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"No creo que Karen Blixen fuera malvada, solo manipuladora"

Juana Samanes
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Profundo. Las películas de este cineasta exploran el alma humana, en este caso el de la famosa escritora danesa que firmaba con el seudónimo de Isak Dinesen

"No creo que Karen Blixen fuera malvada, solo manipuladora" - Foto: E.P.

El éxito de la romántica película Memorias de África supuso que la escritora danesa Karen Blixen, maravillosamente interpretada por Meryl Street, se convirtiera en una figura conocida para el gran público. Pero en el drama El pacto, su compatriota Bille August ofrece una visión nada edulcorada de su persona, presentándola como una megalómana calculadora en la peculiar relación que mantuvo con el poeta Thorkild Bjørnvig, al que doblaba en edad.

La imagen que ofrece esta película de Karen Blixen es la de su lado más oscuro. Usted que es danés, ¿no teme que cambie la percepción que se tiene de una de las ciudadanas más ilustres de su país?

Soy danés y me gusta mucho cómo escribía Karen Blixen, pero también me fascina su especie de autointerpretación continua, era extravagante. Cuando leí El pacto, me pareció interesante esa dependencia mutua de ambos y cómo retrata a esa mujer, e intenté entenderla como artista. 

 

¿Su película describe una historia de dependencia, de deseo o de encontrarse a sí mismo?

Creo que es una mezcla de todo y, sobre todo, de la creación. Ella vio que el joven tenía talento y quería sacarlo fuera, pero psicológicamente era un deseo mutuo. El entendió que no era nadie y con ella, mundialmente famosa, podía convertirse en un gran escritor y lo aceptó. Pero Blixen exigió que se quedara en su casa, se enamoró de él a pesar de la diferencia de edad y mantuvieron una relación peculiar. Pero empezó a manipularlo y eso tuvo unas consecuencias muy dramáticas para la gente que a él le rodeaba. 

¿Esa manipulación era un rasgo de su personalidad o al volver de África, donde como blanca había sido ama y señora, se acentuó?

Tal como he entendido siempre tenía claro lo que quería. Cuando era joven estaba obsesionada con ser baronesa, se enamoró de un hombre, que poseía ese título, pero él no la quería, por lo que se casó con su hermano más joven. 

¿Cree que ese afán de ser artista por encima de la vida sigue vigente?

Si tienes ese deseo, ese impulso de ser artista, hay que seguirlo para no volverte loco, pero es verdad que siempre afecta a los demás, a la gente que te rodea. Creo que hay muchos ejemplos de seres humanos manipuladores y destructivos.

Karen creía en la magia desde que volvió de África. ¿ Era maléfica?

No creo que fuera malvada, solo manipuladora, para crear historias que escribía. Cuando hicimos esta película queríamos mostrar que cuando ella se queda sola se tenía que enfrentarse a sus demonios.

¿Cree que Memorias de África distorsionó la imagen real de Blixen, ella que era una mujer que siempre decía que llevaba una máscara?

Todos interpretamos un papel en la historia y todos tenemos una máscara que encaja en ella, pero en el caso de Blixen no le importaba llevarla. Ella misma se definía como una bruja, le gustaba, y estoy seguro que si hubiese visto mi película le hubiera agradado la imagen que se da de ella.