TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


La corrupción

12/05/2020

Ante el interés exclusivamente lucrativo de quien pone la guita (las televisiones) y quien intermedia entre el deporte y el negocio (la Liga de Fútbol Profesional), los únicos que podrían detener el retorno de la competición serían los jugadores. El miedo al contagio, por ejemplo, o el choque frontal con las medidas propuestas por los expertos, serían sobrados argumentos lógicos para cuestionar cuando menos, oponerse cuando más, el regreso de LaLiga. Para tomar estas decisiones hace falta músculo: un sindicato de futbolistas fuerte… y, ¡oh casualidad! (¿Quién cree en las casualidades a estas alturas?), de repente se filtra una carta de un trabajador de la AFE acusando al presidente de cohecho y el principal periódico deportivo del país exige su dimisión inmediata. Dos años casi exactos después de que se presentase Futbolistas On, un segundo sindicato (sobre el que recae la sospecha de estar apadrinado por la LFP) que aseguró «no hacer contra nadie» pero que ha debilitado, aunque sea un poco, el músculo negociador de la Asociación de Futbolistas Españoles.

El turbio asunto de la carta está en manos de los juzgados, pero… ¿en manos de quién está nuestro fútbol? Para descifrar este reino de Taifas en que se ha convertido es probable que debamos hacer como el detective de la película: «Si quieres dónde nace la fechoría, pregúntate a quién beneficia». Desde hace poco vivimos en horarios imposibles, señalamientos improvisados, acusaciones gravísimas, cero dimisiones (el que se va -Villar- es porque lo echan), insultos cruzados, sospecha de prevaricación, chantajes, sobornos, malas praxis, etcétera, y todo eso solo en la cúpula. No soy un experto, pero me da en la nariz que el camino emprendido por Tebas, Rubiales y compañía no es precisamente el más adecuado para luchar contra la Premier...