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Las glosas de La Eneida

A.M.
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Un trabajo del filólogo e historiador Hugo Martín refuerza las investigaciones sobre la primera universidad de Segovia, en 1466

Hugo Martín Isabel, autor de la última investigación en torno a la primera universidad de Segovia. - Foto: A.M.

Unas anotaciones o glosas en un manuscrito con un verso de La Eneida, de Virgilio (siglo I a. C.) plantean la hipótesis de que este códice fue usado en el 'Estudio General', como se denominó a la primera universidad de Segovia, que fundó Juan Arias Dávila en sus casas episcopales con el beneplácito de Enrique IV, en 1466. Con este trabajo de fin de grado, el segoviano Hugo Martín Isabel, de 25 años,  ha obtenido el premio Beatriz Galindo, concedido por la delegación de Madrid de la Sociedad Española de Estudios Clásicos. 

Martín Isabel, graduado en Historia y en Filología Clásica y Máster en Teatro y Artes Escénicas, llevó a cabo en el archivo capitular un análisis paleografico y codicológico del manuscrito y la edición filológica de uno de los textos que contiene el códice, los versos 1-97 de La Eneida, una epopeya latina encargada por el emperador Augusto para glorificar el imperio, atribuyéndole un origen mítico.  

Como punto de partida, para llevar a cabo el proyecto –algo inusual que se trabaje en investigación en un fin de máster– contó con un artículo del historiador Eduardo Juárez, que indagó en los orígenes de este 'Estudio' segoviano, donde se impartió Filosofía, Gramática y Retórica, tratando de mostrar una institución educativa superior bajomedieval diferente a las existentes en la época, y las tesis del profesor Fermín de los Reyes, investigador sobre la Historia de la Imprenta, entre otros campos,  donde plantea que la presencia del impresor Juan Párix resultaba imprescindible para dotar de libros a esta universidad. 

Las glosas de La Eneida Las glosas de La Eneida Según el joven investigador, entrar a estudiar el códice, que carece de ex-libris de Arias Dávila, es lo que le  ha permitido lanzar la hipótesis de poderlo vincular con el obispo que encargó el primer libro impreso en España, el Sindodal de Aguilafuente, pero especialmente las glosas, dirigidas a comentar el texto para estudiantes. Eso fue lo que les hizo pensar en que pudo utilizarse con ese sentido dentro del 'Estudio general'.  

A su juicio, «no se puede asegurar si las glosas son de profesores o alumnos, yo creo que son de un profesor, por el tipo de anotaciones, un primer tipo resume el argumento de los pasajes del libro sexto de 'La Eneida', hace pequeñas anotaciones; el segundo son glosas que explican nombres propios, tanto de personajes mitológicos, como de lugares, cuentan algunas fuentes de los mitos que no sabemos muy bien cuál es la que está tomando el autor que las escribe, y luego hay un tercer tipo que es el más nos interesa a los filólogos que explica fenómenos de la lengua, como el origen de una palabra o sintaxis de un pasaje o cómo se debe entender un verso; es muy interesante porque permite dar algunas claves sobre cómo se utilizaban autores clásicos, como Virgilio, a finales del siglo XV, para estudiar Gramática en esos 'Estudios' generales».

rasgos. Se trata, entonces, de un libro  manuscrito donde se realizaban anotaciones sobre él. La letra, en opinión del investigador, tiene unos rasgos a veces abastardados, incluso pudo ser copiado en Francia o Italia, pero resulta difícil seguir el itinerario del códice. Martín considera «complejo saber cómo se fue fraguando la colección de manuscritos, además la biblioteca se destruye en la Guerra de las Comunidades y los libros son trasladados en un arcón a la Catedral nueva». Asimismo la biblioteca de Arias Dávila pasó por muchos contratiempos, según dice su testamento, y sus libros acabaron bastante magullados. 

Menos estudiado que otros documentos, en su trabajo del fin de grado de Historia y Filología, Hugo Martín eligió un manuscrito centrándose en la paleografía, para analizar la letra.Además, argumenta que «los historiadores dejan de lado [los códices] porque no tienen conocimientos filológicos y algunos filólogos tampoco se meten a trabajar porque no tienen suficientes conocimientos de historia del libro».

De esta forma, al ver la datación y las glosas, fue «tirando del hilo» y apareció la forma de poder ensamblarlo con la universidad, «porque todas las pistas llevan allí». En definitiva, se aprecia que Virgilio era un autor que formaba parte del canon de la educación de los alumnos de la asignatura de Gramática y, además, se ha podido datar la fecha. 

Además, es un códice facticio,  es la amalgama de los restos de varios porque contiene cuatro obras: 'La consolación de la Filosofía', de Boecio,  'La escolástica', atribuida también a este filósofo y poeta; tres libros de 'La Eneida' y otros tantos de 'Las metamorfosis', de Ovidio. 

Por otra parte, Martín Isabel, autor de un trabajo sobre el paso de Luis Cernuda por Segovia y las Misiones Pedagógicas, apasionado del teatro y la dramaturgia, es partidario de combinar lo que aprende investigando con la faceta de escribir teatro o poesía. 

 

38.000 maravedíes para el 'Estudio de Segovia'  

Basándose en un artículo publicado por Julián García Hernando en la revista 'Estudios Segovianos', en 1960, donde aludía someramente a cierto 'Estudio' (universidad), creado el año 1466,  y a que, el 30 de mayo de ese año, Enrique IV establecía, por privilegio, un desembolso de 38.000 maravedíes para su constitución, el historiador Eduardo Juárez  publicó un artículo en la revista 'Edad Media' sobre este centro de enseñanza superior, el primero de Segovia.  Juárez concluye que fue constituido entre 1465 y 1466 por iniciativa directa de Juan Arias Dávila, como demuestra la documentación conservada, tanto económica como municipal. 

El obispo ubicó la universidad en sus casas episcopales recién construidas y financió el cincuenta por ciento de los presupuestos anuales con impuestos propios desde el primer momento, a diferencia del resto de universidades castellanas que hubieron de recurrir a esta vía ante la falta de financiación por parte de la corona.  

Con referencias también al profesor Fermín de los Reyes, el historiador sostiene que la presencia de Juan Párix de Heidelberg en la imprenta segoviana y lo establecido por el capítulo cuarto del Sinodal de Aguilafuente dejan clara la importancia capital de la voluntad del obispo segoviano en la constitución del 'Estudio'.  

Juárez admite que «podría haber perseguido el joven obispo la creación de un gran centro docente en la tradición castellana medieval que compitiera con los principales centros universitarios castellanos aprovechando la presencia del rey en la ciudad y su debilidad por ella. Por otra parte, la filiación humanística de Arias Dávila, presumible por la formación de sus maestros y las fuentes para la enseñanza y aprendizaje presentes en la colección de incunables de la catedral segoviana, podrían encaminar el 'Estudio' al formato de los Studia Humanitatis, extendidos por las principales ciudades italianas.  No obstante es «imposible» analizar aspectos esenciales de la vida universitaria, admite el historiador.