El Gobierno admite el error de la desescalada

Europa Press
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Pedro Sánchez pide "prudencia" para evitar una cuarta ola de coronavirus y no caer en el "riesgo" de que la llegada de las vacunas "relaje" las medidas

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha reconocido este miércoles errores en la desescalada de las restricciones tras el primer estado de alarma, pues considera que se hizo "demasiado rápido", y ha hecho un llamamiento a la "prudencia" para evitar una cuarta ola de coronavirus y no caer en el "riesgo" de que la llegada de las vacunas "relaje" las medidas y la precaución "antes de tiempo".

También ha asegurado que el objetivo de las medidas desplegadas "no es salvar la Semana Santa o la Navidad", sino lograr reducir la incidencia del COVID-19 por debajo de los 50 casos por cada 100.000 habitantes.

"El COVID-19 solo necesita una mecha para extenderse descontroladamente", ha advertido Sánchez ante el Pleno del Congreso, donde ha avisado de que cualquier evolución del virus será respondida por el Gobierno, junto a las comunidades autónomas, con un "refuerzo" de las medidas de restricción "y todas las que sean pertinentes".

El Gobierno admite el error de la desescalada El Gobierno admite el error de la desescalada - Foto: Mariscal

El jefe del Ejecutivo ha asumido en su comparecencia que la desescalada de la primera ola de la pandemia se realizó "demasiado rápido" y también pudo funcionar mejor la cogobernanza con las autonomías.

 

"No se debió bajar la guardia"

También ha aceptado "con humildad" que la Navidad supuso que se dispararan las cifras de fallecidos y contagios, aunque ha subrayado que esto tuvo lugar "a nivel global". "No se debió bajar la guardia entonces y en consecuencia no podemos bajar la guardia ahora", ha reclamado.

En alusión a las intervenciones de los portavoces de Unidas Podemos y EH Bildu, Pablo Echenique y Mertxe Aizpurua, respectivamente, que la desescalada no persigue salvar la movilidad en fechas clave como Semana Santa o Navidad sino reducir el impacto del coronavirus.

En esta línea, el presidente del Ejecutivo ha insistido en que no es suficiente bajar de 250 casos y que se tiene que continuar con las medidas de restricción aplicadas durante el estado de alarma.

Finalmente ha admitido que la desescalada fue "precipitada", entre otras cuestiones porque se utilizó la pandemia por parte de distintos grupos políticos como elemento de "desgaste" y "confrontación".