TRIGO LIMPIO

Luis Miguel de Dios

Escritor y periodista


Aliste

Es probable que muchos castellano-leoneses acaben de enterarse de que existe Aliste, una comarca zamorana que raya con Portugal y que, al sur, está ceñida por el Duero y sus impresionantes arribes. Y se han enterado porque la Consejería de Sanidad proyecta poner en marcha allí un plan piloto que ha levantado una fuerte polémica hasta el punto de que PSOE y Podemos no acudieron a una reunión convocada por la consejera Verónica Casado para tratar el asunto. Ambos partidos exigen que se retire el plan antes de sentarse a hablar. Desde la Junta se insiste en la necesidad de diálogo. Personalmente, creo que PSOE y Podemos se equivocaron al no asistir a la cita. Me parece más sensato acudir, exponer tus opiniones y plantear soluciones. Para dar portazos siempre hay tiempo. Socialista y podemitas consideran que la citada reunión era una simple maniobra de la consejera para dulcificar un plan que no tiene ni pies ni cabeza y que va ser lesivo para los ciudadanos. En algo tienen razón: el plan piloto (o lo que sabemos de él) cojea por muchos sitios e ignora la realidad de áreas rurales, como Aliste, envejecidas, con malas comunicaciones y con muchos vecinos, ancianos ya, a los que no se les puede recomendar que pidan cita telemática o telefónica, o que si quieren consulta presencial, tengan que ir en autobús bastantes kilómetros y esperar horas y horas antes de regresar a sus domicilios por malas carreteras. A los 90 años es exigirles demasiado. Médicos y ATSs tampoco lo ven claro. Los primeros porque concentrar las consultas en solo algunos centros no hace sino masificarlos. Además, carecen de espacio y medios para lo que se les reclama. Los segundos porque tendrían que realizar tareas que son de los médicos y porque, al ser durante mucho tiempo los únicos sanitarios en los consultorios rurales, recaería sobre ellos una responsabilidad que no les corresponde. Por tanto, ¿qué hacer? A mi juicio, retirar el plan-piloto (pobres alistanos, conejillos de indias), negociar sin prisas una reforma sanitaria que mire más por la salud que por los gastos y no convertir la Sanidad en batalla partidista. ¿Es mucho pedir?