La policía del contagio

Agencias
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Los detectives lanzan una oferta a Sanidad para que los convierta en "rastreadores" de contactos de nuevos infectados por el virus

La policía del contagio

Muchos países ya cuentan con ellos. Son los rastreadores y corona-detectives. Profesionales que buscan personas que potencialmente pueden dar positivo en la COVID-19 y que vigilan que no se cometan infracciones administrativas. Siguiendo el modelo coreano, según el Observatorio Español de Internet (OEI), en España serían de gran utilidad para localizar a nuevos infectados y luchar contra el fraude en los ERTE.
De hecho, los detectives privados se han puesto ya al servicio del Ministerio de Sanidad para desempeñar estas funciones, siguiendo los contactos de los contagiados, pues consideran que son los profesionales idóneos para ello.
Así lo informó ayer la Asociación Profesional de Detectives Privados de España (Apdpe), explicando una propuesta incluida en un escrito firmado por las asociaciones y colegios más representativos del sector. El documento se envió tras tener constancia de que en países como Estados Unidos, los expertos consideran que la clave de la desescalada para combatir la pandemia y la reapertura económica es hacer más pruebas diagnósticas y contratar un ejército de rastreadores de contactos para evitar el repunte en los contagios.
Otros lugares como Singapur, Corea del Sur o Australia han apostado por las nuevas tecnologías para llevar a cabo estas investigaciones, en medio del debate sobre los riesgos para la privacidad.
El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias de España, Fernando Simón, se refirió a la figura de los rastreadores, cuya cifra no pudo especificar, señalando que «durante todo este tiempo se han hecho contratos para llevar a cabo estos seguimientos a sanitarios de todos los niveles, fundamentalmente en atención primaria».
Los detectives destacan en el escrito remitido a Sanidad «la necesidad de realizar procedimientos de rastreo con el fin de minimizar los contagios», e inciden en que «la investigación de contactos es un método clave para prevenir la propagación de la enfermedad y evitar oleadas futuras».
Subrayan, además, que las funciones que pueden desarrollar estos rastreadores se incluyen a priori en la Ley de 5/2014 de Seguridad Privada. Y sostienen que «existen indicios o probabilidades de que, en un futuro, puedan darse rebrotes de contagios, por lo que podría ser necesario que los sanitarios, personal de emergencias y militares tengan que volver a emplearse en el freno de los mismos», siendo más adecuado que el rastreo lo hagan profesionales privados.
La Asociación Profesional de Detectives Privados de España recuerda que, recientemente, el Ministerio del Interior aclaró al colectivo que sí puede desarrollar su trabajo en la calle, después de la consulta hecha por todas las asociaciones y colegios profesionales al entender que se trata de un servicio esencial para la ciudadanía.


Común en otros países

Ya hay países europeos que cuentan con estos nuevos puestos de trabajo. Alemania ya dispone de 20 rastreadores por cada 100.000 habitantes, Inglaterra 18.000 y EEUU 17.000, además de Singapur, Corea, China, Bélgica, Francia y el Reino Unido que también están empleando miles de corona-detectives que en muchos casos son personas del ámbito privado que colaboran codo con codo con las administraciones.
Se trata de combinar los test masivos con la vigilancia de contactos cercanos. Los rastreadores localizarían personas con la COVID-19 y las pondrían automáticamente en cuarentena. Así se evitarían rebrotes al aislar a los positivos que «circulen sin control» tras la desescalada. «Su figura permitirá reducir de 15 días a solo 48 horas el tiempo de detección de un positivo», señalan.