Emoción en la bajada del Caloco

D.S.
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El Espinar celebra sus populares fiestas que pregonan quienes fueron damas hace cincuenta años.

El Cristo del Caloco sale de su ermita - Foto: JOSE REDONDO

En El Espinar, el espacio temporal de un año no comienza el uno de enero sino cuando se traslada a su ermita al Cristo del Caloco, después de haber permanecido en la iglesia durante los nueve días que duran las fiestas en su honor. Tras la romería, declarada de interés turístico nacional, es cuando se vuelve a la rutina y los espinariegos le piden que se cumplan sus deseos hasta el año siguiente.
A principios de verano, los quintos realizan una votación y, en esta ocasión, decidieron que la reina de las fiestas sea Rebeca Barreno Rivas, acompañada de su primera y segunda damas, María Sebastián y Lorena Fernández, hasta un séquito que conforman veinte mujeres: Olga Ayuso, Berta Bartolomé, Miriam Carrera, Sandra del Pozo, Julia Díez, Paula García Rivas, Carla García Rosado, Rocío Gil, Aitana González, Juli González, Mara Macías, Lucía Marco, Nerea María Arnau, Andrea Martín García, Blanca Martín Gómez, Clara Isabel Martín Luengo, Andrea mellado y Marta Pérez. 
Si se les pregunta cuáles son sus preferencias del programa, las coincidencias son muchas, comenzando por llevar con orgullo poder vivir de cerca y como protagonistas la bajada del Cristo, cuando se le recibe en El Portalón mientras suena el himno nacional, este sábado.  
Pero a las damas también les apasiona el pregón, este año a cargo de las que cumplen su 50 aniversario,  que recuperarán algunos momentos vividos en 1969, o el disparo del cohetón y el miércoles de quintos, donde sus amigos, a quienes conocen desde niños, participan en un espectáculo taurino; y también el de las pandas, con el recorrido previo a la plaza, después de una comida popular para 1.200 personas, o la ofrenda de flores al Cristo, el martes.
polémica. En cuanto a la polémica surgida tras la denuncia del Partido Animalista, Javier Figueredo, alcalde de esta villa declarada Reserva de la Biosfera,  junto al Real Sitio de San Ildefonso, subraya que las becerradas están permitidas por ley pero, quizá, a su juicio, «el año pasado, no se habían hecho las cosas del todo bien».  Tras reuniones con las peñas y los quintos, se ha acordado que «seguirá habiendo espectáculo cumpliendo al milímetro con la legalidad para que nadie nos quite nada de nuestra identidad», sustituyendo las becerradas por una suelta de reses, donde no se da muerte al novillo.  
No faltará la verbena del ‘Teo’, uno de los actos más masivos, por lo que en los alrededores de la Plaza de Toros se instalará un ‘Punto violeta’ ,  espacio al que acudir si se percibe cualquier tipo de violencia machista, organizado por voluntarias del colectivo feminista Yedra’.