La sequía multiplica las restricciones de agua en Segovia

Nacho Sáez
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El Espinar, el Real Sitio, Ortigosa y La Losa aplican medidas para optimizar su uso. Algunos ríos ya se encuentran secos.

La sequía multiplica las restricciones de agua en Segovia - Foto: Rosa Blanco

El servicio de Observación de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) no miente. Desde el pasado 23 de julio y hasta el 1 de agosto, la lluvia sólo había dejado en nuestra provincia poco más de dos litros de agua por metro cuadrado. O eso al menos revelan las estaciones meteorológicas de Segovia y La Pinilla, cuyos datos de los últimos días no difieren en cualquier caso de la sensación que está extendida. Hay sequía y los municipios que atraen más veraneantes se tientan la ropa en previsión de que la situación se pueda prolongar.
La Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) ha solicitado al Gobierno la tramitación de un Real Decreto de Sequía con medidas excepcionales para las zonas del Adaja, Cega y Alto Tormes debido a la escasez de precipitaciones y el descenso de recursos hídricos embalsados. Esa demanda es la punta del iceberg de un problema que se ha manifestado en este 2019 antes que en años anteriores. El escenario que se plantea aún no es alarmante, pero los actuales niveles de los embalses y ríos muestran señales al menos preocupantes.
El alcalde de El Espinar, Javier Figueredo, emitió un bando el primer día de verano con una serie de medidas para reducir el consumo de agua potable. Entre ellas dos de cumplimiento obligatorio. Una era la prohibición de regar jardines públicos y privados hasta el 30 de septiembre entre las 8:00 y las 22:00 horas, y la otra, en el mismo sentido para impedir el baldeo y riego de calles, plazas y patios interiores con manguera. Además, pedía a sus vecinos que evitaran el «exceso» de consumo de agua potable en usos domésticos e industriales. Todo bajo la advertencia de que la Policía Local se encargaría de vigilar su cumplimiento «y actuará en consecuencia».
En parecidos términos se expresó pocos días después y también a través de un bando el alcalde del Real Sitio de San Ildefonso, Samuel Alonso, con el objetivo de restringir el consumo de agua. Aunque en este caso también ha puesto en marcha una campaña para fomentar el uso responsable. Entre los consejos que ofrece figura hacer un uso correcto y eficiente de la cisterna del baño, cerrar levemente la llave de paso de casa («No apreciarás la diferencia y ahorrarás una gran cantidad de agua diariamente», señala) o utilizar la lavadora y el lavavajillas con la carga completa y el programa adecuado.
Según indica Alonso en ese mismo bando, ducharse en vez de bañarse y cerrar el grifo mientras uno se enjabona contribuye a ahorrar una media de 150 litros. Oxígeno para unos embalses y ríos que se alejan día tras día de los niveles que alcanzaron meses atrás gracias principalmente a las nevadas. El pantano del Pontón Alto se encuentra al 85 por ciento de su capacidad, pero su curva de estado y comparativas revelan que el volumen de agua embalsado se sitúa sensiblemente por debajo respecto al año pasado (cuenta con 0,9 hectómetros cúbicos menos) y respecto a la media de los diez ejercicios anteriores (en este caso apenas 0,1 hectómetros cúbicos).
«De momento no hay problemas, pero debemos estar vigilantes», señaló hace unos días la alcaldesa de Segovia, Clara Luquero respecto a una problemática que se refleja mejor quizás en los valores que marcan las estaciones de aforo que se encuentran distribuidas por más de una decena de municipios de la provincia. El río Eresma ha bajado un metro a su paso por la capital desde el nivel máximo de este año; en Valsaín, 53 centímetros; en Bernardos, 38; y en Coca, más de un metro y veinte centímetros hasta estar prácticamente seco, según los datos que ofrece en tiempo real el Sistema de Información del Duero.
La CHD también pone luz al estado de otros ríos de Segovia. Llaman la atención el Voltoya, donde  ya no hay caudal a pesar de que este año llegó a alcanzar los 0,46 metros cúbicos por segundo. En Villovela, mientras, el río Pirón está muy cerca de correr la misma suerte. Su nivel actual es de apenas diez centímetros –cuando su máxima de este 2019 fue 1,09 metros– y el caudal ha descendido a 0,06 m3/s.  La imagen se reproduce en numerosos municipios. En Riaza con el río Riaza; en Aguilafuente y Pajares de Pedraza con el Cega, en Ortigosa del Monte con el Herreros y el Milanillos... El alcalde de este último es otro de los que ha emitido un bando para cerrar el grifo.
Ha prohibido el riego en las horas no establecidas (24-7h), el lavado de coches, el llenado de piscinas y estanques y el riego de aceras y terrazas. Todo ello debido al estado de la Presa de La Becea, «que está en  unos límites muy preocupantes para asegurar el consumo humano», según apunta en su comunicación a los vecinos Juan Carlos Cabrejas. Esa presa abastece a Ortigosa, que sin embargo ha tenido que recurrir varios días ya este verano al embalse de Puente Alta para paliar la sequía.
Los municipios que forman la Mancomunidad de la Mujer Muerta (la mencionada Ortigosa, La Losa, Navas de Riofrío y Otero de Herreros) tienen un acuerdo con el Ayuntamiento de Segovia para poder captar agua de Puente Alta en caso de necesidad, y se han visto obligados a ejecutarlo por culpa de la ausencia de lluvias y a pesar del estrecho control que lleva la técnico de Medio Ambiente de la Mancomunidad, Rita Rodríguez. «Con los días de bajas temperaturas ha mejorado un poco la situación», señala esta trabajadora, que también ha sido testigo de cómo en La Losa se llegó a cortar el agua durante cinco horas una noche. También en este municipio su alcaldesa ha emitido un bando: «El consumo en La Losa es totalmente desorbitado respecto a las cifras de consumo medio por habitante en España». Toca ahorrar.