esa política que sirve en algunas capitales de provincia importantes no sirve para Madrid, donde Ciudadanos ha propuesto que su candidata a la alcaldía, Begoña Villacís se turne con el candidato del PP, José Luis Martínez Almeida. La propuesta de Ciudadanos ha sido recibida con todo tipo de calificativos despectivos por parte del PP, que pretende maquillar su derrota en las municipales y autonómicas con la recuperación del ayuntamiento de la capital mientras conserva el gobierno autonómico.

Ahora bien, lo que no sirve para Madrid si parece servir en Castilla La Mancha, dado que en las ciudades de Albacete y Ciudad Real socialistas y los candidatos naranjas se repartirán el mando de la alcaldía durante dos años. En ambas ciudades las tres derechas habrían superado al PSOE y Unidas Podemos, pero los dirigentes naranjas han apostado por los socialistas a los que apoyarán –aunque no lo necesitan por cuánto tiene mayoría absoluta- al gobierno regional.  Esta comunidad es el único lugar en el que, por ahora, Ciudadanos ha actuado como un verdadero partido bisagra,  y aunque demediado, puede comenzar a demostrar sus habilidades a la hora de gobernar las instituciones.

El partido de Rivera podría haber hecho lo mismo en Madrid, donde Begoña Villacís habría alcanzado su sueño de ser alcaldesa, a cambio de que el socialista Ángel Gabilondo fuera presidente autonómico. Es evidente que la fuerza simbólica y material de unas plazas y otras ha permitido a los naranjas encontrar su coartada de partido bisagra, que en ocasiones saca a relucir su escondida alma socialdemócrata pero dejando claro, a la hora de la verdad, -léase en la investidura de Sánchez-que su adscripción ideológica está en la derecha.   

Otra muestra de cambio de cromos en distintas instituciones –perfectamente válido- se va a dar en Castilla y León, donde los votos de Ciudadanos permitirán que el PP conserve el gobierno regional pero les cede las alcaldías de Burgos y Palencia, -donde fue segunda fuerza, y Ciudadanos tercera-, pero que necesitará el apoyo de los ediles de Vox. Pero el partido de Rivera se ha quitado la careta hace ya algunos días y después de lo ocurrido con los presupuestos de Andalucía y la aceptación de la línea dura de Vox, poco queda del cordón sanitario ante el ejercicio del poder. En esta comunidad Ciudadanos podría haber inclinado la balanza del lado socialista, pero las directrices de la calle Alcalá se han impuesto a los ¿deseos? del candidato naranja, Francisco Igea, que habló de llevar a cabo la regeneración en una autonomía con más de tres décadas de gobierno popular. Aquí también lo que sirve para el gobierno autonómico y la alcaldía de esas dos capitales no sirve para Madrid.