Muere un migrante por disparos desde la frontera griega

Agencias
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Turquía acusa al Ejército heleno de repeler con fuego real a los refugiados que tratan de cruzar la valla, mientras que la UE critica que la permisividad de Ankara pone en riesgo muchas vidas

La Policía griega lanza gas contra los refugiados fronterizos - Foto: HUSEYIN ALDEMIR

La crisis humanitaria que se vive en la frontera entre Turquía y Grecia se cobró ayer su primera víctima mortal, un hombre que falleció por disparos procedentes del lado heleno cuando estaba intentando entrar en el país. Así lo confirmaron ayer las autoridades de Ankara, mietnras que el Gobierno de Atenas negó el incidente.
Según un comunicado de la oficina del gobernador de la ciudad turca de Edirne, el fallecido recibió un impacto en el pecho cuando los militares que custodian la valla territorial lanzaron botes de gas lacrimógeno, balas de plástico y munición real, causando heridas a otras cinco personas. Al parecer, los soldados griegos abrieron fuego cuando un grupo de migrantes trató de forzar la entrada en suelo heleno a media mañana. El Ejecutivo de Kyriakos Mitsotakis, por su parte, negó categóricamente que haya habido muertos por causa de los disparos de sus Fuerzas del Orden.
Sin embargo, un refugiado sirio de 24 años aseguró que los militares griegos disparan botes de gas y balas de goma «todos los días». Estas cargas se producen, agregó, porque policías turcos enmascarados que se hallan en el campamento fronterizo distribuyen alicates a los congregados y los animan a cortar la valla para lanzarse en avalancha hacia Grecia.
«Nos dan alicates, nos animan, nos dicen que somos mil y que los griegos no podrán frenarnos, pero entonces ellos (los griegos) disparan y hay heridos», explicó. «Nosotros nos negamos, porque hemos venido para cruzar por una frontera abierta, oficial, y no para caer en manos de traficantes», se indignó.
La actitud de las autoridades de Ankara no gustan en la UE y el alto representante para la Política Exterior, Josep Borrell, volvió a criticar la decisión de Turquía de permitir a miles de migrantes que avancen hacia la frontera griega, al tiempo que avisó contra las «acciones unilaterales» porque, indicó, no pueden ponerse «vidas en juego».
«Las acciones unilaterales de Turquía son un obstáculo para desarrollar relaciones de confianza, que son más necesarias hoy que nunca. No se puede poner en riesgo las vidas de personas», señaló.
Entre tanto, las autoridades de Lesbos, ante la masiva entrada de refugiados, habilitaron un buque de la Armada para acoger provisionalmente a las familias llegadas en los últimos días.
La embarcación, normalmente utilizada para transportar blindados, se convertió en un campamento flotante tras el repunte de la crisis migratoria y tendrá cabida para cerca de 500 personas para hacer frente a la falta de asilo en los campos de la isla.