CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


La viga en el ojo propio

Todo el mundo conoce el refrán sobre el que ve la paja en el ojo ajeno pero es incapaz de ver la viga en el propio. Es muy habitual en todos los sectores profesionales y en la vida cotidiana, y estos días de convulsión política se hace presente cuando no hay un solo partido satisfecho con la marcha de las cosas.

Todos esperaban mejores resultados electorales, incluso un Vox crecido por su éxito andaluz, así que los dirigentes de los principales partidos se han apuntado al socorrido recurso de buscar culpables sin pensar ni por un momento que son ellos los únicos responsables de lo ocurrido.

Solo Pedro Sánchez va a dejar tranquilo a su comité ejecutivo, ya se había quitado de en medio a los menos afines cuando regresó a la secretaría general tras su travesía del desierto en la que le acompañaron muy pocos, todos ellos premiados por su apoyo. Los únicos cambios los hará en el gobierno, al que quiere incorporar a independientes de reconocido prestigio cuyos nombres baraja estos días.

Rivera, que ha cometido todos los errores posibles, entre ellos la dejación de funciones para volcarse más en su vida privada -está bien que lo haga, pero no cuando se está negociando el futuro de España- tiene ya decididas caras nuevas para su ejecutiva, en la que prescindirá de quienes han expresado públicamente que no están de acuerdo con su actitud ante los pactos de gobierno. En lugar de reflexionar sobre lo que defienden los críticos por si estuvieran cargados de razón, los borra de un plumazo para crear un círculo de adictos. Con gente inteligente, sin duda, pero habría sido más sensato dedicar una pensada a las consecuencias de sus propias decisiones últimas en lugar de ver deslealtad en todas partes.

Iglesias, obsesionado por formar parte del gobierno, se ha pasado la legislatura deshaciéndose de los que podían hacerle sombra. Mezcló las relaciones políticas con las personales y su equipo ha quedado muy devaluado porque Iglesias no ha sido capaz de reconocer la inteligencia de quienes tenían una visión más lúcida del futuro que la que diseñaba él mismo, equivocado de medio a medio como ha podido constatar ante el declive de su partido. Inesperado para él aunque todo el mundo advertía sus sucesivos errores.

También Casado ha cometido errores de bulto, y también prevé hacer cambios en su ejecutiva. Gente muy muy próxima a él defendía la idea de la abstención y hacer a continuación una oposición muy dura. No lo ve, otro error. Aunque los más graves han sido eliminar cualquier rastro de marianismo y echarse en brazos de Aznar, lo que ha provocado un malestar generalizado que ha influido sin duda en el resultado electoral. Empecinado en promover al ex presidente, lo ha invitado a inaugurar la escuela del verano del PP. Lo dicho, no ve la viga en el ojo propio.