UNA COL

Aurelio Martín

Periodista


Cociendo habas...

Con cuatro elecciones diferentes, aunque con un mes de diferencia –generales, autonómicas, municipales y europeas– es inevitable el baile de candidatos y lo que ello conlleva, la designación y los conflictos internos en los partidos, donde en todos cuecen habas.

Buena prueba de mostrar quien manda en el PP la dio su presidente, Pablo Casado, a la hora de la designación de candidato para la Alcaldía de Segovia, aún no digerido en el sector oficial de la provincia, alguno de cuyos dirigentes mantienen una palpable distancia con el elegido, Pablo Pérez. A nivel nacional lo ha dejado también claro al tratar de conformar un grupo parlamentario afín, dejando al margen a quienes apoyaron a la exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, tónica que habían seguido los populares de la Comunidad.

A la hora de confeccionar la lista del Senado tampoco se ha seguido la recomendación provincial, partidiaria de la continuidad. En Madrid se han introducido los nombres de Juan José Sanz Vitorio, con quien no iba a contar el presidente regional Alfonso Fernández Mañueco, después de haber apoyado a Antonio Silván, y de José Luis Sanz Merino, compensando el disgusto de haberse quedado compuesto y sin cartel.

En el PSOE también ha habido lo suyo, pese a que el secretario provincial, José Luis Aceves, insiste en destacar los apoyos recibidos, siempre dirigido desde valladolid por Luis Tudanca, muy próximo al presidente Pedro Sánchez. Juan Luis Gordo ni intentó seguir, pero a quien era senador Félix Montes ni le preguntaron.

Tras la disolución de las Cortes ambos fueron apartados de la Ejecutiva para evitar problemas. Gordo, que se quejó amargamente de esta decisión en unas declaraciones en Radio Segovia, defendía la presencia de Montes para el Congreso y de Aceves para el Senado, con el fin de que tuviera más tiempo para las tareas orgánicas. Hay alguna brecha que se puede ir abriendo más en próximos días. Atentos a la pantalla. La madre de todas las crisis, sin duda, ha sido la que se ha vivido en torno a Silvia Clemente, tras su marcha del PP y su pase a Ciudadanos, lo que puso de los nervios a Fernández Mañueco y a los suyos, que sacaron toda la artillería.

Primero un candidato a primarias inesperado, que conocía cómo se realizaba el proceso de votaciones electrónicas y sus posibles fallos, por llamarlo de alguna forma, y luego una denuncia de pucherazo, para que nadie tuviera dudas de que había que eliminar de la esce na a la política segoviana. Cui prodest o ¿quién se beneficia? de todo este escándalo. hay dudas de que haya sido el partido de Rivera, que también ha levantado ampollas entre sus militantes segovianos tras el envío de un paracaidista y se ha desinflado en cuanto a posibilidades de crecer, tónica que sigue en el resto del país. Los populares han recuperado algo de sonrisa, no mucha.

Por salud democrática debería de someterse todo a una investigación minuciosa, caiga quien caiga.