TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Golpe al genio

Después de los tres zurdazos gloriosos de Messi al Mallorca, de demostrar que está en una forma asombrosa y que ha puesto una muesca en el revólver hacia el séptimo Balón de Oro, la estadística decía que el argentino ha participado directamente en 17 goles ligueros del Barça: 12 suyos y cinco asistencias.

Benzema, 11 y 5. Sólo uno menos.

Y confirmo punto a punto todas las teorías que se han elaborado (me uno a ellas) a lo largo de este tiempo: el francés es el tipo que gana por la calle ocho cuando las cámaras están centradas en el habitual duelo 4-5; el que a las tres de la mañana en una fiesta parece dormido, pero se levanta a ponerse un trago más cuando nadie más tolera un mililitro; el alumno que parece despistado y cuando el profesor lo detecta y quiere pillarle en un renuncio, responde exactamente lo que corresponde. Y así mil metáforas más alrededor de un atacante en plena madurez, cuarto máximo goleador de la historia de la 'Champions' (64 dianas) en plena guerra con Robert Lewandoski (63), permanente quebradero de cabeza para cualquier defensa y por fin ídolo de un Bernabéu que siempre dudó de su aparente indolencia.

Y sin embargo, le coincide en la semana más triste del año: el Supremo francés rechazó su recurso por el 'caso Valbuena' (cuando Benzema apareció implicado en 2015 como presunto mediador entre su compañeros de selección y un grupo de delincuentes que intentaba extorsionarle con un vídeo de contenido sexual) y el delantero blanco sigue amenazado con el banquillo… y fuera de la selección.

Como en el caso de muchos de los grandes peloteros de la historia, ese enorme don para el juego es inversamente proporcional a su capacidad para la vida: genios que, al parecer, tienen tanto fútbol en la cabeza que apenas les cabe algo más.



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