TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


El fútbol post-Messi

Ahora que vemos a ese Real Madrid tan amarrao y mourinhista, conviene recordar que el pasado curso atravesó su particular travesía del desierto y Zidane solo quiere enderezar el invento en la era post-Cristiano. El portugués era ese señor egocéntrico, narciso e insoportable, sí, pero también el que te solucionaba un partido mediocre con zapatazo y medio para dos goles. ¿Cómo sobrellevar su ausencia? Fácil: convirtiéndose en un equipo menor. Asumiéndolo sin tapujos ni disimulos: ya no podemos ser aquello que éramos si no tenemos a quien daba sentido ofensivo al invento.   
El Barça de la no-pretemporada, según Piqué, está viviendo sin Messi. Son ya dos lesiones consecutivas y apenas un puñado de minutos en Liga para el jugador que lo condiciona absolutamente todo. Todos los entrenadores desde Guardiola eligieron el camino más sencillo hacia el éxito: tengan contento al pequeño. Algunos lograron equipos más corales, otros (Valverde entre ellos) tienen un Plan A llamado Messi y un Plan B que consiste en cruzar los dedos. 
El Barça, tremendamente irregular durante el curso, dejó su portería a cero por segunda vez en la temporada. La primera, el milagro de Dortmund y las cuatro paradas de Ter Stegen. La segunda, en Getafe, donde el equipo transmitió una imagen de relativa solidez no vista hasta la fecha. ¿Es ese el camino? ¿Ver al Barça poco a poco convirtiéndose en un equipo más táctico y menos divertido? 
Tal vez el fútbol post-Messi sea eso: un descenso de la alegría, una tendencia a la eficiencia casi burocrática, el fin de la era de las superestrellas (hasta la siguiente) y una metamorfosis, la azulgrana, hacia los tiempos en que las cosas se conseguían en equipo. De momento sigue ahí. Habrá que disfrutarlo...