Óscar Gálvez

Periodista. Director editorial Castilla y León Promecal


Casado e Igea mandan

El partido ya ha comenzado y lo ha hecho con fuerza. Todas las formaciones tienen interiorizado que lo que pase el 28 de abril en las elecciones generales marcará la campaña de las municipales y autonómicas, que definirá tendencias ascendentes y de caída con la mirada puesta en el 26 de mayo. Esto lo reconocen en todos los cuarteles electorales y cada uno con su particular visión. Convulsiones naranjas aparte por las crisis de sus primarias, cobra especial relevancia la operación de renovación emprendida en sus listas para el Congreso por el Partido Popular, que va a dejar al Gobierno de Juan Vicente Herrera cogido con alfileres en sus últimos meses de servicio por la salida de dos de sus consejeras (Alicia García y Milagros Marcos) rumbo a Madrid casi de forma inmediata, y de otra más (Pilar del Olmo) poco después, para dedicarse en pleno a su carrera por convertirse en alcaldesa de Valladolid. Incluso no sería descabellado –sino más bien coherente– que pese a que la consejera de Economía y Hacienda tenga previsto permanecer en su puesto hasta finales de abril, Herrera considere oportuno acometer de una sola vez todos los cambios a los que le ha forzado la estrategia electoral de Pablo Casado. Porque el nuevo presidente del PP le ha quitado a Herrera de un zarpazo tres miembros de su equipo y tendrá que apuntalarlo de alguna manera por mucho que la Legislatura esté en la recta final. En el mejor de los casos, hasta que tome posesión el próximo Ejecutivo autonómico pasarán –si hubiera acuerdo rápido de investidura– al menos tres meses, un periodo que sin ser muy largo se supone que tampoco estará exento de obligaciones en los distintos departamentos de la Administración regional. Sería un error que desde dentro alguien tratase de restar importancia a los minutos de descuento, en los que se ganan y pierden muchos partidos. También en la política y más en escenarios tan ajustados como el actual.
La aprobación de los cabezas de lista del PP ayer, y hoy del PSOE, cierra políticamente una semana que nació convulsa en Ciudadanos, donde ha quedado patente que Francisco Igea ha tomado las riendas de la organización tras el fiasco de las primarias en las que el aparato del partido fue derrotado en un proceso marcado por el polémico recuento de votos. Después de una semana en la que nadie ha hablado de la aspirante derrotada, Silvia Clemente, la gran apuesta de Albert Rivera para pelear por la Junta, no ha hecho falta ningún congreso del partido para que Igea lidere de facto todos y cada uno de los movimientos de la formación. Después del ridículo de hace siete días, del que todavía quedan detalles por aclarar, Ciudadanos trata de pasar página a toda prisa con espíritu de remontada en las encuestas. La duda en caso de no cubrir expectativas reside en quién asumirá la responsabilidad, si los que acaban de llegar o lo que están próximos a marcharse.