TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Delanteros

Tienen la misma edad (31 años, aunque no sean ‘quintos’) y la misma categoría estelar… y comparten la sensación de vivir el mejor año de sus vidas. Los anteriores fueron asombrosos, pero este es superlativo. Benzema (Lyon, 19 de diciembre del 87) y Lewandoski (21 de agosto del 88) escenificaron un martes de gloria ofensiva. 
Benzema es colosal al margen del gol. Lewandoski es el gol. El francés es capaz de jugar con toda la defensa antes de tocar, moverse, convertir sus 80 kilos en algo indetectable y, de repente, hacer un gol de la nada. Lewandoski es más previsible pero igualmente imparable: 185 centímetros de depredador. En el Bayern se han acostumbrado a echar pelotas al vacío del área, donde solo suceden cosas que él inventa. 
Con su doblete ante el PSG, Karim Benzema alcanzó los 63 goles en la Copa de Europa, afianzándose como el cuarto máximo anotador del torneo tras Cristiano Ronaldo, Messi y Raúl. Con sus cuatro goles en apenas 15 minutos en Belgrado, Lewandoski batió todos los registros de la era Champions y alcanza las 31 dianas en cuatro meses de competición con el Bayern y con Polonia. 
Nunca estuvieron mejor, ni cuando el Real Madrid pagó 35+6 millones al Olympique de Lyon por un prometedor muchacho de 22 años, ni cuando Florentino Pérez dijo a los suyos «me traéis a este polaco cueste lo que cueste» después de que «este polaco» les hiciese cuatro goles con el Dortmund en las semis de la Liga de Campeones 12/13. De los dos sueños de delantera del presidente blanco, solo se cumplió uno (siempre teniendo que justificar su indiscutible categoría como uno de los mejores atacantes del planeta). El otro completó la exhibición de la jornada: dos tipos que tienen todo el fútbol (y cómo se ataca) en la cabeza.