'Mil cosas' se muda a internet

sergio arribas
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La popular revista segoviana de anuncios entre particulares, que suma 1.564 números, en más de tres décadas de trayectoria, desaparece en papel para alojarse en una nueva página web

‘Mil cosas' se muda a internet - Foto: Rosa Blanco

El diccionario de la RAE define «cosa» como «palabra con que se designa todo aquello que existe o tiene entidad ya sea material o inmaterial, real o imaginario, concreto o abstracto (...) y que puede ser concebido como una unidad independiente de otra». En ‘Mil cosas’, la revista segoviana de anuncios de compra-venta entre particulares, caben mil cosas, y alguna más. Su contenido hace honor a su cabecera y, por supuesto, a la definición de la RAE. 
Baste un rápido vistazo a las ofertas de los anunciantes. Podemos adquirir una máquina de hacer donuts por 5 euros, una batería (que no de cocina) para iniciarse en la música de percusión por 200 euros y un autómovil, marca Peugeot 205, por 750 euros. Pero también están a la venta un sofá cama por 20 euros, los muebles para una vivienda completa por 1.800 euros, una impresora HP por 25 euros, un caballo por 2.000 euros y dos trajes de comunión por 50 y 70 euros.
Son algunos de los últimos anuncios publicados en ‘Mil cosas’, aunque para verlos necesitará un móvil, tableta u ordenador y acceder al portal de internet www.milcosas.es, el formato al que se ha mudado la publicación. ‘Mil cosas’ ha desaparecido en papel para alojarse en una moderna y funcional página web; una nueva etapa sobrevenida por la necesidad de «adaptarnos a los nuevos tiempos», explica su editora, Noelia Renedo.
‘Mil cosas’ nació en 1987 de la mano de Germán Cabrero y su mujer María Ángeles, que idearon una publicación gratuita de anuncios breves para su distribución por bares y comercios de la ciudad.
La revista, de pequeño formato, pronto gozó de merecida popularidad, lo que le garantizó una sana longevidad, en papel, pese a la irrupción de los soportes digitales. Hace tres años Renedo conoció, a través de la Cámara de Comercio, del ‘traspaso’ de la revista y tras un periodo de negociación compró la cabecera y asumió su edición. «Era una revista que todo el mundo conocía y me parecía una buena línea de negocio», asegura Renedo.
Los anuncios llegaban a través de un contestador automático y por correo electrónico. ‘Mil cosas’ compaginaba una web «básica», con la publicación en papel. La tirada era de 2.000 ejemplares a la semana y era la propia editora quien se encargaba, de recoger y transcribir los anuncios, buscar publicidad para la revista —su fuente de ingresos— y de distribuir la publicación en más de 100 puntos de Segovia capital y provincia.
Solo en el polígono de Hontoria se repartía en media docena de puntos; en José Zorrilla en cuatro establecimientos y hasta en ocho en el entorno de la Plaza Mayor. Bares, estancos y tiendas contaban en sus mostradores con ejemplares de la revista; así como los puestos del mercado al aire libre de los jueves. «Rara era la semana que quedaban ejemplares. Casi todas las semanas se agotaban los 2.000», dice la editora.
El estreno de la nueva web ha enterrado la publicación física, en papel, en una decisión que Renedo justifica porque «el papel ya no atrae tanto» y por motivos ecológicos. Los anuncios de particulares seguirán siendo gratis y el mantenimiento de la web vendrá por la publicidad de empresas, con tarifas de 20 a 150 euros. La nueva página web, que ofrece múltiples ventajas, como la posibilidad del anunciante de ‘subir’ fotos de los productos a la venta o la geolocalización de los productos, comenzó a ser operativa el pasado 1 de febrero; el mismo día que dejó de salir ‘Mil cosas’ en papel. El último ejemplar hacía el número 1.564.
Cada revista incluía una media de 300 anuncios breves de compra-venta de productos, bienes y servicios que ofrecían los particulares. Los más frecuentes eran los referidos a la compra, venta o alquiler de casas. «Todos son inmuebles que ofrecen particulares, si se detecta que se trata de una empresa o inmobiliaria, los quitamos», explica Renedo. También son comunes las ofertas de muebles, de todo tipo, como lámparas y sofás, electrodomésticos y vehículos de segunda mano. «Se han ofertado y ofertan productos a precios irrisorios», comenta la editora, que habla de que en ‘Mil cosas’ ha recogido anuncios que eran «auténticos chollos». «Recuerdo que una vez un señor vendía un sofá Cheslong por apenas 50 euros. El señor lo vendió la misma mañana que puso el anuncio. Otras veces se ofertan todos los muebles de un piso, porque el propietario se tiene que cambiar de domicilio, a precios que son una ganga», comenta Renedo. En su opinión, el éxito de ‘Mil cosas’ obedece a la gratuidad de los anuncios y que ‘los chollos’ “no están en Murcia o Barcelona, sino en San Lorenzo, San Millán o El Carmen. La cercanía genera confianza».