Diez relatos únicos

Patricia Martín
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'Los diez lugares' de María José García Orejana, portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Segovia.

Diez relatos únicos - Foto: PABLO MARTIN

María José García Orejana (Torre Val de San Pedro, 1958) estudió en  el campus de Somosaguas de la Universidad Complutense de Madrid, donde llevaron la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales y también la de Psicología. Años en los que que vivió con mucha intensidad la lucha  y la movilización de los estudiantes. Posteriormente realizó un Master en Administración Concursal.Ha ejercido como economista, empresaria, al ser la titular de un Centro de Formación homologado. Entró en política en 2015, como concejala y es la portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Segovia.

1. Restaurante José María, Cronista Lecea, 11. Hablar de ‘José María’ es hacerlo de las celebraciones y aniversarios de toda una vida. Primero en pareja y después para celebrar cómo fue creciendo la familia, con sus tres hijas. La relación con su propietario, José María Ruiz, viene de lejos y sigue tan cordial y cercana como el primer día. Punto de encuentro con los amigos, donde siempre se sienten como en casa. 
2. Las tiendas de ‘Montón de Trigo, Montón de Paja’. Sus dos establecimientos, en la Calle Real y en el número 1 de la Plaza de la Merced, son espacios diferentes por el toque tan especial y artístico de sus productos. Asegura que siempre encuentra los complementos que van perfectamente con su estilo, llenos de originalidad, y son sus comercios fetiche a la hora de encontrar el regalo perfecto para cualquier persona. 
3. Las vistas desde la bajada de Zamarrramala. Llegar a Segovia por la carretera de Zamarramala es un auténtico placer y disfrute para los sentidos, que cobra todavía un significado mayor si la bajada se realiza por la noche por «la grandiosidad» de poder contemplar la ciudad. Una oportunidad que disfruta muy a menudo y unas vistas panorámicas de las que le gusta presumir con los amigos y familiares que llegan de fuera. También le encanta contemplar el Alcázar, tanto desde la alameda del Santuario de la Fuencisla como en el ascenso por la Cuesta de los Hoyos porque le trasladan a otra época. 
4. El entorno de la Plaza de San Martín. Un emplazamiento de la ciudad que es muy especial para ella porque su marido trabajaba por esta zona. La  plaza de San Martín lo tiene todo, con la iglesia que le da nombre, el Torreón de Lozoya, la escalinata y la estatua dedicada a Juan Bravo, ejemplo de lucha, «de no conformarse con lo que no estás de acuerdo». En todo el entorno de San Martín, sobre todo por la noche,  «se para el tiempo» y se pasaría horas y horas contemplando tanta belleza. 
5. Los Jardines del Palacio Real de La Granja. De siempre, estos jardines han sido el escenario de agradables paseos con su pareja, cuando eran novios, y después «con las peques».  Acudir los días que «corren las fuentes” para ver si te mojas, además de la grandiosidad del espectáculo. Los jardines del Palacio de La Granja tiene un encanto particular en cada estación del año, en el otoño con los colores de las hojas de los árboles; en el invierno, bien abrigados, o en verano, por la gran cantidad de sombra.
6. Instituto Mariano Quintanilla. Estudió en el cole de su pueblo, Torre Val de San Pedro, y después se trasladaba hasta Segovia para ir al instituto y el ‘Mariano Quintanilla’ era el único que, por aquel entonces, era femenino. Poco después abrió sus puertas el ‘Ginér de los Ríos’, que ya era mixto. De su instituto, al que llegó con unos doce años, asegura que  fue donde se fraguaron las grandes amistades que felizmente conserva. Recuerda que fueron unos años clave donde eliges a tus amigos, con los que iban a hacer excursiones por todo la zona histórica que rodea al ‘Mariano Quintanilla’. 
7. La Casa de la Moneda. El Real Ingenio de Segovia fue una innovadora y pionera fábrica de Moneda y demuestra lo que Segovia puede ser y no es, pero tiene la seguridad de que lo va a ser porque precisamente en la Innovación es dónde está el futuro. 
8. Ruta de Adrada de Pirón a Peñarrubias. El plan ideal es hacer esta ruta, junto al río Pirón, para ir disfrutando de la tranquilidad y la paz que desprende este paisaje y después comer en un lugar diferente como es el restaurante Del Verde al Amarillo. Parajes y espacios como la conocida como ermita “Santiaguito”. Asegura que es un paseo muy relajante y poco conocido. Además, Peñarrubias es sitio muy bonito donde está enclavado este establecimiento rural que «llevan dos hermanas que hacen un comida casera buenísima».
9. Pedraza. La villa está muy cerca de Torre Val y era bastante habitual que acudieran a Pedraza durante los veranos. Le gusta por los buenos recuerdos de juventud y por su enclave geográfico. 
10. El Jardín de Los Zuloagas. Explica que es un lugar conocido del recinto amurallado pero poco disfrutado, cuando es totalmente recomendable por la paz y tranquilidad que transmite. Junto a la muralla, Los Zuloagas es un rincón donde se disfruta de una tarde de buen tiempo, con la compañía de un buen libro. También es un lugar muy inspirador para «estar con uno mismo» y reflexionar.