Demasiadas bajas entre los chóferes de los urbanos

D. A.
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Avanza estudia reorganizar la parada de Colón por el aumento de los atascos desde que se modificó el mapa de líneas en abril, al coincidir más autobuses. - Foto: Rosa Blanco

El comité de empresa advierte que en los últimos meses han contabilizado entre cinco y siete conductores de baja y que en 2018 llegaron a coincidir una decena, la mayoría por lesiones de espalda

Cinco conductores de la compañía de autobuses urbanos de Segovia se encuentran de baja actualmente por problemas físicos, de los cuales tres llevan entre seis meses y dos años, según advierten desde el comité de empresa. Siete había en marzo, el último mes en el que circularon los viejos autobuses, y destacan que el año pasado llegaron a coincidir hasta «nueve o diez bajas a la vez», equivalentes al 13 o 14% de la plantilla, formada por unos 70 chóferes.
«Son más del triple de bajas de lo normal», añaden, ya que la media nacional no suele alcanzar el 4% y en este caso, además, «prácticamente el 90%» se deben concretamente a problemas de espalda que atribuyen a tres causas: los 17 viejos vehículos que no se retiraron hasta el pasado mes de marzo, con casi tres años de retraso; el estado de las calles, por baches, reductores de velocidad o adoquinado; y los horarios que deben cumplir, «demasiado ajustados en algunas líneas como para levantarse a estirar las piernas o ir al baño». De hecho, desde el comité de empresa aseguran que «casi todas las bajas médicas que no tienen que ver con la espalda se deben a inflamaciones de próstata, infecciones de orina... Problemas urinarios debidos a que no vas al baño las veces que hace falta», inciden.
La baja más larga que sufre actualmente la plantilla es la de un conductor que el próximo mes de julio cumplirá dos años en esta situación precisamente por problemas de espalda. «Volví a trabajar después de operarme, pero recaí a los dos meses y me han tenido que intervenir dos veces más», relata. Tiene 52 años, demasiado joven para jubilarse, por lo que está «haciendo todo lo posible» por reincorporarse. «Un autobús cumple sus años de servicio, lo llevas a la chatarra y pones uno nuevo, aunque lo hagas tarde, como ha pasado aquí. ¿Pero quién nos recupera a nosotros ahora, una vez que el daño está hecho? Vuelves a trabajar y recaes porque estas lesiones son así, nos destrozan la vida poco a poco y la empresa nos la sigue destrozando por los tiempos tan ajustados que sufrimos en algunas líneas», insiste. Aunque el problema no es nuevo, ni lo atribuyen exclusivamente al mal estado de los autobuses más viejos de la contrata anterior. De hecho, desde el comité apuntan que hace ya más de cuatro años que denunciaron ante la Inspección de Trabajo que la concesionaria, cuando tenía que reponer un asiento, lo adquiría de «vehículos viejos que ya estaban en el desguace, y que además no llevaban suspensión neumática, sino muelle», un sistema obsoleto, en desuso en España «desde hace décadas». Cuentan también que en esos tiempos llegaron a circular «con un trozo de madera debajo de un asiento para sujetarlo porque se le había roto la suspensión neumática y se bajaba». «En la línea 12 estuve conduciendo así al menos un mes», atestigua uno de los miembros del comité. La concesionaria de entonces era la UTE Urbanos de Segovia, formada inicialmente por La Sepulvedana y Avanza, y la de ahora es otra sociedad de este último grupo, Corporación Española de Transporte.
Cierto es que la edad media de la plantilla se sitúa en torno a los 50 años, pero el comité recalca que los problemas de espalda no están afectando sólo a los más mayores. En la contrata anterior, «un chico que no había cumplido los 40 se tuvo que jubilar para este trabajo precisamente por problemas de espalda, y otra compañera se jubiló con seis o siete años de antelación por una hernia discal», prosiguen desde el comité.
También es indiscutible el salto de calidad que han brindado los nuevos autobuses tanto a nivel de asientos como de suspensión, «pero no hay que olvidar que se ha renovado una parte de la flota (17), mientras que el resto (11), aunque no esté tan mal como los vehículos que se retiraron, tampoco es que sean ya nuevos y los hay que rondan los 400.000 kilómetros», matizan. Los más antiguos de la flota actual están matriculados en 2014, y el pliego de condiciones de la nueva contrata establece que los que cumplan diez años deberán ser sustituidos de inmediato, estén como estén; una mejoría clara en comparación con la contrata anterior, que no marcaba ningún plazo en ese sentido, de ahí que el uso de los más viejos se estirase hasta acumular casi 15 años en ruta.


Horarios y otras incidencias. Las quejas del comité por «horarios demasiado ajustados» en algunos recorridos tampoco son nuevas. Ya advirtieron de ello en la contrata anterior y, después de la reorganización del pasado 1 de abril, «algunas líneas han mejorado», pero todavía señalan dos: la 1 (San José-Colón) y sobre todo la 4 o Circular (Carretera Soria-Hospital General), que siendo la más demandada, al concentrar casi un tercio de los viajeros, es también la que acumula los mayores incumplimientos de frecuencias. «En la línea 1 ya teníamos ese problema, andaba muy justa y en la nueva contrata no se ha modificado el tiempo del recorrido, a pesar de que en la avenida de la Constitución se limitó la velocidad a 30 km/h y ahora además se suelen juntar más autobuses en Colón, lo cual dificulta pasar por allí», apuntan desde el comité, que sugiere eliminar alguna plaza de aparcamiento en esa calle para facilitar el tránsito. 
En cuanto a la línea 4, la empresa, siguiendo las indicaciones fijadas por el Ayuntamiento en el pliego de condiciones de la contrata, ha incorporado un bus más con el objetivo de reducir su frecuencia de los 18-20 minutos de antes a 15 y coordinarla mejor con la 5. Pero esa es la teoría porque, en la práctica, acumula retrasos de entre tres y cinco minutos por vuelta, y no es difícil toparse con dos autobuses juntos cuando el que sale antes va más lento en horas punta por tener que recoger o dejar a más viajeros.
«A los conductores no nos beneficia ni nos perjudica que hayan puesto un autobús más en la 4, lo que nos afecta es el tiempo que se da para hacer el recorrido completo. Antes teníamos una hora y 16 minutos, o una hora y 19 cuando la ruta se alarga para llegar hasta la Residencia Asistida, y ahora tenemos siempre una hora y 15», explican. «Hablamos de recorridos que llegan a tener más de 60 paradas, empiezas a descontar una media de 30 segundos por parada y, con el tiempo que te queda, debes ir casi al ritmo de un coche para cumplir horario. A una velocidad comercial de 20 o 21 kilómetros por hora, cuando antes eran 19, que ya es mucho». Según la Asociación de Empresas Gestoras de Transportes Colectivos Urbanos, la velocidad comercial media en España está en 12 km/h.
En estas circunstancias, los conductores lamentan que sufren «un estrés que complica dar un servicio de calidad tanto a nivel de circulación como de atención al viajero». De hecho, la empresa recibía recientemente una queja por un conductor que se saltó un semáforo: «Debemos respetar las normas en cualquier situación, pero si uno se pone nervioso es más fácil tener errores», justifican. Y dos viajeros de la 1 fueron atendidos el pasado lunes en el hospital tras caerse por un frenazo.
Por otro lado, ya desde mayo no son dos líneas, sino prácticamente todas, las que están sufriendo retrasos de varios minutos en las primeras expediciones de la mañana por un conflicto laboral. Con el cambio de contrata se ha dejado de pagar a los conductores por el tiempo fuera de jornada ordinaria que dedicaban a las labores que llaman de ‘toma y deje’, aquellas que hacen antes y después de conducir en ruta: la liquidación del día anterior, el repostaje de carburante y aditivo, inicio de la billetera, prueba de alcoholemia para desbloquear el arranque… «Sólo se están contabilizando los minutos justos para ir de la cochera al inicio de la línea», así que han decidido realizar ese ‘toma y deje’ dentro de su jornada ordinaria.
ajustes pendientes. La reorganización de líneas tampoco ha convencido a todos los viajeros, caso de algunos de la antigua 8. Su servicio se supone que ha mejorado al desdoblarse en 8 (Polígono de Hontoria-Hontoria-Puente de Hierro-Colón) y 9 (Puente de Hierro-Plaza de Artillería-Zamarramala), pero estudiantes de Hontoria que antes cogían el bus a las 8.00 para ir al Giner o al Andrés Laguna tienen que decidirse ahora entre uno a las 7.30 u otro a las 8.30, demasiado pronto o demasiado tarde. La alcaldesa anunció a principios de abril, en la primera semana tras la reorganización, que ya estaban trabajando con la concesionaria para corregir «lo antes posible» los horarios de esas expediciones para favorecer a los escolares de Hontoria (8) y también a los de Zamarramala (9), aunque de momento no ha habido modificaciones.
Asimismo, algunas paradas reflejan información errónea desde abril por estar cambiada con la del sentido contrario, caso de las que hay a la altura de la antigua estación de trenes (Obispo Quesada) o enVicente Aleixandre, cerca de la iglesia de Nueva Segovia, pese a las llamadas de aviso de los ciudadanos. Y sigue pendiente la entrada en servicio de los aseos portátiles instalados en Puente de Hierro, Venta Magullo y Nueva Segovia para los conductores, que sí están pudiendo usar los de la parada de Colón. 
El Día contactaba con la empresa la semana pasada para trasladarle estas quejas y fuentes de Avanza respondieron que están en contacto con el comité y el Ayuntamiento para abordarlas. Ya hubo reuniones con las dos partes por separado y tienen otras «planificadas» para próximas fechas por las diversas incidencias de un servicio que, en general, ha mejorado sobre todo en comparación con la agónica recta final de la contrata anterior, pero del que se esperan más ajustes a corto plazo.

Parada de Vicente Aleixandre donde se pusieron por error los horarios del sentido contrario, igual que a la altura de la vieja estación de trenes. Rosa Blanco
Parada de Vicente Aleixandre donde se pusieron por error los horarios del sentido contrario, igual que a la altura de la vieja estación de trenes. - Foto: Rosa Blanco