Una vida con duende

Patricia Martín
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'Los diez lugares' de Laura Segovia, artista y formadora

Laura Segovia, en la plaza de El Salvador. - Foto: Rosa Blanco

Laura García Blanco (Segovia, 1983) no se puso ella su nombre artístico, sino que viviendo en Roma, siempre le presentaban como Laura de Segovia. Estudió danza con Rafael de Córdoba y Psicología, licenciatura que finalizó en la Universidad SEK, pero su pasión era y es el flamenco. Vivió en Sevilla, donde se formó en la Academia de Manuel Betanzos, en Triana, que le ofreció dar clases.Viviendo en Madrid, llevó la gestión de la Universidad Flamenca. Fundó y dirigió, de 2011 a 2014, la empresa Flamenquería Sevilla. Tiene una estrecha relación con Moscú. Actualmente, dirige ‘Laura Segovia. Espectáculos y Formación’.

1. Los restaurantes Casares y José. Agradecimiento expreso a los propietarios de los restaurantes Casares, en la Plaza Oriental, y José, en la Plaza Mayor, que apoyaron su propuesta para desarrollar el flamenco en nuestra ciudad. El tablao de Laura Segovia comenzó allí con las actuaciones de grandes nombres, artistas ganadores de bienales y concursos nacionales. Espectáculos que ahora ofrece en su local de la calle Alamillo.
2. Peluquerías Hermanos García. Su padre y su tío, que son gemelos, fundaron las peluquerías Hermanos García, muy conocidas en la ciudad, más la escuela de formación. Su madre también es peluquera, así que recuerda de pequeña estar entre secadores y el característico olor de una peluquería. Además destaca de su familia la visión artística del oficio, por lo que ha sido modelo en desfiles. Sus padres, Javier y Juana, siguen en activo, regentando un negocio en la calle de San Francisco. A ellos, confiesa, les debe su visión abierta del mundo y los viajes. 
3. La Iglesia de la Veracruz. Por su planta dodecagonal y su vínculo entre lo terrenal y lo espiritual. Le atraen las cosas pequeñas pero que luego sorprenden por ser únicas y exclusivas. Siente que la Veracruz es un punto de energía muy especial. Además la Orden de Malta le conecta con este país, al que viaja con frecuencia, para impartir master-class de flamenco. 
4. El barrio de El Salvador. Fue alumna del Instituto ‘Mariano Quintanilla’ y recuerda los estupendos y divertidos momentos en la plaza y «fumar algún que otro cigarrillo a escondidas». Además, del vínculo personal porque su madre es del barrio de El Salvador y, casualidades de la vida, ahora vuelve a estar unida a este barrio por su escuela de flamenco. 
5. Desde el embalse del Pontón Alto. Reside en Parque Robledo y le encanta coger el camino de piedra que se coge en el Pontón y va hasta el puente, y ver al fondo el Palacio de Santa Cecilia, de principios del siglo XX. Curiosamente cuando está en Moscú se acuerda mucho de este camino y de estos paisajes segovianos. También le gusta toda la zona de la Alameda y la Casa de la Moneda. 
6. El paraje de Las Calderas. Hasta los 14 ó 15 años, todos los domingos acompañaba a su padre a la montaña, que era su gran pasión. Recuerda que era «muy montañero» y realizó viajes por buena parte del mundo para conocer sus puntos. De esos años de infancia y adolescencia le viene de estas aventuras por la sierra segoviana con su padre y, por supuesto, las pozas de Las Calderas donde se bañaban. 
7. Espectáculos y Formación Laura Segovia, calle Alamillo, 10. A sus 35 años, el destino le ha traído de regreso a Segovia. Diferentes circunstancias personales y profesionales, y a petición de sus alumnas, que le buscaron incluso un local en La Albuera, retomó su faceta como profesora de flamenco. Trasladó su residencia desde Madrid, y de 10, pasó a 20, 30, ... hasta tener en tres meses, 90 personas. Tuvo que cerrar el local donde estaba y encontró en el número 10 de la calle Alamillo, un antiguo gimnasio que pasó a ser:‘Espectáculos y Formación. Laura Segovia’. 
8. Roma, Sevilla, Moscú y Madrid. Cuatro puntos que, junto con su ciudad natal, han marcado su vida. En la capital italiana estuvo con una beca Erasmus y descubrió que lo suyo era la danza. y no tanto la Psicología. El flamenco se vive con pasión en Sevilla, donde regresa a menudo, igual que a Moscú, donde además de ser «un nicho de mercado», es el lugar donde hizo muy buenas amigas, en los ocho años que estuvo allí. Inquieta e innovadora, siempre está aprendiendo y formándose en el arte del flamenco, que es «como un pozo sin fondo». El baile le ha llevado por medio mundo pero, como practicante de yoga y meditación, tiene aún una asignatura pendiente: ir a Tailandia. 
9. El Palacio deRiofrío y Pedraza. Tuvo la suerte de poder dar de comer pan con sus propias manos a los ciervos de los jardines del Palacio de Riofrío y es una experiencia que no se olvida con el paso de los años. Los mismo le ocurre con las comidas familiares en la bella localidad medieval de Pedraza. Además, está encantada con su colaboración con la Fundación Villa de Pedraza. 
10. El Romeral de San Marcos. Descubrió este legado del paisajista Leandro Silva por un contrato de trabajo. Le pidieron hacer una sesión de fotos de peluquería y querían hacerlo en un lugar impactante y le llevaron al Romeral de San Marcos. Se quedó impresionada de la magia de este rincón de Segovia.