CARTA DEL DIRECTOR

Juanjo Fernández


La nueva política de fichajes

En estos azarosos días para los partidos políticos, liados en la confección de candidaturas de cara al 28A y al 26M, se está hablando de fichajes con tan pasmosa naturalidad como con la que se especula sobre los mismos en la sección de Deportes de cualquier medio de comunicación. Hasta hace bien poco eso era algo muy inusual. Aunque siempre habrá reticentes, y más en el seno de los propios partidos, la llegada a la primera línea de la esfera pública de personajes no curtidos en los aparatos y con unos cuantos años de cotización laboral en otros menesteres es una bocanada de aire fresco. Nuestra clase política, bastante mal vista y peor pagada, no está sobrada de perfiles que sobresalgan en la dignificación de la representación de los ciudadanos. Estos advenedizos con presumible mirada limpia tienen vía libre para aportar nuevos e inexplorados enfoques a la política patria. Aunque, claro está, lo nuevo y desconocido siempre entraña riesgos.

En este capítulo, el presidente saliente ha ido un paso por delante. Poner a un astronauta en el Gobierno o un presentador de Tele 5 al frente de Cultura, entre otros sonoros fichajes, parecía más efectista que efectivo. Consciente de que su gabinete tenía pocos meses por delante para darse a conocer, optó por ahorrar tiempo y dinero en cultivar la imagen de otros posibles ocupantes del cargo, posiblemente más experimentados pero desconocidos para el público. Claro está, a veces, el experimento sale rana. Para esta cita con las urnas ha fichado personalmente al exseleccionador de baloncesto Pepu Hernández para encabezar la candidatura a la Alcaldía de Madrid. Puede ser buen ejemplo a seguir para comprobar si los éxitos profesionales se pueden trasladar automáticamente a la gestión política. De la cantera de la sociedad civil están pescando más que nunca ahora todos los partidos políticos, menos VOX que lo está haciendo entre la ‘sociedad militar’. En el PP de Pablo Casado se ha echado mano entre otros de Juan José Cortés, padre de Mari Luz, la niña asesinada en Huelva, y un símbolo en la defensa de la pena de prisión permanente revisable, y del periodista Pablo Montesinos para Málaga. El caso más extremo en esto de las nuevas altas es el de Cs, que no solo ficha en la calle sino también entre la competencia, y a derecha e izquierda indiscriminadamente, sin importarle soliviantar ni a sus hipotéticos votantes ni a su propia militancia. De la chistera de Albert Rivera ya han salido Celestino Corbacho (exministro socialista), Juan Mesquida (exdirector de la Policía con el PSOE) y en la nómina de fichajes estrellados figura Silvia Clemente, de la que no se sabe nada desde el pucherazo. Darán el salto a la política bajo las siglas del partido naranja Sara Giménez, abogada y activista gitana, y Marcos de Quinto, expresidente de Coca Cola, y ahora número dos por Madrid.

A nivel local tampoco están siendo ajenos a esta moda. Los independientes copan los primeros puestos de la candidatura de Clara Luquero. De los 12 primeros el 50% no están afiliados al PSOE. La mayoría repiten del mandato que expira, pero en puestos de salida para hacerse con un acta de concejal asoman ahora el escritor y profesor en la UVA Alberto Martín, la arqueóloga Clara Martín y la directora teatral y gestora cultural, Gina Aguiar. Con la justificación de que hay que apostar por la renovación política con aires e ideas nuevas, el candidato del PP a la Alcaldía, Pablo Perez, ha presentado esta semana los cuatro primeros nombres de su lista y también incluía sorpresas en forma de fichajes sin carné. La atleta Carolina García, campeona de España y experta en Nutrición, y la presidenta de la Federación de barrios Incorporados, Silvia Pasarón. Decía la deportista de élite en una entrevista que publicamos en este periódico la semana pasada, antes de conocerse su salto al Consistorio, que meterse en política «sería un lío». Apuntalaba García con sinceridad: «No es algo que me llame la atención. Tengo mucho trabajo aunque si puedo echar una mano para mejorar algo, no lo descartaría». No sorprendería que en Cs también se apostase por ese refresco de naturalidad en el Ayuntamiento. De momento sabemos que su candidato al Congreso es escritor y profesor y que ha sido director de distintos centros del Instituto Cervantes, el último en Tánger. Tras 17 años fuera de España, Eduardo Calvo reconocía en su presentación ante los medios, con la franqueza que les falta a otros, que en cualquier lugar se sentiría cunero.

Los fichajes, que suelen llegar libres de cargas, merecen todo el beneficio de la duda. Dentro de cuatro años haremos balance pero, en principio, incorporar en las listas a personas ajenas a la política que están dispuestas a tomar responsabilidad en el gobierno o en la oposición parece una práctica democráticamente muy saludable. Además, a diferencia de mucho político profesional, cuando el cargo les abandona, ellos tienen una actividad a la que regresar. Por eso, para rematar la analogía deportiva, lo más interesante en este momento sería pedir a los flamantes fichajes que firmen una cláusula según las temporadas que aguanten en el partido y, ya puestos, con bonus dependiendo de los objetivos cumplidos. Eso sí sería una bocanada de aire fresco.