APUNTES

Pedro Calvo Hernando

Escritor y periodista


Si el coronavirus no se desborda...

La presión psicológica del coronavirus es cada vez más fuerte, aunque no haya llegado a condicionarlo todo, al menos por el momento, por lo que la vida política, incluida la del independentismo, sigue su desarrollo casi normal. Por eso, se comprende que se produzcan situaciones como su ayuda a que los Presupuestos del Estado se acerquen a convertirse pronto en una realidad. Ayuda sobre todo de ERC, pero también de Bildu. Otra buena prueba de normalidad es que la mesa de diálogo Gobierno-independentismo se reunirá mensualmente y los acuerdos serán "en el marco de la seguridad jurídica". Y luego tenemos la actitud de la otra parte del independentismo, la capitaneada por Puigdemont.

Esto último se ha demostrado en la concentración de Perpiñán, ideada para que ex president de la Generalitat celebrase su entrada en el Parlamento Europeo. Es muy elocuente su invitación a preparar "la lucha definitiva" para un nuevo pulso al Estado en el acto multitudinario de Perpiñán. A partir de aquí, se agudiza la división en el mundo independentista, que no sabemos en qué terminará, pero que podemos imaginarlo: como el rosario de la aurora. Igual que podemos imaginar lo que haya de venir como consecuencia del comportamiento de las derechas en esta historia, un comportamiento como el del perro del hortelano, más o menos.

Y aquí quería yo llegar. La derecha ni se come las berzas ni las deja comer. Se ponen en contra radicalmente de que el Gobierno se entienda para nada con ERC, al tiempo que se niegan con la misma radicalidad a apoyar ellos al Gobierno español para el funcionamiento normal del Estado. No se me ocurre otra cosa que pensar que lo que quieren es que el Gobierno de Pedro Sánchez dimita y les deje a ellos el campo libre. Demasiado burdo para caber en cabeza inteligente, pero que me digan entonces qué significa todo esto. Lo que pasa es que ese comportamiento de las derechas se repite una y otra vez, pero nunca explican cómo se come eso y cómo explican esas pretensiones.

Todo ello es demasiado burdo y no oculto que lamento decirlo con esta crudeza y me da un poco de vergüenza expresarlo así, pero no tengo más remedio que hacerlo. Este Gobierno, guste mucho, poco o nada, tiene que gobernar porque ellos son los que han ganado las elecciones. Y seguro que Sánchez, en sus conversaciones con Casado, le explicó las razones que le asistan, sobre todo la necesidad de gobernar por el bien del país. Y le explicaría que no hay más camino que dejar que Sánchez gobierne con quien pueda, sin que sea razonable oponerse a que lo haga con unos pero sin ofrecerse a hacerlo con ellos. Estoy sintiendo que me da un poco de vergüenza manejar tantas obviedades...

Si el coronavirus no se desborda del todo, habría que confiar en que la derecha termine viendo la luz y adopte una actitud inteligentemente razonable, que todos les agradeceríamos de corazón. Si el coronavirus de dispara, entonces se llevaría todo por delante, dentro y fuera de España, y sería aquello del crujir de dientes, que llevaría las cosas hasta no se sabe dónde y a lo peor hasta nos sobraría casi todo... Pero si nos ponemos serios confiaremos en que las cosas no se extremen y asistamos a soluciones inteligentes, que en definitiva son las únicas soluciones de verdad. Porque no es necesario dramatizar sin medida y es bueno confiar en la inteligencia y buena voluntad general, porque lo contrario...