CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Baronías

Juanma Moreno se está haciendo un nombre, convertido en un barón con todas las letras, que en su definición más ortodoxa es el político de ámbito regional que pisa fuerte en la sede nacional del partido porque preside un gobierno autonómico.
La fortaleza de los barones es directamente proporcional el número de provincias  de su comunidad, se les escucha más que a los secretarios generales o presidentes de sus partidos. Fraga, Bono, Maragall, Chaves, Herrera, Aguirre, Gallardón o Zaplana han sido o son buen ejemplo. Se les escucha, pero no siempre se les hace poco caso.
El nuevo presidente andaluz, que gobierna en minoría, no ganó las elecciones y apostó por la candidatura rival de Casado en primarias,  posiblemente hoy sería un parlamentario regional de a pie si no hubiera pactado con Ciudadanos. En los tres meses que lleva en San Telmo se ha convertido en referente del PP porque es presidente andaluz y porque su partido anda falto de dirigentes de peso. Hoy,  cuando se pronuncian en el PP los nombres de Feijóo y Juanma Moreno,  la gente calla para ver qué se dice, qué se comenta. Lo mismo que ocurre en el Psoe con Vara,  Page o Ximo Puig.  Y también con Susana Díaz, que no conserva el gobierno pero sí la presidencia regional del partido. Sin embargo, no se aprovecha su conocimiento del terreno de esos dirigentes territoriales.
De las elecciones del 28 de abril saldrá el futuro presidente del gobierno, pero tanto si es Sánchez  como Casado - o se produce la sorpresa y es otro el elegido- deberían tener en cuenta las sugerencias de sus respectivos barones y baronesas. ´Porque son los que conocen el terreno  de verdad,  cuáles son las preocupaciones reales de la gente, qué candidatos que  gustan y cuáles son los que no provocan ninguna simpatía. Los candidatos a  la Moncloa  recorren España de arriba abajo, pero apenas dedican un minuto a cambiar impresiones con la gente, rodeados de su equipo de seguridad y colaboradores, y abandonando el lugar en cuanto terminan la reunión o el mitin en el que piden el voto. Mejor les iría a Casado y Sánchez si escucharan a  los que  saben qué ocurre en cada ciudad o rincón de España. Porque no solo se les debe hacer la ola cuando acuden a una reunión de partido, sino que a la hora de la verdad, de las elecciones, son los mejor preparados para saber qué teclas se deben tocar para conseguir adhesiones.  
A los barones se les pone alfombra roja a la puerta de la sede nacional y se les sienta en lugar de honor… pero a la hora de la verdad,  se les imponen nombres y estrategias que ellos mejor que nadie saben equivocadas. De ahí que en estas elecciones se advierta falta de entusiasmo hacia los líderes nacionales… y hacia los desconocidos que llegan para colocarse en lo alto de una lista.