TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


De cien a veinte

Pues resulta que el Dortmund ha comprado al chico de los cien millones... por veinte. ¿Tiene lógica? Hace veinte años, ninguna: todos los clubes, más o menos, estaban condicionados por las mismas reglas del juego y los mercados no hacían apenas distinciones. Flecos, como mucho. ¿Por qué hoy, sin embargo, tiene toda la lógica del mundo? Va una fábula: Haaland, noruego de 19 años reclutado por el Salzburg, ficha por el United. O el Madrid. O el Barça. Sin un paso previo por un peldaño inferior. El representante de turno (el ínclito Raiola en este caso) pone un precio de salida exorbitante, Florentino se vuelve loco y paga 100 kilos. Hay que foguearlo en lo que se nos va retirando Benzema. Cesión al Betis. O a la Real. O al Wolverhampton, donde puede que se salga o puede que no. ¿Tendrá minutos? El contrato exige que juegue al menos el 75 por ciento de los minutos bajo penalización de 100.000 libras. El entrenador de los Wolves, enamorado de Panzerito Cabezón, su 'killer' titular, un mostrenco con cierta habilidad para atacar el primer palo, se cisca en la penalización y Haaland chupa banquillo. Engorda. Critica en las redes sociales a su técnico y se gana un castigo del club. Su precio de mercado baja. El Madrid (o el United o el Barça, repito) lo recupera para evitar que la cosa vaya a mayores, pero el muchacho se ha desmotivado. «Es que aquí no ibas a tener minutos», le dice Raiola, a quien le asoma la punta de un billete de 500 de cada bolsillo. Dos años después, el Real Madrid (o el United o el Barça) se enamoran del nuevo 'chico de los cien millones'. Haaland, en el ostracismo, ficha por el Dortmund a cambio de veinte millones. En esta época de locura, hacerlo al revés (lo que ha sucedido: una progresión lógica que respete el tiempo y la progresión del chico) es lo sorprendente.