CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


El Rey confía en la fortaleza de los españoles

Había coincidencia previa entre los analistas: el Rey iba a pronunciar el discurso de Navidad de más difícil redacción desde que asumió la Jefatura del Estado. No se equivocaron. D. Felipe se ha expresado con la máxima cautela, consciente de que se vive el momento más delicado desde que se aprobó la Constitución, con millones de españoles inquietos por la fórmula de gobierno que maneja Pedro Sánchez.

Muchos ojos se han dirigido las últimas semanas hacia La Zarzuela esperando una señal, del que consideran elemento clave de la estabilidad. Lo es, pero la Constitución limita tanto sus atribuciones que cualquier gesto por parte del Rey para intentar que no se concrete lo que Sánchez tiene en mente, habría sido inconstitucional. Como habría sido inconstitucional que no designara candidato a Pedro Sánchez, como dicen dirigentes de la extrema derecha: Sánchez ha ganado las elecciones, y si le asegura al Rey que puede contar con los votos necesarios para la investidura unos días después de finalizada la ronda de consultas reales, D. Felipe está obligado a presentarlo como candidato. Caso distinto fue el de Rajoy, que le pidió que no lo designara porque no contaba con el necesario respaldo parlamentario.

El Rey ha lanzado varios mensajes en su medidísimo discurso. El primero, poner en valor la fortaleza de los españoles, demostrada en distintos momentos de la historia. De esa manera transmitía aliento, esperanza, frente al pesimismo. Segundo, D. Felipe se refirió a la necesaria voluntad de entendimiento, pero dentro del respeto a la Constitución. Se puede decir más alto pero no más claro. Solo en un momento del mensaje navideño pronunció la palabra diálogo, y no fue para referirse al diálogo político, sino que lo incluyó entre otros valores propios de los españoles. Y tercer mensaje a tener en cuenta: es el Parlamento el que elige al presidente de gobierno. Una forma sutil de recordar que no es la Corona –hay clamor en determinados sectores que no conocen la Constitución para que “el Rey haga algo”- , y un toque a los partidos para que recordaran sus responsabilidades en momentos como el que estamos viviendo.

Precisamente a los partidos parecían dirigidas las frases “No debemos caer en los extremos ni en la autocomplacencia que silencia nuestros errores”, y que los logros de los españoles se deben a que “han compartido unos mismos valores sobre los que fundamentar la convivencia”. De nuevo, se puede decir más alto pero no más claro.

Con las referencias constantes a la Constitución se puede deducir que D. Felipe enviaba un mensaje subliminal al candidato que pretende formar gobierno con el apoyo de un partido que en varios momentos se ha situado al margen de ella, Podemos, o que presumen permanente de no respetar la ley ni la Constitución, como ERC. Dijo D. Felipe algo obvio aunque muchos lo olvidan o quieren olvidarlo: la Constitución defiende la diversidad territorial de España, pero también preserva su unidad.

Un mensaje que, aunque en ningún momento lo insinuó el Rey, parecía dirigido directamente al candidato a la presidencia del futuro gobierno.