CRÓNICA PERSONAL

Antonio Casado

Periodista especializado en información política y parlamentaria


Varas de medir

Un efecto perverso del bipartidismo, dice Iglesias (UP). Dos formas corruptas de jugar con trampas en política. Financiación ilegal en el PP (Gürtel). Clientelismo en el PSOE andaluz. Pero es mucho más lo que reside en la moraleja de la macro-sentencia de los EREs (pieza política).

No todo igual de negativo, si hemos de ser constructivos en la aproximación a este sonoro caso de inmoralidad pública. Lo menos negativo de todo es el lento pero sano funcionamiento de la Justicia. La ley se ha cumplido (a la espera del consiguiente juego de recursos) sin reparar en la condición o el rango político, económico o social de los procesados.

A partir de ahí, los efectos son de naturaleza política, según las diferentes varas de medir. Eso va por barrios ¿No hay un mismo rasero? Ni hablar. El umbral de exigencia propio será siempre muy inferior al del adversario. Ninguna novedad en ese sentido. Si Rajoy cayó por un caso de corrupción, Sánchez también debe caer. Es la lógica del PP, llamada a chocar con la lógica del PSOE que, naturalmente, se ha apresurado a explicar que el caso de los EREs no está en el pasado del actual presidente del Gobierno en funciones y líder socialista.

Claro que el PP no es un "bizcocho de canela" (Bono dixit) en materia de moralidad, transparencia y buenas prácticas en la vida política. Pero está en su papel. Como está el PSOE en el suyo cuando se remite a la biografía de Sánchez, libre de antecedentes en materia de corrupción.

Sin embargo los dirigentes socialistas deberían asumir que las históricas siglas del partido fundado por Pablo Iglesias (por favor, no confundir con réplicas homónimas de menor cuantía) están por encima de sus dirigentes. Quiero decir que el escándalo de los EREs (insoportable uso arbitrario, ventajista y clientelar del poder) puede no estar en el pasado de Sánchez, pero si está en el pasado del PSOE, que es un eterno presente en los últimos ciento cuarenta años de la historia de España.

Esa es la verdadera moralina de la sentencia. Y por eso me parece previsible, lógico, justo y necesario que el PSOE (con Sánchez o sin Sánchez, eso es irrelevante), aguante el chaparrón y haga propósito de enmienda. Al margen de que sus adversarios, sobre todo el PP, eleven el umbral de exigencia que no se aplicarán a sí mismos. De hecho este caso ya venía cursando como pedrada del partido de Pablo Casado contra el de Pedro Sánchez.

Mucho antes de conocerse la sentencia, el PP ya se recostaba en los EREs socialistas como su recurrente "y tú, más" cada vez que en las filas propias saltaba un nuevo caso de corrupción. Pero mientras el PP disponía de un solo "y tú, más", los "y tú más" disponibles para el PSOE se multiplicaban. A saber: Gürtel, Lezo, Púnica, Avalmadrid, Enredadera, Espías, Ciudad de la Justicia.