Solo 4 grandes municipios no tiene planes ante la sequía

SPC
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Soria, Laguna de Duero, Miranda de Ebro y la mancomunidad del río Eresma son los únicos que no la han presentado, aunque trabajan para hacerlo

Un hombre camina junto a un río afectado por la sequía en León. - Foto: Ical

Aunque lejos de la sequía vivida en 2017, la de este año también ha generado problemas en algunas zonas de la Comunidad, episodios que a su vez se presentan como un aliciente para que los municipios y mancomunidades de más de 20.000 habitantes, que están obligados a disponer de planes de emergencia por sequía, hagan los deberes y elaboren estos documentos. Si hace dos años estas entidades carecían en general de esta herramienta, a día de hoy son solo cuatro los ‘alumnos’ rezagados respecto al resto en Castilla y León: Soria, Laguna de Duero (Valladolid), Miranda de Ebro (Burgos) y la mancomunidad del río Eresma .
Fuentes de la Confederación Hidrográfica del Duero confirmaron a la Ical que en la actualidad hay 16 entidades en la cuenca del Duero, bien sean ciudades o mancomunidades de pueblos, las que tienen la obligación de disponer de un plan de emergencia ante situaciones de sequía, según recoge el artículo 27 de la Ley 10/2001 de 5 de julio, y son tres en este ámbito geográfico las que no lo han hecho, mientras que tampoco ha aportado el documento el Ayuntamiento de Miranda de Ebro a la Cuenca Hidrológica del Ebro, según informó esta entidad.
Por el contrario, son 13 las entidades que han presentado estos informes a la CHD. De ellas, cinco han recibido información favorable (Burgos, León, Segovia, Aranda de Duero y la mancomunidad ETAP Benavente y Los Valles) mientras que a otras siete se les ha requerido que subsanen algunos aspectos en los planes presentados: Valladolid, Salamanca, Zamora, Ávila, San Andrés del Rabanedo, la mancomunidad Tierras del Adaja y la mancomunidad Vega del Duero.
Estos documentos de emergencia frente a la sequía pretenden homogeneizar las actuaciones municipales para conseguir un uso de los recursos hídricos acorde a los periodos de escasez. Dichos planes tienen que incluir información sobre demandas y recursos, la definición de cuatro estados de riesgo de escasez y fijar medidas para cada uno de estos niveles, así como determinar objetivos de reducción de consumos y refuerzo de disponibilidades, y establecer responsabilidades en la toma de decisiones.
El jefe de la Oficina de Planificación Hidrológica de la CHD, Ángel González, explica que estos planes de emergencia tienen que recoger los recursos extraordinarios que se movilizarían en el caso de un escenario de sequía que no aportan los planes de las confederaciones, es decir determinar «qué va a hacer para el suministro normal si su fuente habitual entra en crisis». Aunque quedan algunos rezagados, desde la entidad de cuenca reconocieron estar «muy satisfechos» porque los municipios «se han aplicado». «No quiere decir que no sepan lo que tienen que hacer, que sí lo saben. La cuestión es que eso esté plasmado y sirva para tomar decisiones con antelación», puntualiza González.