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¿Dónde me siento?

Sergio Arribas
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La eliminación de los límites de aforo apenas repercutirá en cines y teatros. Las butacas vacías de separación se mantienen para garantizar la distancia entre espectadores no convivientes.

Asientos del Teatro Juan Bravo. - Foto: Rosa Blanco

Cuando el director del Teatro Juan Bravo, Marco Antonio Costa supo de la repercusión real de la medida le sobrevino una sensación de pequeña decepción. Nada cambia, o al menos muy poco. Castilla y León pasó el pasado 21 de septiembre del ‘nivel’ 1 de alerta por COVID a la de ‘riesgo controlado’. Entre las medidas asociadas a la mejoría de la situación estaba la eliminación de las restricciones de aforo, en restaurantes, tiendas o alojamientos turísticos, pero también en cines y teatros. A Costa, como a otros directores de espacios teatrales, el decreto le generaba dudas y optó por pedir aclaraciones a diferentes departamentos de la administración regional. Sobre el papel, la Junta ya no impone restricciones de aforo, aunque la exigencia de mantener la distancia de seguridad entre los espectadores —no convivientes— hará que la ocupación máxima del teatro Juan Bravo se mantenga en un 60% de su capacidad, esto es, en 240 de 460 espectadores (100%), según explica Costa. En otras palabras, ni el teatro puede todavía ‘vender’ todas las entradas para un espectáculo ni los espectadores pueden sentarse donde quieran.

Con anterioridad, en el ‘nivel 1’ de alerta, en el patio de butacas del Juan Bravo la separación entre espectadores lo marcaba un asiento vacío. Es decir, en la plantilla se optó por dejar una butaca ocupada y otra vacía y así sucesivamente. Como quiera que las entradas también se pueden comprar por internet, era la única manera de garantizar que dos personas no convivientes no estuvieran ‘codo con codo’ asistiendo al espectáculo. Eso sí, los grupos de hasta cuatro espectadores, siempre convivientes, eran alojados en los palcos.

¿Qué cambia al no haber ya ningún límite de aforo? «Pues realmente no cambia casi nada», confiesa  Costa, que precisa cómo se mantendrán las butacas vacías para garantizar la distancia mínima de 1,5 metros entre espectadores, aunque lleven mascarilla. «Seguiremos vendiendo las entradas como hasta ahora, una silla sí y otra no y los grupos de convivientes, en los palcos», comenta el director, que precisa cómo, en la incertidumbre sobre la evolución de la pandemia, el teatro sacó en su momento a la venta las entradas solo para los espectáculos de septiembre y octubre.

¿Dónde me siento?¿Dónde me siento? - Foto: Rosa Blanco

No será hasta finales de este mes de octubre cuando se ofrezcan para los de noviembre y diciembre. A tenor de las explicaciones, si una pareja opta por el patio de butacas del Juan Bravo vería el espectáculo con un asiento de separación entre ambos. No pueden prescindir de la mascarilla, aunque entre ellos exista una butaca vacía ‘de seguridad’.

Cines. En los cines ‘Luz de Castilla’ tampoco hay ahora límites de aforo, aunque sí, como en todo espacio interior de uso público, está la obligación de mantener la distancia de seguridad y el uso de mascarilla. «Aunque se me permite vender más entradas, hemos optado por dejar dos butacas libres entre espectadores como hasta ahora. Creo que es pronto para eliminar las limitaciones y queremos ser prudentes. Cuando hay butacas de distancia, el público lo prefiere», señala José Manuel Fuente, de Sercine.

Desde el principio, la empresa espació las sesiones para permitir la entrada y salida escalonada de los espectadores y para disponer de más tiempo para limpiar y desinfectar las salas. «Cuando la gente se anime a venir más al cine, lo mismo en lugar de dos butacas, dejamos solo una. Pero por ahora preferimos ser prudentes», afirma Fuente. 

En la actualidad las salas están al 50% de espectadores con respecto a antes de la pandemia. «Antes los miércoles de verano venían al cine entre 1.600 y 2.000 personas y este año ningún miércoles hemos superado los 700. Antes los sábados metiamos entre 1.000 y 1.200 y ahora estamos sobre los 400», afirma el gerente de Sercine, que reconoce que con el 50% de los espectadores «es muy difícil mantener un cine». «Hemos tomado medidas como  cerrar dos días, lunes y martes, hemos quitado el pase de noche, el de las diez, excepto viernes y sábado para tener más tiempo para limpiar y para ahorrar en luz, calefacción y personal. Cuando todo mejore volveremos a la rutina de abrir todos los días. Todo está enfocado para sobrevivir».

Para los eventos deportivos multitudinarios en exteriores este miércoles se eliminaron las restricciones de aforo. El campo de fútbol de La Albuera, donde disputa sus partidos la S.D. Gimnástica Segoviana, que compite en Segunda Federación, tiene una capacidad para unos 2.100 espectadores. Hasta hace apenas unos días para recintos con más de 1.000 espectadores al aire libre, como era el caso, el aforo estaba limitado al 60%. Cada socio abonado —rozan el millar— tiene un asiento asignado; mientras se mantiene la prohibición de comer, fumar y beber y la obligación de mantener la distancia de seguridad de 1,5 metros entre personas no convivientes, lo que puede garantizarse dejando entre medias asientos vacíos. La mascarilla será obligatoria a la entrada y salida y durante el partido.