Pacto local PSOE-Cs: foto en diferido

D. A.
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La alcaldesa, Clara Luquero (PSOE), y la portavoz municipal de Cs, María José García, escenifican el cierre del acuerdo entre ambos grupos para aprobar los presupuestos municipales de 2019. - Foto: Ical

Después de que Cs viera como "rifirrafes normales" decir que "Luquero no es de fiar" y que no volvería a negociar, acepta un pacto que recicla incumplimientos de 2017 y 2018, pero facilita seguir con el CAT y dinero para el ascensor de San Millán

«Estamos ante la falta de equipo de Gobierno y una alcaldesa que no es de fiar (...) Clara Luquero no es mujer de palabra, de manera que Ciudadanos no se sentará más con ella», declaraba el 21 de noviembre de 2018 la portavoz municipal de Cs, María José García, al criticar que, del acuerdo de presupuestos de ese ejercicio, los socialistas no habían cumplido «ni un 35% de los puntos». Este pasado miércoles, sin embargo, ambas volvieron a compartir mesa, micro y cámaras en una rueda de prensa para presentar el acuerdo de presupuestos de 2019, que se aprobará gracias a la abstención de Cs en un pleno extraordinario que se prevé convocar en los primeros días de marzo. «Las mujeres solemos sellar las cosas con un beso, no con la mano», improvisó la alcaldesa tras la firma. ¿Y qué ha pasado en los últimos días para que se produzca tal cambio? Según coincidieron en contestar, lo que ha habido ahora es «un ejercicio de responsabilidad política». «Ciudadanos pone por delante el interés de Segovia», apreció Luquero, mientras García reducía las «diferencias» de los últimos meses a «rifirrafes normales».
Cierto es que Cs ya exigía en enero al PSOE que presentara un proyecto de presupuestos completo, no un resumen de «dos hojas» como el que llevó a las reuniones con la oposición, motivo por el que García Orejana añadió declaraciones al repertorio de críticas como que «la soberbia de Luquero llega a los límites de anteponer el interés personal propio y del PSOE al de los segovianos»; o «estamos cansados de la falta de trabajo, mentiras y falsas promesas de Clara Luquero». Pero el PSOE no llevó las cuentas al pleno del 1 de febrero tras alegar que no había logrado el compromiso de nadie para aprobarlas, y ahora sí lo tiene.
La diferencia es que ahora Cs considera que sí hay «garantías» sobre la viabilidad del edificio CIDE del CAT y la llegada de empresas. Lo que pidió al PSOE semanas atrás es que se le facilitara «la justificación de la ejecución de los 500.000 euros destinados en los presupuestos de 2018» a estas obras; el plan de viabilidad del CIDE y «tener acceso a los compromisos reales firmados por las empresas que se dieron a conocer (como futuras inquilinas) en la rueda de prensa del 12 de diciembre». «Cs hizo unas exigencias, nos han dado esa documentación, la hemos estudiado y lo estamos apoyando», dijo García Orejana el miércoles, sin detallar lo recibido: «Hay parte que es confidencial y no debería ser Cs quien la diera, sino el equipo de Gobierno», justificó.
En principio, el portavoz socialista, Jesús García, reseñaba a mediados de febrero a El Día que le mostraría facturas por poco más de 70.000 euros, aparte de recordar que el plan de viabilidad del CAT es parte del plan estratégico de la ciudad, que se espera para marzo; y sobre las empresas, el ‘aval’ de la mayoría es su presencia en el acto del 12 de diciembre.
Pero Cs ha pasado de calificar esa presentación como «venta de humo» a ver suficientes garantías para apoyar que sigan las obras. Un asunto que en teoría no debía admitir discusión por motivos jurídicos: el contrato del Ayuntamiento con la constructora; y también políticos: el pacto presupuestario de 2018, que ya anticipaba un compromiso plurianual de financiación. Sin embargo, en la práctica las obras estaban en vilo, ya que para acabarlas necesitan una partida de 2,49 millones que finalmente se va a incluir en las cuentas de 2019.
Cs llevaba la mayor parte de este mandato defendiendo la necesidad de acabar el CAT para aprovechar la inversión realizada, sin que eso le haya impedido criticar que con este proyecto, en su opinión, se ha «despilfarrado» dinero público (van casi 22 millones, si bien a la ejecución del edificio CIDE se han dedicado 9,2, sin contar la partida pendiente). Lo extraño fue por ello que pusiera en jaque la continuidad de las obras con su oposición en el pleno del 1 de febrero, y aún está por verse hasta qué punto esta demora tiene consecuencias. En principio, la fecha oficial de fin de obra es el 30 de junio, pero la constructora sólo tiene financiación asegurada para seguir con los trabajos hasta finales de marzo, y las cuentas de 2019 no entrarán en vigor al menos hasta la segunda o tercera semana de abril aunque el trámite de aprobación se inicie en la primera mitad de marzo, de modo que hasta entonces no estaría disponible la partida pendiente de 2,49 millones para acabar el edificio.

REEDICIÓN DE PACTOS PASADOS. Sobre el contenido del nuevo acuerdo, en buena medida es consecuencia del hecho de que Cs critique que el de 2018 apenas se cumplió en un 35%. Hay temas pendientes incluso de antes, como la auditoría de Urbanismo que se incluyó en el pacto de 2017 y que, ahora sí, está en curso.
Además, después del asunto del CAT, la novedad de más calado es la ampliación de la partida de presupuestos participativos, que pasa de los 600.000 euros previstos inicialmente a un millón, si bien en el pacto de 2018 ya se acordó que esta partida fuera de un millón. Con esa cantidad sí señalan PSOE y Cs que dará para costear el segundo proyecto de interés general más votado en la jornada electoral del pasado noviembre, el del ascensor entre San Millán y el paseo del Salón, que se sumará así al que ya se preveía entre Gascos y Vía Roma. Para los dos ascensores se consignan 800.000 euros, aunque sólo el de Gascos se supone que iba a llevarse 480.000 y, a falta de redactar los proyectos, se revisan a la baja las previsiones que se plasman sobre el papel para que entren los dos. En cuanto a la partida de participativos para obras menores en barrios, pasa de 120.000 a 200.000 euros.
Del resto de puntos, destaca que el 4 refleje que «la alcaldesa se compromete» a «llevar las acciones necesarias» para ejecutar lo pendiente de pactos anteriores. Se arma así una suerte de trabalenguas que convierte este punto, entre líneas, en un compromiso del PSOE para cumplir lo ya comprometido pero no cumplido. En pactos pasados se incluyó, por ejemplo, el cambio a led del alumbrado público (pendiente de la puesta en marcha del plan director de alumbrado desde 2015), un ecomuseo o algún avance, aunque fuera administrativo, respecto a un futuro cuartel de Policía Local.
También se cita en el pacto el proyecto de accesibilidad del centro de recepción de visitantes para su ejecución en 2019, compromiso que en principio ya asumía el PSOE como propio, por lo que se traicionaría a sí mismo si no lo hiciera. Y sobre la partida de 478.410 euros prevista para la rehabilitación de la muralla, si no pudiera ejecutarse por no ser seleccionado este proyecto en la próxima convocatoria estatal del 1,5% Cultural, se acuerda destinarla a obras de accesibilidad y renovación de redes, dos capítulos que siempre cuentan con financiación en cada ejercicio.
Por lo demás, Cs obtiene el compromiso del PSOE de que se le permita participar en las reuniones de seguimiento de las obras del CAT y en las que pueda haber con empresas; ser «parte activa» en la organización de una inauguración del edificio en julio y reunirse para repasar el cumplimiento del pacto cada dos semanas. Compromisos retratados el miércoles con una foto en diferido, porque bien pudo ser la de 2018. Y los quiebros y requiebros escénicos que descolocaron a unos y otros en los últimos meses, «rifirrafes normales» en la política de hoy.