MUY PERSONAL

Francisco Muro de Íscar

Periodista


La política es una cosa muy seria

Frank Zappa decía que "la política es el Departamento de Espectáculos de la industria". Aquí y ahora, tenemos uno de los mejores departamentos de Espectáculos y el Gobierno -la oposición también, pero menos- se afana en pelear para llevarse el premio. Este martes tendremos la apertura oficial de la Legislatura con el discurso del Rey Felipe y las ausencias de ERC, el socio preferente del PSOE, JuntsxCat, la CUP, Bildu, el Bloque Galego... Habrá que ver si los diputados de Podemos, ahora ministros en el Gobierno, aplauden o no el discurso real o se quedan, como el año pasado, sentados en sus escaños y hablando entre ellos. Por cierto, la ministra de Trabajo es la única del equipo de Iglesias, que ha hecho algo, la aprobación consensuada del nuevo salario mínimo, mientras que otro ministro del grupo se ha marchado diez días a Estados Unidos para "asuntos propios". Pero dicen que los ministros de Podemos son un ejemplo en el Consejo de Ministros: leales, colaboradores, positivos... El poder es el poder.

No se puede decir lo mismo de la mayor parte de los ministros de Sánchez y, muy especialmente de su mano derecha, Ábalos. Su visita con nocturnidad a Barajas para cumplimentar a la vicepresidenta venezolana es un error político grave, más aún si fue porque se lo exigió el Gobierno de Venezuela o sus amigos de Podemos. Pero las ocho versiones diferentes que ha ofrecido hasta reconocer finalmente que alguien que no podía visitar suelo español había estado en la Sala de Autoridades es una mentira que, en otros lugares, le hubiera costado su salida inmediata del Gobierno. Y su chulería al afirmar que a él no le mueve nadie, es eso, una chulería inaceptable en un político.

Como lo es que el presidente Sánchez tuviera que rectificar públicamente, tras una visita urgente de Gabriel Rufián a La Moncloa, su intención de suspender la reunión con Torra. Celebrará esa reunión a pesar de que sabe que Torra ya no debería ser el presidente de la Generalitat y que, a pesar de haber sido inhabilitado como diputado, le planteará un ultimátum: derecho de autodeterminación, referéndum y amnistía. El presidente del Gobierno español aparecerá dando la mano a un presidente autonómico torpe y fracasado, después de que su hombre en Cataluña, Iceta, haya propuesto un tripartito en Cataluña con ERC y los comunes, y Pere Aragonés, el número 2 de ERC, socio elegido por Sánchez para garantizar el Gobierno de España y una solución pactada en Cataluña, haya dicho que "no hay nada que pactar con ese partido conservador".

Sonado ha sido el enfrentamiento entre la ministra Ribera y el presidente, dimitido, de Red Eléctrica, el ex ministro socialista Jordi Sevilla, un aviso a lo Alfonso Guerra de que "el que se mueve no sale en la foto". Y lamentable el "manejo" político del enfrentamiento de los agricultores con el Gobierno y la actuación de la Policía, más dura que la que tuvieron los independentistas catalanes. Y sin protestas de la izquierda. Todo lo contrario. Algunos han acusado a los agricultores -olvidados por todos los Gobiernos- de ser "terratenientes" que ven peligrar sus "privilegios" y de crear "problemas ficticios". Decía Paul Valery que "la política es el arte de impedir que la gente se entrometa en lo que le importa". La política debería ser algo serio. Para todos.