CRÓNICA POLÍTICA

Fermín Bocos

Periodista y escritor. Analista político


La sombra de Zapatero

28/01/2020

El Gobierno cierra filas en torno al ministro José Luis Ábalos pero el episodio de Barajas con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, trae cola. Para empezar el PP y Ciudadanos han pedido la comparecencia del ministro en el Congreso para que explique -si puede- la prodigiosa maniobra de levitación que permitió a la mandataria chavista cruzar cuatro kilómetros de pista de aeropuerto "sin pisar suelo español" -versión dada en dos ocasiones por Ábalos-.

Teniendo en cuenta que la señora Rodríguez se encuentra entre la veintena de dirigentes del círculo próximo al dictador Nicolás Maduro que desde junio de 2018 tienen prohibida la entrada en los países de la Unión Europea, si al final comparece en el Congreso será otro milagro que el señor Ábalos consiga explicar de manera creíble la peripecia que le llevó a desplazarse de madrugada hasta Barajas en un vehículo no oficial y subir al avión en el que viajaban el ministro de Turismo de Venezuela y la señora Rodríguez. Sancionada como otros miembros del Gobierno de Maduro por "menoscabar la democracia y el Estado de Derecho usurpando competencias de la Asamblea Nacional impidiendo la participación de la oposición en el proceso político" y, por ser además, responsable de "graves violaciones de los derechos humanos y de represión a la sociedad civil y a la oposición democrática". Tenía -y tiene- prohibido el ingreso en el espacio Schengen pero se plantó en Madrid dando pie al penoso episodio que ha provocado estupor en la comunidad internacional colocando al Gobierno de España ante el espejo de sus contradicciones.

¿Cómo se explica semejante desafío a la legalidad internacional? En este asunto todavía hay puntos oscuros pero la verdad está al caer. Lo que parece es que al ministro Ábalos le metieron un gol desde La Moncloa al no ponerle al tanto de una maniobra ideada para contraprogramar la presencia en Madrid de Juan Guaidó, presidente encargado de Venezuela y reconocido como Jefe de Estado legítimo por 50 países democráticos. Incluida España. Según informaciones que se van abriendo paso, detrás de la jugada estaría la larga sombra del ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, muy activo en los últimos tiempos en tareas de lobby -él lo denomina mediación- por cuenta del Gobierno de Caracas. Lo que sí habría conseguido es que Pedro Sánchez no recibiera a Guaidó que venía de entrevistase con la canciller alemana Ángela Merkel, el presidente de Francia Emmanuel Macron y el premier británico Boris Johnson. Semejante giro en la política exterior se explica -si es que tiene explicación- porque ahora Sánchez comparte Gobierno con Pablo Iglesias defensor de la dictadura chavista que ahoga al sufrido pueblo venezolano.