ENTRE HOY Y MAÑANA

Juan Manuel Pérez

Periodista. Editor de informativos de RTVCyL


La Sanidad

La consejera de Sanidad ha necesitado unas pocas semanas para darse cuenta de que le toca gestionar una cartera donde para algunos importa más la demagogia que la mejora de la prestación sanitaria. Verónica Casado es una apasionada de la Medicina y en especial de la Atención Primaria. Ha dado el salto a la política convencida de poder cambiar un sistema asistencial que siempre necesita mejorar. Por su perfil independiente lo mismo podía estar en este gobierno bipartito que en un ejecutivo liderado por el PSOE. Tiene claro que su prioridad son los pacientes y no los políticos, ni los jefes de sección de los hospitales.
Casado, sin embargo, ha sufrido a las primeras de cambio los rigores de la política, despiadada con los que llegan a ella inmaculados y confiados en encontrar en el rival, y en el propio compañero, el apoyo necesario para implantar nuevos modelos que garanticen una mejora de la eficiencia en la prestación del servicio. Desde que llegó al cargo ha pedido en varias ocasiones un pacto por la sanidad para evitar que se politice. No ha tardado en comprobar que la sanidad es uno de los asuntos más politizados en nuestra tierra. Lo es ahora y lo lleva siendo desde hace años.
La consejera, o alguien de su equipo, ha cometido el error de filtrar su plan para reorganizar los consultorios rurales en plena campaña electoral, ese tiempo inútil en el que los políticos se colocan las orejeras y son incapaces de ver más allá de la sombra que proyectan sus propios intereses. No han tardado en llegar los reproches acusándola de tratar a los vecinos de los pueblos como pacientes de segunda y de diseñar un proyecto «inhumano». Ignoro si habrá reorganización o vuelta atrás, pero acomodarse a lo que hay para no molestar no parece el mejor camino para solucionar nada.