El teletrabajo se extiende por Segovia

D. A.
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El tipo de actividad que desarrollan impide a muchas empresas de la provincia implantar el trabajo a distancia, pero muchas de las que pueden ya lo están haciendo

Taiger tiene 18 empleados enSegovia, pero, por reajustes horarios y teletrabajo, en su sede sólo tres estuvieron el jueves.

Ya se cuentan por decenas las empresas que han implantado teletrabajo en Segovia para prevenir contagios masivos de coronavirus. Para una parte de sus plantillas o por completo, y la cifra, irremediablemente, va a seguir creciendo. Hace apenas una semana aún se veía como una herramienta de flexibilidad laboral poco aprovechable en esta provincia, donde la cantidad de empleados por cuenta ajena que trabajaban desde casa al menos tres días por semana no llegaba al 4%, según datos del Instituto Nacional de Estadística reseñados por Randstad. 

En Segovia las distancias al centro de trabajo son cortas, aparte de que se trata de un recurso imposible para los negocios que más predominan, vinculados a la hostelería, el comercio o el turismo; y también imposible en el campo o para la mayoría de los trabajadores del sector industrial por estar en fabricación. Pero en las áreas administrativas de esos centros y en los negocios que en lugar de bienes producen servicios para los que basta un ordenador, internet y un teléfono, la historia ha cambiado en cuestión de días.

La oficina de Adecco en Segovia no tenía en cartera «prácticamente ninguna» empresa donde recolocara empleados con teletrabajo, según apunta su director, Rafael Francisco, y el pasado lunes ya eran «una docena» las que habían mandado a casa a «60 o 70 trabajadores con un teléfono y un portátil». «Con eso y la nube basta para empresas que ya están pensando que cuanta menos gente tenga en el centro de trabajo, menos riesgo de que caiga todo un departamento o una oficina, y está claro que esto va a ir hay más», preveía ya ese día por la mañana, horas antes de que el ministro de Sanidad aconsejera el teletrabajo durante la rueda de prensa en la que confirmó el cierre de centros educativos de Madrid, Vitoria y La Bastida.

Medidas suficientemente drásticas como para propagar de inmediato la psicosis hasta las estanterías de los supermercados de todo el país, mientras la implantación del empleo a distancia se aceleraba también en Segovia. «En próximos días, según avance la epidemia lo hará el teletrabajo, que ya se ha instalado rápido en algunos sectores», decía también entonces el presidente de la Cámara, Pedro Palomo. Evidentemente, no le faltaban indicios.

Ningún problema ha tenido para adaptarse a las circunstancias la empresa de inteligencia artificial Taiger, que ocupa desde el pasado octubre parte del coworking del Colegio de Arquitectos, en la calle Marqués del Arco, donde cuenta con 18 empleados. En esta firma con matriz en Singapur la política del teletrabajo está implantada desde hace años. Un cuarto de su plantilla de Segovia vive en Madrid y ya solía trabajar a distancia varios días a la semana, pero ahora han decidido dividirse en dos equipos para rotar por semanas entre trabajar en la sede o a distancia; al margen de que todos tienen opción de teletrabajar por cuestiones familiares, y que ya se baraja el escenario de que todos empiecen a trabajar en breve desde sus domicilios.

En el sector financiero también se está normalizando el teletrabajo para parte de sus plantillas. En Bankia sobre todo desde el martes, dado que tiene en Segovia sus servicios centrales de Castilla y León. Y Caja Rural ya trabaja con medio centenar de empleados en casa. 

Mucho más difícil lo tienen para teletrabajar en Drylock, donde «la práctica totalidad de las tareas están directamente relacionadas con la producción», tal y como destacan fuentes de la multinacional de productos de higiene, que ya ronda los 150 trabajadores en su fábrica de Segovia. No obstante, «si el riesgo real de contagio aumenta», esperan facilitar el teletrabajo «en los puestos donde se pueda hacer efectivo» y «establecer medidas de adaptación de horario», sobre todo pensando en la conciliación si toca tener a los niños en casa.

Pasa parecido en Copese. El trabajo en granjas, salas de despiece o fábrica de piensos, por ejemplo, sólo puede ser presencial, evidentemente, pero «en puestos de oficina y administrativos, muchos tienen ya con portátiles en vez de pc», apuntan desde la empresa. Todos no «porque los proveedores no nos los pueden comprometer hasta junio por falta de stock», aunque, de un modo u otro, «todos los que quieran» de esa área pueden trabajar ya desde casa. 

«Nada ha hecho tanto nunca como el coronavirus para favorecer el teletrabajo», resume el director general de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios, Carlos Besteiro. Aunque sea de forma temporal, pero también como un ensayo del que tomar nota de cara al futuro, aparte de que nadie puede asegurar lo que va a durar esto. «Nos tenemos que acostumbrar a que los casos de contagio se vayan incrementando, el pico no ha llegado (los expertos miran hacia abril o mayo) y eso genera cierta intranquilidad», continúa. «Pero hay que confiar en que se definan buenos protocolos y seamos disciplinados para contribuir a mantener a raya la propagación, que desde luego ya están causando más daño las medidas que se están teniendo que tomar que el propio virus a la salud», sentencia.

El Día de Segovia, por cierto, teletrabaja desde el viernes.