TRIGO LIMPIO

Luis Miguel de Dios

Escritor y periodista


Crispación

Me ha tocado informar de muchísimas campañas electorales (casi todas desde 1977) y de varios referéndums y no recuerdo tanta crispación, tanto insulto y tanta descalificación del adversario, convertido ya en enemigo, como en estos meses de 2019. Me he pasado horas y horas en autobuses de los candidatos y en sus mítines y no he vivido broncas y denuestos comparables a los que algunos nos están brindando ahora. He estado, también horas y más horas, en redacciones de periódicos, radios y teles entrecomillando declaraciones, titulando, seleccionando «cortes» de voz e imágenes y midiendo crónicas para cumplir con lo establecido por las juntas electorales y no me acuerdo de nada similar, o parecido, a lo que estamos sufriendo en esta campaña inacabable, eterna. Creo que no hay parangón posible. Ni siquiera en los tiempos en que Guerra le sacudía a Adolfo Suárez, ni en el «váyase señor González» del ahora resucitado Aznar, ni en aquel lamentable y estremecedor «usted está traicionando a los muertos» que Rajoy le dedicó a Zapatero nada menos que en el Congreso de los Diputados. ¿Qué ha sucedido para que nuestros próceres (no todos) hayan dado este salto cualitativo hacia la vergüenza ajena y el bochorno?, ¿la ansiedad por llegar al poder lo explica todo?, ¿qué parte de responsabilidad cabe adjudicarle a una sociedad que ya ve como normales los improperios, la violencia verbal, y de la otra, y el tratar de silenciar al rival mediante coacciones, amenazas, escraches, gritos y agresiones como ha ocurrido, por citar dos casos en Barcelona y Rentería?, ¿por qué nadie reacciona ante las mentiras, las noticias falsas y las manipulaciones que nos asfixian estos días?, ¿qué podemos esperar de lo que resta de campaña salvo que la cosa vaya a peor? Malos tiempos para la lírica. Y para la razón. Y para la sensatez. Y para, ¡ay Dios!, pensar en futuros pactos que no sean con los «nuestros». ¡Y que algunos madruguen para ver Juego de tronos! El pasado ya está aquí.