Mascarillas de quita y pon

Sergio Arribas
-

Ponérsela o tocarla sin desinfectarse antes las manos, llevarla por debajo de la nariz o usarla durante más tiempo de lo recomendado. No es difícil detectar en Segovia un mal uso de las mascarillas entre los viandantes.

Mascarillas de quita y pon - Foto: Rosa Blanco

La mujer, que ya alcanza la mediana edad, transita con un carrito de la compra por la calle Conde Sepúlveda. De repente, se lleva la mano a la cara y baja la mascarilla, que solo oculta su boca, pues no alcanza a cubrir su nariz. «¡Rosario! ¡Que no me conoces¡», le abronca a otra mujer que pasaba a su lado y a la que ha parado en seco. La ‘jugada’ es merecedora de tarjeta amarilla, que sería roja, de no haber mantenido en la posterior conversación la distancia de seguridad con su amiga.

¿Hacemos un buen uso de las mascarillas? A tenor de ésta y otras escenas que se viven por las calles, parece evidente que hay población que desconoce cómo llevar y manipular de forma correcta una mascarilla para evitar contagios de la Covid-19. El extraño coronavirus ha traído a nuestra vida cotidiana un elemento extraño, que estaba relegado al uso de trabajadores de la industria, la construcción o la sanidad.

Al principio de la crisis sanitaria, solo se recomendaban para personas con síntomas y, por supuesto, para los sanitarios, al estar en contacto con la enfermedad; después, el 10 de abril, en atención a las recomendaciones de organismos internacionales, el Gobierno las aconsejó para los usuarios del transporte público y publicó una nueva norma de homologación para crear un tercer tipo (las higiénicas) con el fin de que pudieran fabricarse a gran escala en España.

Mascarillas de quita y ponMascarillas de quita y pon - Foto: Rosa Blanco

El 2 de mayo, ya se ordenó su uso obligatorio en el transporte público, mientras, hace solo unos días, el Ministerio de Sanidad ya dejó entrever que obligaría al uso de mascarillas en espacios cerrados.

«Lo del uso de las mascarillas es un cachondeo», afirma Antonio—nombre ficticio, pues prefiere no desvelar su identidad, en su condición de funcionario municipal—. «Nos dan una para cada día, son de las quirúrgicas, que deberían valer para 4 ó 6 horas, lo normal para personas que trabajamos de cara al público sería que nos dieran una FFP2, pero es lo que hay», añade el funcionario que, según relata, acaba de ver a dos personas que llevaban las mascarillas en la mano. «La gente pasa de todo», añade. 
Antonio sabe que la mascarilla no puede tocarse sin desinfectarse antes las manos y que para, ponerla o quitarla, solo hay que tocar la goma. Y que tiene que cubrir boca y nariz. 

Por la avenida del Acueducto, Víctor pasea con su hijo, de 18 meses. Ambos llevan mascarilla. «Hablamos con el pediatra y me dio dos, de las reutilizables y luego tiene ésta, de las de lavar, que la he comprado en una mercería», comenta el padre, que no tiene dudas del mal uso que se hace del elemento de protección frente a la Covid-19. 

Mascarillas de quita y ponMascarillas de quita y pon - Foto: Rosa Blanco

Corriendo, también. «Aconsejan llevarla siempre, hagas lo que hagas, y haciendo deporte aún más, aunque respires peor y te canses más. Creo que si no se guardan las distancias, y no es fácil, correr o ir en bici sin mascarilla no debería hacerse», añade Víctor.

Para la población en general, están las mascarillas higiénicas -recomendadas para personas sanas- y las quirúrgicas, mientras que para los profesionales -en contacto con el virus- se utilizan mascarillas EPI, con filtros para particulas (FFP1, FFP2 y FFP3).Mientras las dos primeras sirven para proteger a los demás, las segundas, sin válvula, sirven también para proteger al individuo que la lleva.

«Para mí la más recomendable es la FFP2 sin filtro, especialmente si, por ejemplo, tenemos que acudir a una consulta médica», sostiene José Luis Herranz, de la Farmacia de Santo Tomás, que no disuade a quienes gusten del uso de mascarillas de tela «si son lavables y con suficiente capacidad de filtración, aunque lo suyo es complementarla con una quirúrgica, por ejemplo». 

Mascarillas de quita y ponMascarillas de quita y pon - Foto: Rosa Blanco

Una FFP2 cuesta 5,50 euros y 95 céntimos las quirúrgicas, que tendrían un «tiempo de trabajo» de 4 ó 5 horas, aunque los ciudadanos suelen estirarla una jornada.
En lo que todos los expertos están de acuerdo es que un incorrecto uso de las mascarillas genera una falsa seguridad y aumenta el riesgo de contagio. Tambien lo dice David García, de la tienda ‘Chuchilandia’, de la avenida del Acueducto. Lleva mascarilla de tela y sobre ella una pantalla de acetato.

«Algunos —dice David— entran a mi tienda sin mascarilla ni guantes. Tengo gel para que se laven las manos y pasan de todo. Y algunos vienen con mascarilla y se la levantan para hablar. Si el uso puede ser obligatorio, no estaría de más que todos las usen de forma correcta».

El higiene, el mejor aliado. «No hay un buen uso, porque tampoco nadie les ha explicado como usar correctamente una mascarilla», opina José Luis Herranz, de la Farmacia de Santo Tomás, que se ofrece a hacer una pequeña demostración. Después de lavarse las manos, debemos solo tocar las gomas o bandas elásticas de la mascarilla y engancharlas con las dos manos en las orejas, colocándola sobre la boca y la nariz. «Si hiciera falta, tiramos un poco desde abajo, para abrirla.. y luego pellizcamos la pinza nasal para ajustarla. Así de sencillo. Si te das cuenta no he manipulado la mascarilla, solo he tocado la goma», explica durante su demostración.

Mascarillas de quita y ponMascarillas de quita y pon - Foto: Rosa Blanco

Gafas, también. Herranz comenta que la mascarilla no constituye por sí sola un equipo de protección, pues el virus puede acceder también a través del lagrimal, por lo que «lo suyo sería llevar tambián unas gafas, que siempre deberán estar por encima de la mascarilla y no al revés».

«La gente se lava las manos en casa, cuando sale y cuando regresa, pero en todo el trayecto intermedio ha tocado mil cosas, también la mascarilla y es un error», insiste el farmacéutico, que avisa de que da igual el tipo de mascarilla que se use, lo importante es saber el tiempo que mantiene sus propiedades.

Otro error es reutilizar las que no lo son, creyendo que con lavarlas es suficiente. El aliento humedece la superficie interior de la mascarilla, donde crecen hongos y bacterias, lo que puede provocar problemas respiratorios por una infección distinta al coronavirus. «No hay que reutilizar las mascarillas. Cada una lleva su indicación y, en todo caso, higienizar las que son reutilizables, que no todas lo son», avisa Herranz.