Un ramo para la Virgen de El Henar

D.S.
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La Carrera de Relevos desde Valladolid hasta el santuario de la Virgen de El Henar, en Cuéllar, cumplirá este sábado 61 ediciones, siempre coincidiendo con la festividad del 12 de octubre

Un ramo para la Virgen

Ángel Fernández, Fernando Sánchez, Roberto Gutiérrez, Miguel Ángel Gutiérrez, Juan Carlos San José, José Ramón Santos y Rafael Zárate fueron los siete relevistas que participaron en la primera edición, allá por 1959. Hoy son más, muchos más; algunos hijos de esos primeros, otros incluso nietos. Es la conocida como ‘Carrera a El Henar’, que este sábado volverá fiel a su cita.
La actividad deportiva y devocional nació en el marco del Club de Atletismo de las Congregaciones Marianas de Valladolid en ese 1959 y su finalidad es llevar en relevos un ramo de flores desde la capital castellana hasta la Virgen de El Henar, imagen mariana que se venera en el Santuario de Nuestra Señora de El Henar, ubicado a 5 kilómetros de la villa de Cuéllar.
«Todo comenzó de forma improvisada -o eso, al menos, nos pareció a la mayoría- en el seno de un grupo de amigos pertenecientes a las Congregaciones Marianas», recoge Javier Álvarez Pinedo, recientemente fallecido, en un texto actualizado con ocasión de los 60 años de la carrera que se cumplieron el año pasado: «¿De forma improvisada?. Tal vez no. José Ramón Santos, inquieto y animoso desde siempre, algo estaba tramando con el método y la constancia que le caracterizan (...) Esas notas, tomadas muchas a lápiz, en pequeñas hojas de una desintegrada libreta, hablan hoy, con voz amarillenta y rota, de la conjunción de tres elementos básicos para iniciar, a modo de línea de salida, el proyecto de carrera por relevos al Henar: la devoción a María, aprendida y practicada en las Congregaciones Marianas; el espíritu deportivo, aprendido y practicado de forma heroica, como se hacía entonces, corriendo campo a través, federados algunos en federaciones de escasísimos medios, autodidactas todos, corriendo, casi, casi, con las zapatillas de estar en casa...; y la amistad, elemento básico que se fue fraguando en aquellos espacios de convivencia y ocio que, además de la calle pública, existían entonces». 
Así nació esta insólita carrera, que recorre los 48 kilómetros entre Valladolid -se ha salido de los Luises de la calle Ruiz Hernández; la parroquia de El Henar (Huerta del Rey); la parroquia de la Milagrosa (Delicias); el colegio de San José; el colegio de las Arcas Reales (PP. Dominicos); la iglesia de la Pequeña Obra (carretera de Segovia)...- y el santaurio de la Virgen de El Henar. Insólita porque se hace por relevos y para llevarle un ramo de flores a la Virgen con una mezcla de devoción con espíritu deportivo.
Aquellos siete intrépidos -Ángel Fernández ha participado en todas las ediciones y José Ramón Santos en todas menos en una- dieron paso, con la desaparición de las Congregaciones Marianas de Kostkas y Luises, a la participación de atletas del Colegio de San José, Universidad de Valladolid, Dominicos de Arcas Reales y su Club D.A.R., Club de Atletismo Valladolid-Tintoretto, Club de Atletismo ‘La Milagrosa’ y algunos más. «De esa forma, se fue incrementando sensiblemente el número de corredores que cada año participaban en la Carrera y ese evento fue adquiriendo consistencia y tradición. Hasta tal punto que, en algunas ediciones, se tuvieron que realizar carreras por parejas, para poder dar cabida a todos los atletas que querían correr en ese año», se recuerda desde la organización. 
El paso de las fotografías en blanco y negro a las de en color, la aparición de aquellos armatostes de cámaras de vídeo relevados por minúsculas cámaras digitales, el crecimiento del número de coches acompañando a los relevistas, las transformaciones de la vieja carretera, la retirada de algunos de la participación activa en la carrera bien por edad, males diversos, lejanía, comodidad... fueron dando paso a la actual carrera, que este año espera contar con medio centenar de relevistas.