Coronavirus|Calle Real: tiendas abiertas, clientes cerrados

Nacho Sáez
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"No vamos a estar más días mirando y expuestos a contagiarnos", dice un comerciante. La mayoría siguen abiertos, pero acusan el brusco descenso de la actividad y comienzan a plantearse alternativas.

Calle Juan Bravo semivacía, en la mañana de este viernes. - Foto: DS

Cuenta Germán Elías, uno de los comerciantes veteranos de la Calle Real, que a los turistas les fascina la simbiosis que se produce en esta zona neurálgica de la ciudad entre los segovianos acuden a ella para pasear o para hacer sus compras y los visitantes que la utilizan principalmente para ir desde el Acueducto a la Catedral y el Alcázar y viceverse. “Pero estos días la Calle Real está triste”, señala el propio Germán Elías, que ya hace días que ha comenzado a notar el descenso de las ventas “aunque lo de esta semana ya no es una bajada, es un escalón”.

Él se plantea dar vacaciones al único empleado con el que cuenta. De momento no quiere oír de cerrar “y menos aún si el Gobierno no nos libera de cargas”. Otros sí que piensan ya en bajar la persiana. Es el caso de La Tropical, cuyos responsables han visto de todo en las casi cuatro décadas que llevan detrás de la barra. “Pero nada como esto”, aseguran. “Nunca hemos vivido algo así y no vamos a estar cuatro días mirando, como estamos haciendo ayer y hoy, mientras estamos expuestos a que nos contagien”, añaden los hermanos Carlos y Paco Velasco, copropietarios de este emblemático bar, que como el resto de comercios de la Calle Real se encuentra semivacío.

La práctica totalidad se encuentran abiertos, pero sin apenas actividad. Un escenario extraordinario del que tampoco se han librado las franquicias. Las camisetas y jerseys permanecen doblados en su sitio. Prácticamente nadie ha salido de compras en la mañana de este viernes. “Ayer un señor me decía que tuviera cuidado con el dinero de la caja al ir a ingresarlo al banco. Si le dijera lo que habíamos recaudado…”, ilustra una empleada del Springfield que prefiere no revelar su identidad.

Luis Matarranz, gerente y propietario de la tienda Tierra de Sabor, muestra el cartel de cierre de su negocio.Luis Matarranz, gerente y propietario de la tienda Tierra de Sabor, muestra el cartel de cierre de su negocio. - Foto: DS

Estaba trabajando con unos guantes de látex puestos, pero Carolina Serrano, que atiende la farmacia de la plaza del Corpus a escasos metros, la advierte que la conducta más eficaz para evitar el contagio es “lavarse muchas veces las manos”. A la mayoría, eso sí, le va a tocar hacerlo con jabón porque, tal y como advierte Serrano, “están agotados todos los geles desinfectantes y el alcohol”. También las mascarillas y hasta los termómetros.

Guardar una distancia de seguridad con el resto de personas se convierte en una de las alternativas, como remarca esta farmacéutica, pero Luis Matarranz –que regenta la tienda de productos de alimentación Tierra de Sabor, también en la Calle Real- ha decidido aplicar estrictamente la recomendación lanzada por las autoridades para que los ciudadanos se queden en casa. “No es por las ventas sino por responsabilidad”, señala mientras cuelga de la verja un cartel en el que informa a sus clientes del cierre temporal del establecimiento. Sus dos empleados y él se van de ‘vacaciones’ porque no piensa llevar a cabo un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE).

Su sentido común contrasta con el de la joven argentina Candelaria Bereta y sus amigos, que no han dudado hoy en viajar a Segovia para hacer turismo desde Madrid, donde se encuentran estudiando desde enero gracias a un intercambio. “Hay que aprovechar antes de que se endurezcan las medidas”, dice uno de ellos. Algo así habrá pensado otro grupo de edad más avanzada al que se podía ver junto a la estatua de Juan Bravo disfrutando de una visita guiada. “Serán de alguna agencia despistada. Nosotros hemos suspendido todo”, explicaba poco después la guía turística oficial de Segovia Alcázar Rus, que está sufriendo también esta crisis en su otra faceta como dueña de un alojamiento rural en Arcones.

Visita guiada en la plaza de las Sirenas, este viernes.Visita guiada en la plaza de las Sirenas, este viernes. - Foto: DS

“Hemos sufrido muchas cancelaciones y, a quienes no lo han hecho, les hemos llamado nosotros para decirles que no vengan, aunque les tengamos que devolver el dinero”, revela antes de apelar al sentido común “de todos” para seguir los consejos de las autoridades. Uno de ellos, el de evitar acudir a las dependencias municipales salvo necesidad urgente, se encuentra bien visible a la entrada de la Casa de la Lectura –la antigua Biblioteca Pública-, que permanece cerrada. Adonde no parece haber llegado aún la excepcionalidad es al único supermercado existente en la Calle Real, que en la mañana de este viernes no registraba grandes colas y tenía casi todas sus estanterías llenas. Un oasis en medio de un paisaje inédito.

Dos viandantes con mascarilla en la Calle Real.
Dos viandantes con mascarilla en la Calle Real. - Foto: DS