Con los urbanos bajo lupa

D. A.
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Con los urbanos bajo lupa

El servicio mejora, pero pesan los retrasos de la línea 4, los despistes y dudas de los usuarios de la 5, el desajuste de la 8 y 9 para escolares o, por supuesto, el tamaño y ubicación de letras y números en los postes

Poco tiene que ver el suave rodaje de los nuevos autobuses urbanos sobre el adoquín de Padre Claret con el traqueteo sísmico de los viejos. La mejoría es enorme, como no podía ser de otro modo, viniendo además de una situación tan precaria. Sin embargo, en los usuarios y en los propios conductores todavía escuecen las heridas de los casi tres años de retraso que ha acumulado la renovación, con la contrata anterior prorrogada mientras agonizaban vehículos que en algunos casos han alcanzado el millón de kilómetros tras casi quince años en ruta. Hoy luce el servicio con 18 de los 28 autobuses que integran la flota (uno más que antes) recién estrenados y parece cuestión de tiempo que lo positivo se imponga a lo negativo. Cuestión de aclimatarse a los cambios y tener algo de paciencia, pero paciencia precisamente no sobra. Con la piel sensible y un ambiente viciado por la inercia de la crítica, los desajustes o errores de los primeros días pesan más; sobre todo, cuando unos pueden considerarse relativamente comprensibles, pero otros no tanto, y además toca habituarse a nuevos horarios en muchos casos.
Los urbanos arrancaron así bajo lupa el pasado lunes, y muchos ciudadanos han echado de menos una lupa de verdad. «La información a tu alcance», se lee en unos postes donde las letras y los números de los horarios no pueden ser más pequeños y bajan a cuatro dedos del suelo. Errores propios de las prisas, dicen algunos empleados, pero difíciles de entender. La alcaldesa, Clara Luquero, ya se apresuró a subrayar el lunes que eso se corregirá; este jueves añadió que se hará «lo antes posible», sintetizando la información para que quede «a la altura de la mirada»; y cabe esperar que se corrijan errores detectados en los horarios de paso que se anuncian, caso de algunos de la línea 11 que no se ajustan a los reales.
También puede justificarse el ojo crítico de los primeros días cuando fue la propia concesionaria la que se cargó con la presión de reiterar a finales de la semana pasada, frente a las dudas, que el servicio estaría implantado al 100% el mismo lunes 1 de abril, apenas dos meses y medio después de la firma del nuevo contrato, a pesar de que el pliego de condiciones técnicas del concurso le concedía hasta siete de periodo transitorio. Avanza lo rebajó a seis meses en su oferta; cuando obtuvo la readjudicación provisional del servicio apuntó que, si todo iba perfecto, podría hacerlo hasta en tres; y al final ha sido incluso menos, pero con ajustes pendientes en la aplicación para dispositivos móviles y el Sistema de Ayuda a la Navegación (nueva plataforma de gestión del servicio, con geolocalización y gestión de incidencias en tiempo real desde la central), paneles informativos que funcionan a ratos, viejas marquesinas reubicadas sin limpiar…
Aun así, los conductores de los urbanos restan importancia a las complicaciones del estreno. «Todos los cambios tienen su coste, pero en este caso yo creo que van a ser para bien, hemos pasado de autobuses con casi 15 años a otros nuevos de mejor calidad, con mejor rodadura… está claro que el avance es inmenso», valoran desde el comité de empresa. «Problemas graves que no se puedan corregir no hay, quedan ajustes que se pueden ir haciendo», opinan, al tiempo que sugieren a los usuarios que trasladen sus quejas a la empresa para que sean atendidas en lo posible.
Entretanto, estos primeros días están siendo de responder «muchas preguntas de los viajeros por dudas, despistes o quejas por cambios de rutas y paradas». Despistes sobre todo con la línea de Nueva Segovia (5), que además de modificar su itinerario para dar servicio al barrio de Comunidad de Ciudad y Tierra ha cambiado el sentido de la marcha, de modo que para ir al destino habitual que se tenga toca ir a la parada de enfrente. Y tampoco pueden gustar las frecuencias de esta línea en fin de semana, que han subido de 30 a 40 minutos.


RETRASOS EN LA LÍNEA 4. Los conductores sí han advertido un problema «serio» por encima del resto en estas primeras jornadas: la presión añadida del ajuste horario de la línea 4, la circular. En la etapa anterior tenía frecuencias de 18-20 minutos en día laborable y ahora se ha añadido un vehículo más (circulan cinco en lugar de cuatro) para dejarlas en 15, en teoría; pero ese tiempo no se está cumpliendo en la práctica. Cada expedición está acumulando «de tres a cinco minutos de retraso por vuelta» y, según avanza la jornada, «la situación empeora porque no hay margen para recuperar lo perdido». «Estamos hablando de una línea que además va al hospital, que la coge mucha gente, y luego tenemos fama de que dejamos poco tiempo para subir y bajar, pero es que no llegamos», lamentan.
La desaparición de la parada de Correos (toca ir a Colón o a los juzgados para coger el bus) también ha suscitado algunas quejas, e Izquierda Unida aprovechó el pleno del 29 de marzo para exponer las de los vecinos de Puente de Hierro, que han visto como les desaparecía una marquesina (ha sido trasladada a la estación del AVE) y les desajustaban horarios que les iban bien. Su servicio se supone que mejora porque su línea, que era la 8, se ha desdoblado en 8 y 9, pero el autobús que cogían a las 8.00 de la mañana estudiantes de Hontoria que van al Giner y el Andrés Laguna pasa ahora a las 7.30 o a las 8.30, demasiado pronto o demasiado tarde. No obstante, Luquero aseguró el jueves que ya están trabajando con la concesionaria para corregir los horarios de las expediciones de estas horas para los escolares de Zamarramala (9) y Hontoria (8).
Tampoco le ha gustado a la asociación de vecinos de Puente de Hierro la colocación de uno de los aseos portátiles que se han instalado para los conductores al principio o al final de las líneas. Ocupa vistas del emblema del barrio, el puente que le da nombre, al lado de una zona de descanso con un banco y una fuente, y además cree que puede entorpecer su procesión de la Virgen de la Fuentecilla.
Por otro lado, la Asociación de Vecinos del Recinto Amurallado ya pidió antes del inicio de la nueva contrata la ampliación, o al menos el ajuste, del horario del minibús que les da servicio. Ahora es la línea 10 en lugar de la 9 y ha extendido su itinerario hasta el barrio de San Lorenzo, tal y como hacía tiempo que demandaba este colectivo, dado que el centro de salud de referencia de los vecinos intramuros es ese y no tenían conexión. Pero la línea sigue estando activa sólo siete horas y cuarto al día, de 10.17 a 14.40 y de 17.17 a 20.10, de tal modo que los pacientes con citas médicas programadas a primera hora siguen sin servicio.
En saco roto cayó también la propuesta de la asociación Comerzio José Zorrilla, que había sugerido una nueva línea con parada en el cruce de su calle con Antonio Machado. La planteaban con inicio en el hospital y conexiones con la estación de autobuses, el ambulatorio o la UVa, entre otros puntos, y vuelta por Juan Carlos I, pero no. «A ver si algún partido propone esto en su programa», deslizaba esta semana en Facebook el presidente del colectivo, Roberto Manso.
En resumen, ajustes pendientes más o menos importantes que, en su mayoría, se esperan ir resolviendo en fechas también más o menos próximas, aunque no se contemplan cambios a corto plazo respecto al mapa de líneas en el entorno de José Zorrilla o del recinto amurallado. La alcaldesa, de hecho, aseguraba el jueves que los «comentarios» que le llegan están siendo «muy positivos» en general, salvo por las citadas correcciones que se esperan resolver «lo antes posible». 
Mientras tanto, es probable que al viajero no le separen de la lupa con la que observa cada cambio ni las flamantes pantallas informativas del interior de los vehículos, ni la megafonía, ni el wifi, ni la opción de cargar el móvil. Aunque la tapicería acolchada de los asientos y el sereno rodaje sobre adoquín ya suavizan la transición hacia un servicio muy renovado que, evidentemente, salvo temas puntuales debe terminar mejorando con claridad el de los últimos años.

Con los urbanos bajo lupa Rosa Blanco
Con los urbanos bajo lupa - Foto: Rosa Blanco