Los ataques políticos y racistas elevan los delitos de odio

David Alonso
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Las asociaciones alertan que la polarización política a nivel nacional y los mensajes de incitación al odio hacía algunos colectivos están pasando factura a nivel social

Los ataques políticos y racistas elevan los delitos de odio

«Basta con que un hombre odie a otro para que el odio vaya corriendo hasta la humanidad entera». El filosofo francés Jean Paul Sartre ya alertaba hace medio siglo de los peligros que el odio hacia el distinto podía desencadenar en la sociedad. Desde insultar a inmigrantes por el mero hecho de ser diferentes, hasta los ataques por creencias religiosas, las disputas por motivos ideológicos o el acoso al colectivo homosexual son algunas de las cartas de presentación de este tipo de incidentes. Y es que, según el Ministerio de Justicia, precisamente eso es un delito de odio, cualquier infracción contra personas o propiedades basado en una característica común de sus miembros,  como su raza, el origen étnico, el lenguaje, el color, la religión, el sexo, la  edad, la discapacidad intelectual o física, la orientación sexual u otro factor similar.
Una realidad a la que Castilla y León no es ajena, y que provocó más de 60 delitos de odio durante 2017 -último año con cifras oficiales del Ministerio de Justicia-, lo que supone un repunte del 25 por ciento respecto al año anterior y que pone en sobreaviso de los peligros de una lacra que amenaza con extenderse por la Comunidad. En concreto, fueron los incidentes ideológicos y racistas los que más crecieron y acapararon casi el 80 por ciento de estos sucesos. De esta forma, los delitos por ideología se duplicaron en 2017, pasando de 12 a 25, mientras que los de tintes racistas o xenófobos hicieron lo propio un 50 por ciento, al pasar de 14 a 23. Muy por detrás aparecen los delitos por orientación sexual, con siete casos (tres más que el año anterior), y los motivados por las creencias religiosas, con seis (cuatro más).
Más allá de los números de los delitos, lo realmente importante son las víctimas que están detrás de estos y cuya cifra en 2017 ascendió hasta las 47 personas, dos más que el año anterior, con especial incidencia en los incidentes ideológicos, que se saldaron con 20 víctimas, y los racistas, con diecisiete. Llama la atención, que una de cada tres eran menores de 25 años, mientras que Valladolid (15),Salamanca (13) y Burgos (12) acapararon casi el 90 por ciento de las víctimas de delitos de odio en Castilla y León.
Polarización de la sociedad

Unos datos que ven con preocupación desde la asociación Movimiento contra la Intolerancia, cuya coordinadora regional, Olga Hurtado, asegura que solo son «la punta del iceberg». «Hay mucha gente que sufre estos delitos pero no se atreve a denunciar, bien porque no tiene recursos, o porque no cree en la justicia», lamenta. Hurtado asegura que, según las cifras que manejan desde su organización, Castilla y León es la quinta comunidad que más incidentes de este tipo registró en 2018. «Estamos viendo un aumento de la situación por el odio ideológico», asegura, y alerta que la polarización política que se está viviendo a nivel nacional, con dos bloques tan definidos y cerrados, o la crispación de la situación en Cataluña, «están creando un caldo de cultivo muy peligroso para estos delitos». «No favorece nada y es muy peligroso que haya partidos que generen más odio hacia otros colectivos», apunta en referencia a Vox y sus mensajes antiinmigración, ya que, según Hurtado, «estos mensajes calan en la gente y pueden terminar en agresiones de odio». La coordinadora regional de la asociación insiste en la necesidad de «sensibilizar» más a la sociedad, y en especial a los más jóvenes, para que eviten el «odio que se disemina por redes sociales».