Vuelta a los orígenes

Sara Borondo
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Infinity Ward recupera el espíritu con el que la serie seconvirtió en el shooter más jugado

Vuelta a los orígenes

Fiel a su cita anual llega Call of Duty, que para 2019 ha decidido reiniciarse en el punto en que revolucionó los juegos de disparos hace 12 años. Desde que esta serie nació en 2003 hasta 2007, los Call of Duty se ambientaron en la II Guerra Mundial, hasta que Infinity Ward decidió delegar en Treyarch el desarrollo del tercer juego numerado y tener así dos años para trabajar en Call of Duty 4: Modern Warfare, con el que dio un salto al vacío cambiando la ambientación a un futuro cercano y en distintos lugares de la antigua URSS y Oriente Medio (algo innovador por entonces) y llevó el multijugador por unos caminos diferentes, con un sistema de niveles para ir desbloqueando nuevas armas y accesorios. Gracias a esos dos elementos rompió récords de ventas y marcó cómo debían ser los shooters los años siguientes. 
Cada nueva entrega traía novedades y ambientaciones diferentes, pero la fórmula empezaba a sentirse agotada, y nuevamente Infinity Ward ha apostado por una revisión completa que recupera el título con el que toda la serie cambió, aunque ahora sin número. En primer lugar, hay un motor nuevo que incorpora todas las novedades gráficas para mejorar el fotorrealismo, incluyendo el DirectX Raytracing en la verión de PC y sonido Dolby Atmos en las plataformas compatibles. Con esto los escenarios y los personajes son todavía más reales y cinematográficos y la acción gana en espectacularidad y, además, Call of Duty se va preparando para la llegada de las nuevas consolas, que posiblemente salgan al mercado el año que viene.
Además de las mejoras técnicas que Call of Duty pedía ya a gritos hay cambios en la jugabilidad. Modern Warfare recupera la campaña para un jugador, a diferencia de Call of Duty: Black Ops III que el año pasado apostó por un título únicamente multijugador y sin modo historia. Eso sí, hay que tener en cuenta que la de Modern Warfare es una campaña pensada para el mercado americano en la que hay algunas partes que recuerdan a conflictos actuales o de los últimos años. Aunque sigue siendo rápida, hay un poco de sigilo y a veces conviene sujetar el gatillo y plantearse qué hacer. 
La campaña, que tiene algunos momentos de homenaje a juegos anteriores de la serie, vuelve a convertirse en la mejor manera de acostumbrarse a los nuevos detalles que pueden suponer una gran diferencia en el multijugador: el sistema de coberturas permite asomarse un poco con el arma y apuntar con la mira, las balas actúan de forma algo más realista, hay dos formas de correr (una más rápida pero en la que es más difícil apuntar y otra que es lo opuesto) y se puede recargar el arma sin perder la visión de la mirilla. 
En el mutijugador se han eliminado los pases de temporada y las cajas de botín, habrá mapas gratis y una gran cantidad de contenido ya disponible desde el lanzamiento. Se mantienen algunos de los modos clásicos y hay otros nuevos como Tiroteo, por equipos que compiten en mapas pequeños con coberturas y en los que el armamento cambia cada dos rondas, el desafiante Reglas tacticas, sin mapa, Guerra Terrestre, con equipos de 20 jugadores en grandes mapas en los que hay que dominar zonas e incluye vehículos o el juego en cooperativo con Spec-Ops. 
Con Modern Warfare, Call of Duty ha recibido un refresco que necesitaba en los gráficos y la jugabilidad. La vuelta de la campaña es una buena noticia y el renovado multijugador, aunque Infinity Ward tiene que reequilibrar algunas partes de cara a los próximos años. Está a la venta en PS4, Xbox One y PC.