Santamaría, el político discreto que se retiró en silencio

A.M.
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Muere por coronavirus Javier Santamaría, que comenzó su carrera política como alcalde de Abades, fue delegado territorial de la Junta, presidió la Diputación y ejerció como senador

Javier Santamaría en el XV Congreso Nacional del PP, el 2 de octubre de 2004 - Foto: Ical

Si el corazón de los ciudadanos está recibiendo impulsos desgarradores cada vez que se acerca a observar los datos de cientos de muertos por la pandemia de Covid-19, especialmente cruel con esta provincia –máxime si se entra en profundidad y se conocen mensajes con dibujos de corazones y mariposas como el de una nieta que confía en poder merendar un bizcocho junto a su abuela, pero sin saber que ya no la verá más–,  el filo del cuchillo penetra al interior con más profundidad cuando la pérdida es próxima, aunque solo sea por momentos compartidos a lo largo de los años de la reciente historia. Ahí, la parca se ve mucho más cerca. 
Esa es la sensación que han recibido quienes conocían a Javier Santamaría Herranz (Abades, Segovia, 1951), fallecido por coronavirus, después de un mes de lucha y cuando, en los últimos días, hospitalizado en Valladolid, a donde había sido trasladado tras su paso por el Complejo Hospitalario de Segovia, parecía que iba a mejorar, después de haber sido desentubado, provocando entre los suyos un cierto hálito de esperanza. No fue posible, este político popular que comenzó como alcalde de su pueblo, en 1991, de donde salió en 1996 para hacerse cargo de la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León,  se fue con la discreción y el silencio que le caracterizaban,  era más de hechos que de palabras, siempre desde la óptica del servicio público, aunque en la distancia corta era un gran conversador y de temas muy diversos,  dada su formación y cultura.
Hijo de los maestros de la escuela de Abades,  don Alfredo,  el de los chicos, y doña Antonina, encargada de las chicas –no eran épocas aún de enseñanzas mixtas–,  con ellos y su hermano compartió la casa destinada a los enseñantes, común en los pueblos.  Como gratitud de su localidad natal, desde 2002,  Javier Santamaría da nombre al centro cultural que ocuparon las viejas aulas con las que estuvo tan vinculado y que le marcaron para continuar su carrera profesional como profesor catedrático de Matemáticas en el IES Giner de los Ríos, del que también fue director. No olvidó sus raíces, tenía casa en su pueblo –con 876 habitantes– y acudía cada fin de semana a jugar la partida, aparte de no perderse actos sociales y festivos.
La alcaldesa de Abades, Magdalena Rodríguez, a quien él designó como sucesora, alumna suya, dos años, hasta COU,  destaca que su despacho siempre estuvo abierto para escuchar las demandas de sus vecinos y las propuestas que le hicieron llegar las corporaciones. 
En su perfil de redes sociales el exdelegado territorial de la Junta de Castilla y León,Javier López Escobar, reproduce una fotografía de  seis de los siete titulares del cargo, realizada en 2011, excepto el actual,José Mazarías. La ausencia de Santamaría, que lo ocupó de 1996 a 2003,  ha venido a sumarse a María Dolores Ferri, fallecida por alzheimer, este 20 de marzo. 
Mientras la alcaldesa destaca la faceta de Santamaría de ayuda a los demás y buen consejero, desde la experiencia, en la misma línea habla López Escobar: «Si estaba a tu lado era para ayudar,  no para ver si tropiezas, sino para sujetarte».  Llegó su etapa en la Diputación (2003-2011), cediéndole el bastón de mando Atilano Soto, donde se puso al servicio de los pueblos, etapa de la que el entonces joven diputado provincial socialista José Luis Aceves guarda buen recuerdo, no solo político sino personal, pese a las lógicas discrepancias, produciéndose una buena relación de trato entre ambos. 
SEGOVIA 21. No obstante le tocó vivir una etapa convulsa también como miembro del consejo de la Caja de Ahorros y presidente del complejo Segovia 21. Incluso, ya fuera de la institución, recien entrado en el Senado (X Legislatura, 2011-2015) vio cómo su sucesor, el  actual secretario autonómico del PP,  Francisco Vázquez, junto con el presidente de la Cámara de Comercio, Pedro Palomo, llevaban a la Fiscalía, en 2012, el contrato del complejo urbanístico y de ocio con Fomento Territorial, que él no había firmado, caso que se archivó en julio de 2013.
Aunque aparentemente el trato con Vázquez era cordial, al menos en público, algunos próximos piensan que comenzó la distancia, unido a que orgánicamente tampoco se mezclaba con exceso en los temas del partido, como le achacaban algunos dirigentes. De ahí que no le designaran para repetir en la siguiente legislatura, momento en que aprovechó para tomar distancia y pasear con sus nietos, visitar su pueblo o practicar la pesca.   
Si Soto le ha calificado de «leal, eficaz y sereno»,  algunos compañeros de partido han valorado en Santamaría su bonhomía,  el afán de servicio, sus propuestas, nunca imposiciones, la capacidad de acuerdo y alguien en quien se podía confiar porque, en esa máxima que los enemigos están dentro, «no te iba a clavar nunca un puñal».  También su marcha la presidió el silencio...