Las madres e hijas más peculiares de la parrilla

SPC
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La nueva temporada de 'Menuda es mi madre' en DKISS muestra las singulares relaciones de estos familiares, desde compartir ropa interior o bañarse juntas a dormir en la misma cama

Los espectadores de DKISS podrán descubrir cómo viven y se relacionan las protagonistas de esta tercera entrega de ‘Menuda es mi madre’, que compartirán desde duchas matutinas, hasta operaciones de cirugía estética para parecerse aún más.

DKISS estrena hoy la tercera temporada de Menuda es mi madre. Este programa muestra las singulares relaciones entre madres e hijas en las que caben todo tipo de extrañas costumbres como compartir ropa interior, dormir en la misma cama o enfrentarse juntas a una depilación brasileña.

Este tipo de hábitos surgen del excesivo apego que estas madres tienen a sus hijas y viceversa, algo que las lleva a traspasar algunas líneas rojas y a sorprender tanto a las personas de su entorno como a los espectadores. Además, todo esto repercute en su vida diaria, ya que muchas de las protagonistas de Menuda es mi madre tienen que enfrentarse a dificultades para relacionarse fuera de su ámbito familiar. Madres e hijas llegan, incluso, a percibir como un intruso a cualquiera que se atreva a entrometerse en su relación.

En esta nueva tanda de episodios el casting está conformado por seis parejas de progenitores e hijas. Tres de ellas son nuevas mientras que las restantes son protagonistas veteranas del formato que resultarán familiares a los espectadores de DKISS.

La primera de las parejass nuevas son Amy y Carina, una madre y una hija hawaianas con una relación inquebrantable. Duermen y se duchan juntas, intercambian ropa interior y creen que son espíritus que se conocieron en una vida pasada. Viven en una casa con dos grandes daneses y ocho patos, algo que ha llevado a sus vecinos a llamar a su casa el circo. Además, debido a su escasa intimidad, ninguna de las dos consigue tener relaciones románticas.

Mientras, Karla tiene como costumbre hacerse la depilación brasileña con su hija Rykia. Sin embargo, más allá de este ritual capilar, esta madre consigue sacar de quicio a su otro hijo, Rasheed. El joven ha tenido que posponer la presentación de su novia, algo que genera roces en la convivencia de esta familia de Alabama.

Desde el sur de Estados Unidos llegan Lisa y Lauren, que rompen cualquier tipo de límite en su relación maternofilial con peleas en la bañera, depilaciones de bigote y otras aficiones fuera de lo común. Esto enfada a Laura, la esposa de Lauren, que ha decidido hacer una pausa en su relación tras dos años intentando concebir un hijo. Lo que ella no sabe es que su mujer y su suegra Lisa tienen un plan alternativo para formar una familia.

Sunhe y Angelica regresan al formato de DKISS. La primera se ha distanciado de su hija Angelica desde que ella conoció a su actual pareja, Jason. Ahora, Angelica esta embaraza y comprometida con su novio, pero tiene que hacer frente a un complicado reto: convivir con su madre y con su suegra bajo el mismo techo. Esta situación genera multitud de conflictos y provoca que la hija de Sunhe se plantee el futuro de su matrimonio con Jason.

Desde Chicago vuelven Kathy y Cristina. Esta familia de origen italiano ha puesto su vida patas arriba. Madre e hija ahora viven separadas, ya que Cristina está muy ocupada con su nuevo trabajo de propietaria de una pizzería. Su madre Kathy, consciente de que está cada vez más alejada de su hija, busca la forma de introducirse de nuevo en su vida, aunque a su yerno no le haga ninguna gracia.

Los looks sincronizados de Dawn y su hija Cher regresan a Menuda es mi madre tras la pandemia. La crisis sanitaria las ha mantenido separadas y Dawn está dispuesta a reestablecer su vínculo con su hija y con su nieta Belle. Así, consigue que las dos se vayan a Florida con ella, aunque, por otro lado, teme estar perjudicando la relación de Cher con Jared, el padre de su nieta.